Uno, dos, tres… yo me calmaré». Todos tratamos, al menos en algunas ocasiones, de contenernos cuando algo nos enfada o nos desespera. Pero no siempre es fácil. En la adolescencia es, quizás, cuando más suele costar el tan necesario autocontrol. Si no, que se lo digan a los padres de los jóvenes problemáticos del programa televisivo Hermano Mayor, donde los muebles volando y la porcelana cayendo son reacciones habituales en cada uno de los episodios del programa.

Trabajar el autocontrol es una de las claves del programa que dirige el ex boxeador Jero García pero conseguir calmar a esos jóvenes no es lo único en lo que les va a ayudar. Una reciente investigación acaba de concluir que el autocontrol es determinante en la capacidad de resiliencia, es decir, en la capacidad para sobreponerse a los varapalos que da la vida.

El autocontrol es determinante en la capacidad de sobreponerse a los varapalos

El trabajo ‘Relación entre la resiliencia y la autorregulación: un estudio de la juventud española en riesgo de exclusión social’, publicado en Frontiers in Psychology por la profesora Raquel Artuch-Garde de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), se basa en un estudio con 365 jóvenes de entre 15 y 21 años en riesgo de exclusión social. «Nos preguntamos si estos estudiantes sobrevivirían mejor en el sistema si estuvieran preparados para superar la adversidad». La investigación muestra la relación entre dos habilidades no cognitivas esenciales: resiliencia y autorregulación «que son igual o más importantes que los aspectos cognitivos en el proceso educativo», asegura Artuch Garde.

Autocontrol, la asignatura pendiente

Tanto el autocontrol como la resiliencia son habilidades adquiridas más que rasgos del carácter. «Por eso es tan importante trabajar con los jóvenes, especialmente en riesgo de exclusión, estas fortalezas en el colegio, porque les ayudará en su vida, tanto en su educación, como en el ámbito laboral y en general en su vida», subraya Artuch Garde. La profesora echa de menos más presencia de estas competencias en las aulas: «Es cierto que cada vez hay más conciencia de la importancia de trabajar estas competencias, pero va muy despacio porque los profesores muchas veces no conocen cómo hacerlo y las habilidades se diluyen», incide.

Casi o más importante es trabajar estas habilidades que las académicas, según el estudio

También reconoce la profesora el valor de programas como Hermano Mayor para que los padres o alumnos puedan aprender técnicas para trabajar el control y la autorregulación. «Está bien, aunque el programa ha ido exagerando las manifestaciones de agresividad y violencia de los chavales, con ese espectáculo no estoy de acuerdo», dice la responsable del estudio.

Pautas para trabajar estas habilidades

Para que las dificultades se conviertan en un reto para actuar bajo presión y mejorar nuestro nivel de resistencia en lugar de perder el control o mostrar pánico, hay algunas pautas que, como indica Artuch Garde, ayudan a trabajar estas habilidades de autocontrol y autorregulación, especialmente en clase pero también para los padres.

  • Trabajar con los jóvenes en el conocimiento de sí mismos. Deben conocer sus fortalezas, «no vale decir ‘no valgo para estudiar’, a lo mejor el estudiante no vale para las matemáticas pero sí para el dibujo o la tecnología, hay que tirar de lo que va bien», dice la profesora. Lo contrario, con las debilidades: «El joven debe conocer qué le está entorpeciendo, si se pone muy nervioso cuando hay mucha gente, o si tiene que leer mucho, debe conocer esas situaciones para ponerles remedio», añade.
  • Los jóvenes deben conocer sus tareas de forma completa y todo su procedimiento, saber cuáles son los pasos a dar antes, durante y después. «Hay que transmitirles el paso a paso» para ayudarles a dimensionar y abordar las tareas. El profesor o padre debe ir verbalizando los pasos para ayudar al joven, sobre todo al principio.
  • Establecer metas cortas. «Hay que trabajar con ellos retos muy rápidos, de incluso media hora, así se evita la frustración, se elimina margen de error y se puede analizar cómo ha ido con más facilidad».
  • Reforzar lo positivo. «Al principio será difícil, porque los jóvenes y más si están en problemas, se esconden tras un caparazón, pero hay que buscar la forma de reforzar los pequeños logros».