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La somnolencia duplica el riesgo de morir en un accidente de tráfico

En los últimos años se han producido 800 muertes y 20.600 accidentes por culpa del sueño, según un estudio de la Fundación Línea Directa.

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La somnolencia duplica el riesgo de morir en un accidente de tráfico
La mitad de los conductores reconocen que no respetan las recomendaciones de la DGT y que no hacen nada si sienten sueño al volante.

La DGT ha estimado en 800 las muertes de tráfico relacionadas con la somnolencia. EP

Resumen:

El sueño resulta mortal al volante. Mientras que el 1,9% de los accidentes de tráfico terminan con al menos un fallecimiento, esa tasa se multiplica por dos cuando está involucrada la somnolencia.

La somnolencia también aumenta la gravedad de las lesiones, pues el porcentaje de damnificados graves aumenta del 11,2% al 15,9%, según los datos de la Fundación Línea Directa.

El siniestro tipo por culpa del sueño es en el mes de julio, en la madrugada del sábado al domingo y con un varón de 21 a 30 años al volante de un vehículo relativamente nuevo (de tres a 10 años de antigüedad).

La Fundación Línea Directa ha presentado este estudio basado en una encuesta a 1.700 conductores y estimaciones fundadas en las estadísticas de tráfico, ya que la somnolencia se encuadra habitualmente en las distracciones, teniendo en cuenta factores horarios, tipología, distracciones y vehículos implicados.

Las cifras dejan, tan solo en los últimos cinco años, 800 muertos y 20.600 accidentes por culpa del sueño. Además, 3.300 heridos de gravedad y 24.000 leves. Unos datos que, no obstante, han caído paulatinamente en los últimos años.

El parpadeo excesivo, la fuerte relajación, los bostezos y después las cabezadas son señales de alerta. Los medicamentos se suman como posibles factores de riesgo, más aún teniendo en cuenta que el 40% de los conductores no lee el prospecto de lo que toma.

El sueño provoca, directamente, una menor capacidad de reacción y para la toma de decisiones, alteraciones motrices y sensoriales, pérdida de la conciencia por las cabezadas y alteraciones del comportamiento relacionadas con la tensión, los nervios y la agresividad.

El sueño resulta mortal al volante. Mientras que el 1,9% de los accidentes de tráfico termina con al menos un fallecimiento, esa tasa se duplica cuando está involucrada la somnolencia. Ésta también aumenta la gravedad de las lesiones, pues el porcentaje de damnificados graves aumenta del 11,2% al 15,9%, según los datos de la Fundación Línea Directa.

Estos datos son especialmente relevantes en julio, mes en que se producen el mayor número de accidentes relacionados con la somnolencia. El siniestro tipo es en el mes de julio, en la madrugada del sábado al domingo y con un varón de 21 a 30 años al volante de un vehículo relativamente nuevo (de tres a 10 años de antigüedad).

La Fundación Línea Directa ha presentado este estudio basado en una encuesta a 1.700 conductores y estimaciones fundadas en las estadísticas de tráfico, ya que la somnolencia se encuadra habitualmente en las distracciones, teniendo en cuenta factores horarios, tipología, distracciones y vehículos implicados. Las cifras dejan, tan solo en los últimos cinco años, 800 muertos y 20.600 accidentes por culpa del sueño. Además, 3.300 heridos de gravedad y 24.000 leves. Unos datos que, no obstante, han caído paulatinamente en los últimos años.

Del estudio se desprende, además, una conclusión especialmente preocupante, que más de la mitad (55%) de los conductores reconoce que no para cuando siente somnolencia y el 49,5% no sigue las recomendaciones de la DGT en cuanto al descanso. Tres de cada 10, incluso, reconocen haber dado una cabezada al volante. Unas cifras que no cuentan con la excusa del desconocimiento, ya que el 77% reconoce que el sueño puede ser tan o más peligroso que el alcohol al volante.

Factores de riesgo para la somnolencia

El calor, las rectas interminables, los viajes largos y las ganas de llegar a nuestro destino se unen, especialmente en verano, con el resultado de un grave riesgo. El parpadeo excesivo, la fuerte relajación, los bostezos y después las cabezadas son señales de alerta. Los medicamentos se suman como posibles factores de riesgo, más aún teniendo en cuenta que el 40% de los conductores no lee el prospecto de lo que toma.

Cambiar el horario del sueño y dormir poco (especialmente menos de cuatro horas) aumentan visiblemente el riesgo de accidente, según la Fundación Línea Directa. También hay que estar alerta si se duerme con ruido, mucha luz o agobiados por las preocupaciones, así como si se están tomando medicamentos, especialmente antihistamínicos o antidepresivos, así como si se padece algún trastorno del sueño como apnea o narcolepsia (en ese caso está prohibido conducir).

El sueño provoca, directamente, una menor capacidad de reacción y para la toma de decisiones, alteraciones motrices y sensoriales, pérdida de la conciencia por las cabezadas y alteraciones del comportamiento relacionadas con la tensión, los nervios y la agresividad.

Más accidentes en las dos Castillas y Baleares

Por comunidades, las que más accidentes registran por culpa de la somnolencia son Castilla La Mancha, Castilla y León y Baleares. Cataluña es la comunidad donde menos se siguen las recomendaciones sobre descanso, y Baleares, donde menos preocupación hay por los efectos de los medicamentos en la conducción.

Por perfiles, en el caso de los hombres de 35 a 44 años la tendencia es a salirse de la vía o invadir el carril contrario. Las mujeres de 25 a 34 años se accidentan, sobre todo, en colisiones por alcance a diferencia de las mujeres de 18 a 24, que tienden a cambiar el carril.

Para combatir esta siniestralidad, casi la mitad de los encuestados optaría por limitar la velocidad máxima por la noche y el 20% es partidario de prohibir circular a los camiones en horario nocturno. Sobre quiénes son más peligrosos al volante, los jóvenes de 18 a 24 y los mayores de 55 se acusan mutuamente.

Recomendaciones de la DGT

  • Si es posible, parar a dormir 15 minutos en una zona segura, principalmente un área de descanso.
  • Parar a descansar cada 2 horas de conducción o cada 200 km.
  • Las pausas serán de al menos 20-30 minutos. No basta con parar: hay que bajar del coche, caminar y tomar alguna bebida estimulante (café, té, un refresco de cola).
  • Ventilar el vehículo, no poner música relajante y si lleva un acompañante, hacer por tener una conversación. Masticar chicle también puede contribuir a aumentar la atención.
  • Evitar las comidas copiosas antes de coger el coche y, por supuesto, el alcohol.
  • Si no se ha dormido bien, delegar la conducción en otra persona si es posible.
  • Si es posible, evitar conducir de tres a cinco de la madrugada y de dos a cuatro la tarde.
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