Cuando recuerda que unas conocidas clínicas dentales llegaron a ofrecer un menú de comida rápida como regalo por la primera visita, el presidente del Consejo de Colegios de Dentistas de España, Óscar Castro, se pregunta cómo ha llegado hasta ahí la profesión. “Se nos ha ido de las manos”, reconoce el odontólogo, que ve en el exceso de profesionales la primera causa del problema que vive actualmente la odontología en España.

El número de dentistas ha crecido un 240% en los últimos 20 años, desde los 14.877 a los 35.716. Una escalada que, además, no cesa. Las estimaciones de los dentistas son que en 2020 llegarán a los 40.000.

Estas cifras sitúan el ratio de dentistas por habitante en uno por cada 1.200 habitantes. Aproximadamente tres veces más de lo que recomienda la OMS: uno por cada 3.500 personas.  “Cada año se gradúan 1.850 nuevos odontólogos. No hay ningún control sobre las universidades y no hay sitio para ellos”, denuncia Antonio Montero, presidente del Colegio de Odontólogos de Madrid.

España triplica la tasa de dentistas recomendada por la OMS

“Antes, cuando un dentista se licenciaba, se montaba una pequeña clínica en un piso, trabajaba todo lo que podía y a través del boca oreja se iba dando a conocer. Ahora esto es inimaginable”, recuerda Castro, cuyo consejo maneja unas cifras que alcanzan las 27.000 clínicas en 2015.

Los propios dentistas consideraban, ya en 2014, encontrarse en una profesión en apuros. El 93% pensaba que hay demasiadas clínicas dentales y el 89% que sobran licenciados, según una encuesta realizada por Gaceta Dental. Además, el 88% creía que cada vez afronta más obstáculos en su día a día y dos de cada tres lamentaban que la sociedad trata cada vez peor a los odontólogos.

Las salidas de los recién graduados

Esta situación deja a los recién licenciados en odontología con opciones que difieren mucho de las de los años noventa. Básicamente, continuar la formación, incorporarse como trabajador de una clínica -con mucha precariedad, denuncian- o salir al extranjero. Entre 2002 y 2010 se cuadruplicaron los títulos en odontología homologados para salir a otros países de la Unión Europea, según los datos del Ministerio de Educación.

Entre 2002 y 2010 se cuadruplicaron los títulos en odontología homologados para salir a otros países de la UE

Cuando la opción es quedarse en España, las clínicas dentales “marquistas” o tipo franquicia juegan un papel importante. “La formación ha sido una baza de la que han podido aprovecharse distintas empresas y cadenas que han disfrazado su actividad de máster o programa formativo. En algunos casos se desarrollaban con universidades como la de Lleida, donde no hay siquiera el grado de odontología”, asegura Castro. El problema también lo reflejaba en 2012 Gaceta Dental, principal publicación del sector, que aseguraba que existían en ese momento 76 cursos técnicos de formación no reglada (dirigidas por empresas privadas) frente a 13 ofertas avaladas por Universidades, sólo una de ellas con facultad de odontología.

En las cadenas es también donde se ha desarrollado el mayor nicho de empleo para los dentistas en los últimos años, con condiciones que en algunos casos han sido denunciadas por los profesionales. “En odontología hay poco paro porque lo que hay es muchísimo subempleo, falsos autónomos en pésimas condiciones laborales o que no están en el paro porque trabajan ocho horas al mes”, afirma Castro.

Las cadenas marquistas, en el punto de mira

Estas cadenas, alejadas del concepto tradicional de consulta profesional, han ido creciendo gracias sobre todo a la publicidad, que los dentistas critican que circula a sus anchas sin control, como en el caso del menú de hamburguesería de regalo por la visita. Regalos y publicidad agresiva que han crecido al amparo, según los dentistas, de una ley de publicidad obsoleta (tiene 20 años) y con un escaso control.

Los dentistas denuncian que las clínicas marquistas aprovechan una ley de publicidad obsoleta

La publicidad ha sido uno de los factores que han hecho crecer a estas empresas, que sin embargo en los últimos años han empezado a verse sacudidas por escándalos en algunas de las más populares, como el caso de Vitaldent, Funnydent y más recientemente iDental.

Episodios de mala gestión, de fraude o denuncias por mala praxis que los dentistas achacan a la “cosificación” del servicio. “Hemos pasado de ir a ver al dentista a ir a ponernos un implante de 222 euros. Ya no importa el profesional, si tenemos referencias… porque no sabemos quién nos va a atender. Lo que importa es el precio o las condiciones de financiación”, denuncia Castro.

“En algunos casos hemos visto cómo el profesional que atiende al paciente en la primera visita no es odontólogo sino comercial. El que prescribe lo que debe hacerse… creemos que es ilegal”, afirma Montero.

La imagen del dentista ha pasado de la segunda planta de un edificio al centro comercial

El hecho de que, a diferencia de en otros países, en España no sea necesario ser dentista para montar una clínica dental ha hecho que la imagen del dentista se haya movido de la segunda planta de un edificio de viviendas a una clínica en el interior de un centro comercial. “Ya no son clínicas, son tiendas, y una de las características es precisamente la rotación de los profesionales. Ya no te atiende un profesional, sino varios. Así ante cualquier problema se diluye la responsabilidad”, critica el presidente de los dentistas, que afirma que este modelo de clínicas ha hecho surgir también la figura de “los abogados buitre de Estados Unidos, apostados a las puertas de las clínicas en busca de usuarios que quieran reclamar”.

Las quejas se concentran en las clínicas marquistas

El caso de Juani Romero, afectada de iDental, es tan solo uno de los crecientes casos que se extienden a la opinión pública en las redes sociales o llegan a los Colegios de Odontólogos o las oficinas del consumidor. Sin embargo, estas quejas no llegan de la misma forma a las clínicas marquistas que a las pequeñas consultas. Según un estudio realizado por el Consejo de Dentistas sobre las quejas recibidas entre 2013 y 2015, las marquistas son el 4% de clínicas dentales en España pero acumulan el 48,6% del total de las quejas registradas en los colegios profesionales.

Según su estudio, mientras en esos años las quejas aumentaron un 48,6% en las clínicas marquistas (de 601 reclamaciones a 893), en las privadas descendió un 11,3%, de 789 a 700.

Las marquistas son el 4% de clínicas dentales en España pero acumulan el 48,6% del total de las quejas

Unas cifras que, de momento, no parecen frenar a los emprendedores que quieren montar una franquicia de estas características. “El interés por montar una franquicia dental continúa, aunque la tendencia va más a un modelo menos intrusivo, que controla la gestión administrativa y la publicidad pero sin entrar en la aparatología o las técnicas a utilizar”, dice Santiago Barbadillo, director de la asesoría de franquicias Barbadillo y Asociados. “Así no hay un enfoque tan mercantilista y el dentista conserva su marca. Creo que el futuro de las franquicias dentales va por ahí”, añade.

Para los dentistas, la única solución pasa por la Administración. “Nosotros podemos poner los problemas sobre la mesa y lo estamos haciendo. Estamos hablando con las Administraciones y denunciando lo que consideramos injusto. Pero la única solución es poner límites al número de estudiantes de odontología y regular y perseguir de forma más estricta el límite a la publicidad y el control del subempleo”, concluye el presidente de los colegios de dentistas.