En España se diagnostican cada año 4.000 nuevos casos de melanoma y más de 600 personas mueren debido a algún tipo de cáncer de piel, lo que significa un 40% más que hace cuatro años, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Con motivo del Día Mundial del Melanoma, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) ha puesto en marcha una campaña para concienciar sobre este tipo de cáncer, que se encuentra entre los más agresivos, pues aunque representa sólo el 4% de todos los tumores malignos de la piel, es el responsable de 80% de las muertes por este tipo de tumores.

Se estima que un 80% de los cánceres de piel podría reducirse con hábitos saludables desde la infancia.

Un cáncer, el de piel, que puede ser prevenido con eficacia. Según los expertos, unos 150.000 españoles son atendidos de cáncer de piel al año y se estima que un 80% podría reducirse con hábitos saludables de fotoprotección desde la infancia.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la tasa de supervivencia del melanoma en estadios iniciales es mayor del 90% mientras que las fases más avanzadas la supervivencia desciende al 15%. El tratamiento del melanoma se basa en diferentes opciones tales como la cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas.

“Ahora que llega el buen tiempo, que estamos más expuestos al sol, que nos vamos de vacaciones tenemos que saber el riesgo que conlleva las exposiciones prolongadas al sol sin la protección adecuada para nuestra piel. La piel tiene memoria y acumula el daño ocasionado por la radiación. Por tanto es cuestión de tiempo desarrollar cualquier tipo de anomalía en ella”, destaca Dña Begoña Barragán, presidenta de GEPAC.

La GEPAC ofrece unos prácticos consejos que tienen como objetivo evitar lesiones en la piel que puedan convertirse en un melanoma a medio o largo plazo:

  • Evitar la exposición al sol en horas de máxima radiación (de 12 a 16 horas)
  • Usar sombrillas, sombreros y ropa con colores oscuros para taparte
  • Aplicarse protección solar al menos media hora antes de la exposición solar con filtros UVA y UVB y de factor de protección alto
  • Ponerse gafas de sol que absorban el 100% de los rayos ultravioleta
  • No recurrir al uso cabinas de rayos UVA sobre todo antes de los 30 años
  • Acudir a revisiones de los lunares periódicamente, sobre todo los de la espalda

Además, existe un método – ABCDE – para aprender a distinguir un lunar de un melanoma:

  • Asimetría: Los lunares son redondos y simétricos. En los melanomas cada mitad es diferente.
  • Bordes: Los lunares tienen bordes regulares. La mayoría de melanomas iniciales tienen bordes irregulares.
  • Color: Los lunares son de color marrón claro u oscuro pero homogéneo. Los melanomas iniciales tienen dos o más tonos: marrón, rojizo, negruzco.
  • Diámetro: Los lunares tienen un diámetro inferior a 6 mm. Los melanomas tienen en general un diámetro mayor de 6 mm, aunque pueden ser de menor tamaño.
  • Evolución: Los melanomas muestran cambios en tamaño, forma, color, superficie y textura u otro rasgo: sangrado, inflamación, enrojecimiento, endurecimiento, picor.

El melanoma puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad, aunque es más habitual en personas con piel clara y a partir de los 50 años, aunque el diagnóstico juvenil ha aumentado en los últimos años, lo que está directamente relacionado con la exposición al sol y a la utilización de cabinas de autobronceado.

La exposición prolongada al sol constituye uno de los principales factores de riesgo. El sexo y la raza también influyen, es más frecuente su aparición en mujeres y en personas de raza blanca. La presencia de lunares o los antecedentes familiares y personales también aumentan las probabilidades de desarrollarlo. Un sistema inmunitario débil (inmunodepresión) también puede contribuir a su aparición.