“Estoy muy ilusionada por estar aquí con todos vosotros compartiendo un ratito largo de la vida, un ratito de cinco horas. Espero que en estas cinco horas disfrutemos, nos emocionemos… Porque, al fin y al cabo, ¿esto qué es? Es Viva la vida”. Emma García se estrenó este sábado como presentadora de Viva la vida arropada por una larga ovación del público, que podría ser espontánea o no. Los programas en directo suelen contar con un aplaudidor, una persona que canaliza al público y le avisa cuando tiene que palmear.

En televisión, como en la vida, lo único que funciona es la verdad, Emma debe llevarse el programa a su territorio

Partamos de la base de que el elogio fue espontáneo, que surgió del el corazón. Partamos de la base de que la audiencia no le ha dado la espalda en su estreno en Viva la vida. No en vano, Emma García alcanzó un 10,4% de cuota de pantalla, lo que significa que mantuvo sentados ante el televisor a 1.290.000 espectadores (el domingo bajó a un 9,2, pero sentó a 12.000 espectadores más). Partamos de la base de que hay que dejar que las cosas se asienten para poder juzgar, para poder valorar si el cambio ha resultado una buena estrategia para la cadena o no.

Partamos de la base, sí. Todo eso está muy bien, por lo menos en el arranque el programa mantiene el tipo, que es lo único que se le ha pedido a la nueva presentadora, porque no olvidemos que este cambio se realizó para darle un empujón a MHYV. La presencia de Toñi Moreno en las escaleras de la cantera de famosos de medio pelo que, con la excusa de buscar novio o novia, utilizan el programa para participar en realities como GHVIP Supervivientes, no es más que un ejercicio de cuidados paliativos a un programa moribundo que quizá ya haya cumplido su ciclo vital.

Regresemos a la hermana mayor de Mediaset. El fin de semana ya no es el que era. Esto ya no es Viva la vida. El problema con el que se ha topado Emma García es que Toñi Moreno le ha dejado el listón muy alto. Nadie pone en duda que la naturalidad, la sencillez y la cercanía son los mayores valores de la presentadora catalana y andaluza de adopción. El punto fuerte de Emma García no es ese, indudablemente es otro. De algún modo, en sus dos primeros programas, Emma García forzó tanto la naturalidad que el resultado fue absolutamente el contrario. No se puede pretender ser lo que no eres. En televisión, como en la vida, lo único que funciona es la verdad. O Emma se lleva el programa a su territorio o el batacazo está asegurado.

García se presentó ante la cámara fría y distante, 100% artificial. Mientras que Toñi era empática, cariñosa, tierna y emotiva; Emma marcó tanto las distancias con los entrevistados y con los colaboradores que surgió delante de la pantalla impasible y lejana. No hay más que repasar la hemeroteca y revisar su paso por programas como Nada es IgualAbre los ojos y mira o Materia reservada.

Emma García, presentadora de ‘Viva la vida’.

Te puede gustar más o menos el formato, pero resulta incontestable que a la hora de entrevistar a los invitados, en 141 programas Toñi ha sido capaz de sentarlos en el sofá y hacer que se olvidaran de las cámaras, puede que porque ella misma también se olvidaba de la escaleta y conversaba y conversaba sin parar. Sin parapetarse, sin ponerse por escudo una cartulina con las preguntas.

El primer programa casi se le atraganta a la vasca. Su amigo Felisuco -ayer compañero de fatigas en A tu lado, hoy diputado por Ciudadanos- conectaba en directo con el programa para desearle suerte. Poco le duró la paz puesto que Pilar Eyre estalló en directo y puso en un aprieto a la presentadora.

Pilar Eyre estalló en directo y puso en un aprieto a la presentadora

La periodista Pilar Eyre acudía al plató de Viva la Vida para desvelar los detalles de la información que firma en la revista Lecturas sobre el posible divorcio de la infanta Cristina. Eyre acusó a la hermana del rey de ir pocas veces a la cárcel a visitar a su marido, cuestión que le rebatió en directo Diego Arrabal: “Yo eso en primera persona te lo puedo negar”. Tras una acalorada discusión, Pilar Eyre la tomó con la presentadora. “Yo he dicho que no quería venir a un aquelarre y esto es un tres contra uno”, le espetó.

Los esperados cara a cara con Irene Villa, la varonesa Thissen o Verónica Forqué se quedaron en la superficie. Nada nuevo bajo el sol. Tú allí y yo aquí. ¿Dónde se han quedado las lágrimas inoportunas, la entrevista en el suelo con Almudena Cid, el zasca de Luz Casal o el pico a Rosa López?