Vida Sana

Los asesinos del esperma

Un nuevo estudio asegura que la calidad del semen se ha reducido a la mitad en los últimos 40 años. La causa fundamental es el aumento de la presencia de sustancias químicas en el ambiente, además del cambio de hábitos y estilos de vida.

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Los asesinos del esperma

Esperma en torno a un óvulo EP

Resumen:

Aproximadamente un 15% de las parejas que deciden tener un hijo se encuentran con un problema. Un problema del que tradicionalmente se ha asociado sobre todo a las mujeres pero que, cada vez más, afecta a los hombres. De hecho ya, según los especialistas en andrología, ellos están detrás de seis de cada 10 casos de infertilidad, ya sea como responsables únicos o compartidos. La última constatación viene de la mano de un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén que, junto a la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York y la Escuela Braun de Salud Pública, han analizado más de 7.500 estudios de los últimos 40 años con una conclusión: la calidad del esperma se ha reducido más de un 50% en el último medio siglo. La investigación se publica hoy en Human Reproduction Update y especifica que esta merma en la calidad del esperma se ve en los europeos, australianos, neozelandeses y habitantes de América del Norte, mientras que no afecta tanto a los de América del Sur, Asia y África.     "Hace 10 años aceptábamos a uno de cada cuatro donantes, ahora nos quedamos con uno de cada ocho o 10, la mitad", reconoce Ferrán García, presidente de la Asociación Española de Andrología y responsable del área en el Institut Marqués, que cuenta con un banco de esperma desde los años 80 del siglo XX. "Actualmente nos quedamos entre el 2 y el 3% del esperma que recibimos, pero aproximadamente siete de cada 10 no cumplen los requisitos mínimos", coincide Ruiz Jorro, que trabaja en otra clínica que cuenta con un banco de semen, Crea Valencia.  

Aproximadamente un 15% de las parejas que deciden tener un hijo se encuentran con un problema. Un problema del que tradicionalmente se ha asociado sobre todo a las mujeres pero que, cada vez más, afecta a los hombres. De hecho ya, según los especialistas en andrología, ellos están detrás de seis de cada 10 casos de infertilidad, ya sea como responsables únicos o compartidos.

La última constatación viene de la mano de un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén que, junto a la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York y la Escuela Braun de Salud Pública, han analizado más de 7.500 estudios de los últimos 40 años con una conclusión: la calidad del esperma se ha reducido más de un 50% en el último medio siglo. En concreto, la concentración de espermatozoides ha disminuido un 52,4% y la cantidad hasta un 59,3%.

La concentración de espermatozoides ha disminuido un 52,4% y la cantidad hasta un 59,3%

La investigación se publica hoy en Human Reproduction Update y especifica que esta merma en la calidad del esperma se ve en los europeos, australianos, neozelandeses y habitantes de América del Norte, mientras que no afecta tanto a los de América del Sur, Asia y África.

A este estudio, que analiza investigaciones entre 1973 y 2011, se une la que lideró Carlsenn en 1992 y que analizaba el anterior medio siglo, con una merma que también se situó en torno al 50%. «El semen cada vez está peor y la causa principal está en el ambiente y son los disruptores endocrinos. Sustancias que actúan como hormonas y afectan en algunos casos desde antes del nacimiento al feto a través de la madre embarazada», afirma Miguel Ruiz Jorro, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Fertilidad.

Aunque este nuevo estudio no ahonda en las causas del empeoramiento del semen, sí incide en que se trata de una caída libre: la pendiente es pronunciada y significativa incluso cuando el análisis se limitó a los estudios con muestras de entre 1996 y 2011. «La disminución del número de espermatozoides ha generado gran preocupación desde que se informó por primera vez en 1992. Pero este estudio muestra, por primera vez, que esta disminución es fuerte y continua. El hecho de que la disminución se observa en los países occidentales sugiere fuertemente que las sustancias químicas en el comercio están desempeñando un papel causal en esta tendencia», ha afirmado la Dra. Shanna H Swan, profesora del Departamento de Medicina Ambiental y Salud Pública de la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York.

La mitad de donantes aptos que hace una década

Más allá del aumento de parejas que tienen problemas de fertilidad, una cifra que «está aumentando sin duda», según Ruiz Jorro, los responsables de los bancos de esperma lo ven a través de la evolución de los últimos años.

Aceptamos a la mitad de donantes que hace una década, reconoce una clínica

«Hace 10 años aceptábamos a uno de cada cuatro donantes, ahora nos quedamos con uno de cada ocho o 10, la mitad», reconoce Ferrán García, presidente de la Asociación Española de Andrología y responsable del área en el Institut Marqués, que cuenta con un banco de esperma desde los años 80 del siglo XX. «Actualmente nos quedamos entre el 2 y el 3% del esperma que recibimos, pero aproximadamente siete de cada 10 no cumplen los requisitos mínimos», coincide Ruiz Jorro, que trabaja en otra clínica que cuenta con un banco de semen, Crea Valencia.

Los disruptores endocrinos y la fertilidad

Estas sustancias químicas son, fundamentalmente, los disruptores endocrinos. Aunque se conocen desde hace tiempo, muchas siguen formando parte habitual de productos de consumo, como los plásticos, o de alimentación, a través de los pesticidas. «Algunas sustancias que se descubrieron como muy perjudiciales, como el DDT (un pesticida), se prohibieron, pero hay otras como el bisfenol A y el ftalato que siguen estando en el ambiente de forma importante», asegura Ruiz Jorro.  Estas últimas se liberan por ejemplo, exponiendo el plástico a altas temperaturas. «Por ejemplo al calentar mucho o de forma reiterada el táper», añade el miembro de la SEF.

Los disruptores endocrinos afectan a la formación del testículo del feto

Todos estos disruptores endocrinos actúan sobre el testículo del feto a través de la madre y provocan alteraciones graves en su desarrollo: «Los disruptores endocrinos afectan a las células produciendo mayor infertilidad, cáncer de testículos, criptorquidia y alteraciones físicas en el desarrollo del pene», explica Ruiz Jorro.

En el origen de la infertilidad suele haber varias causas

No obstante, detrás de la infertilidad suele haber varias causas. «Los disruptores endocrinos se unen a otras causas ambientales, hábitos como el tabaquismo o el alcohol y distintas causas genéticas, además de aproximadamente un tercio de los casos de los que aún se desconoce la causa», afirma García.

En un tercio de los casos aún se desconoce la causa de la infertilidad

Cuando un hombre tiene algún problema, también hay que tener en cuenta que la mujer influirá en el éxito de la reproducción. «A igual calidad – buena o mala del semen –  las posibilidades de éxito decrecerán en una mujer de 35 frente a una de 25», explica el presidente de Asesa.

«La función del esperma es llevar el ADN al óvulo, a veces el semen rompe ese ADN y aumenta la posibilidad de un aborto, pero depende de la mujer ser capaz de «repararlo»», afirma Ruiz Jorro.

Consecuencias más allá de las reproductivas

El empeoramiento de la calidad del semen no solo está influyendo en la disminución de la fertilidad. «Estamos viendo un aumento importante del sobrepeso y la diabetes en países industrializados, detrás de los cuales también se visto relación con la mala calidad del semen», explica Ruiz Jorro.

Detrás de la mala calidad del semen está también el aumento del sobrepeso y la diabetes

Más allá de las genéticas, los expertos aseguran que el ejercicio físico moderado y un estilo de vida saludable están relacionados con un aumento de la calidad del semen. «Cada vez hay más tóxicos en el ambiente y el futuro es complicado. Hay que saber que está influyendo muchísimo y que es importante llevar una vida saludable para combatir este descenso en la calidad y cantidad del esperma», subraya el miembro de la Sociedad Española de Fertilidad.