Jóvenes ansiosos de fama, resabiados, que llegan con los trucos aprendidos de casa.“La revolución sexual”, así es como están definiendo muchos de los seguidores del programa en la redes a esta edición de Operación Triunfo. La undécima entrega del formato en su historia y tercera de las ‘nuevas’ ediciones del talent show anota su mínimo histórico de audiencia envuelta en polémicas, líos morosos y mucha picardía.

Si el regreso de OT en 2017 supuso un antes y un después para el formato, que pudo respirar aire fresco y elevar su share por las nubes, la siguiente, en 2018, ya comenzó a dar señales de desgaste. A pesar de tomar una breve pausa entre esta y la edición de 2020, la tendencia no ha cambiado. Desde que se estrenara el pasado 12 de enero ha generado más polémicas sociales que aumento de espectadores.

Mientras que realitys como Supervivientes o Gran Hermano triunfan en gran medida gracias a las relaciones personales que se crean entre los concursantes, Operación Triunfo, se distinguía precisamente porque primaba otro objetivo, la música. Si bien es cierto que, en pequeñas dosis, formar una pareja en la academia como Amaia y Alfred, e incluso en su momento Chenoa y Bisbal, o pelear y sacar temas espinosos puede ser un buen instrumento para destacar, ‘lo poco gusta y lo mucho cansa’.

La audiencia ha descendido estrepitosamente por la escasez de actuaciones espectaculares

Parece ser que la llamada de atención constante por parte de sus concursantes para ser el más conocido, el hecho de que como dijo una integrante del grupo «todos se hayan enrollado con todos» y la escasez de actuaciones espectaculares, son algunas de las razones por las que la audiencia en televisión ha descendido estrepitosamente. En 2017 ninguna de sus galas bajó del 15% de share y en su programa final logró un 30,8% y casi cuatro millones de espectadores. Sin embargo, en 2018 los datos mostraban como la media bajaba y sus mínimos caían hasta un 14%, produciéndose su mejor dato de audiencia con 2.231.000 de espectadores y un 20,5%.

La última gala de OT 2020 fue vista por 1.430.000 personas y obtuvo un 10,7% de share, alcanzando el mínimo histórico de espectadores del programa. Además, aún no ha llegado el domingo en el que esta edición alcance los dos millones de espectadores.

Algunos críticos de televisión apuntan la posibilidad de que se produzca una cancelación como ocurrió en 2011 y adelanten la final. Otros tienen la esperanza en que se trate de una cuestión de cambio de día. Sea cual sea la piedra que se ha cruzado en el camino de OT 2020, se hace complicado imaginar una entrega ‘2021’.