Intenso picor, enrojecimiento de la piel, sofoco. Poco después, hinchazón de los párpados, labios, la cara y presión en la garganta. La dificultad para tragar, el dolor abdominal o los vómitos nos confirmarán que estamos sufriendo un choque anafiláctico, que en su versión más grave afecta también al sistema cardiovascular, con una bajada de la presión arterial o taquicardia.

La anafilaxia es una reacción alérgica grave y las avispas y abejas son la tercera causa -por detrás de medicinas y alimentos-, con una incidencia que se intensifica ahora en verano. Hace apenas dos días una mujer moría en Málaga tras una picadura de avispa y todo indica, a falta de la confirmación de la autopsia, de que el fallecimiento se ha debido a un choque anafiláctico.

Las reacciones alérgicas graves han crecido un 20% en una década

Aunque las muertes provocadas por reacciones a estos insectos son reducidas (se calcula que tres y cuatro personas al año, según el último informe Alergológica de la Sociedad Española de Alergología y Inmunología Clínica (SEAIC), las reacciones graves están aumentando y son un 20% más que hace una década, ya que en 2005 eran el 32,6% y 10 años después son más de la mitad. Sobre el total de la población, afectan cada año al 3%.

También han aumentado las consultas al alergólogo por este tipo de picaduras también han aumentado y representan el 2,5% del total frente al 1,5% de 2005 y el 0,7% de 1992, según el informe Alergológica.

En verano se producen más de la mitad de las reacciones por picaduras de insectos

Más de la mitad de los casos se producen en verano, cuando los insectos están más activos y se hace más vida al aire libre. Si nos pica uno de estos insectos, hay que estar atento a la reacción. Si es local, con picor o inflamación, no hay que preocuparse, pero si el área de inflamación es mayor de 10 centímetros de diámetro la reacción alérgica se considera patológica; asimismo, puede haber reacciones alérgicas generalizadas.

¿Qué hago si me pica una abeja o una avispa?

Si nos pica una abeja o avispa, lo primero que hay que hacer es alejarse del lugar donde haya ocurrido, ya que cuando una avispa pica libera una feromona que incita a otros miembros de la colonia a picar, explica la doctora Pilar Cots, experta en Alergología del Hospital Ruber Juan Bravo.

Después, si ha sido una abeja, hay que extraer el aguijón de la piel lo antes posible porque durante un tiempo continúa inyectando veneno. No hacerlo con unas pinzas, ya que exprimiríamos el saco de veneno inyectándolo más rápido. La forma más segura de extraerlo es raspando con la uña o con un objeto romo (como una tarjeta).

El veneno de abeja no debe quitarse con pinzas sino raspando con la uña o un objeto

Además, si ya se conoce la alergia hay que acudir a un centro médico lo antes posible. Y si durante el camino aparecen otros síntomas en la piel (inflamación, urticaria, ronchas) debe tomarse un antihistamínico. En el caso de que aparezcan síntomas de dificultad respiratoria debe aplicarse un broncodilatador inhalado para abrir las vías respiratorias.

Lo más importante, indica Cots, es vigilar si aparecen varios síntomas a la vez (ronchas con ahogo, mareo y vómitos, dificultad para tragar, etc) ya que indica que está haciendo una anafilaxia y el único tratamiento que le puede salvar la vida en ese caso es la adrenalina.

Para los alérgicos, adrenalina

Los pacientes con antecedentes de anafilaxia deben conocer cómo administrarse a sí mismos adrenalina, que es el tratamiento de emergencia para la reacción anafiláctica. En España está comercializado el autoinyector de adrenalina en dosis de 0,15 mg y 0,30 mg, que se dispensa por vía intramuscular con un autoinyector sobre la superficie externa del muslo, incluso a través de la ropa. Es una medida de emergencia, tras la que se debe acudir a un centro de urgencias.

En la SEAIC alertan, además, de que alrededor de un 8% de los alérgicos a himenópteros padecen también una enfermedad rara, la mastocitosis sistémica. Una patología de la sangre que afecta a entre 3 y 13 personas por 100.000 habitantes en población general, pero que en este tipo de alérgicos es mucho más frecuente. “Se produce una proliferación anómala de mastocitos que favorece que estos pacientes sufran reacciones alérgicas graves cuando les pica un himenóptero”, comenta la doctora Teresa Alfaya, presidenta del Comité de Alergia a Himenópteros.

Si hay antecedentes de anafilaxia hay que saber como autoinyectarse adrenalina

“Los alergólogos somos los responsables de sospechar esta enfermedad en pacientes con alergia a himenópteros e iniciar las investigaciones oportunas. Estos pacientes tienen que recibir inmunoterapia con venenos durante toda su vida porque si se suspende el tratamiento, recaen”, añade Alfaya.

Una alergia con cura

A diferencia de otras causas de alergia, indica Cots, ésta es de las que tiene una alta posibilidad de curación gracias a las vacunas con extracto de veneno de estos insectos. “Su eficacia está ampliamente demostrada. Su administración se realiza mediante inyecciones en el antebrazo una vez al mes durante unos 3 a 5 años. Con estas vacunas se consigue tolerancia frente al veneno del insecto, de manera que la persona con alergia reacciona igual que la persona que nunca ha padecido alergia. Hasta que se consigue este efecto, la persona alérgica debe continuar con las mismas precauciones”.

Aunque no está indicada para todos los casos, el alergólogo es el que dirá si en un caso está indicado o no vacunarse, durante cuánto tiempo y cuándo se debe interrumpir. Cots asegura que el efecto terapéutico de la vacuna es duradero, “a los 10 años del fin de la inmunoterapia, alrededor del 90% de los pacientes siguen estando protegidos”.