Mitos sobre la anestesia epidural.

Mitos sobre la anestesia epidural.

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Con o sin epidural, esa es la cuestión

Vida Sana

Con o sin epidural, esa es la cuestión

Como en todo lo que rodea al parto, existe una tendencia a la naturalización que en los últimos años está llevando a muchas mujeres a descartar la anestesia epidural en el momento del parto. Muchas embarazadas, bajo la premisa de que la epidural alarga la duración del llamado «trabajo de parto», prefieren buscar otras fórmulas de reducir el dolor -aunque en España no haya tantas alternativas disponibles como en otros países- o sencillamente tratar de pasar el momento al natural y esperando que sea «una horita corta».

Un ensayo doble ciego y aleatorio en 400 mujeres no encontró diferencias de tiempo de parto con o sin epidural

Repasando la evidencia científica, lo cierto es que hasta el momento es algo contradictoria. El más reciente de los estudios sobre el tema, publicado en la revista Obstetrics and Gynecology, asegura que la epidural no ralentiza el parto. Este nuevo trabajo, realizado en forma de ensayo doble ciego y aleatorio, ha examinado a 400 mujeres y no ha encontrado diferencias significativas ni en la duración del parto ni en otros parámetros como la tasa de partos vaginales normales, la incidencia de episiotomías, la posición del feto al nacer o ninguna otra medida de bienestar fetal.

En el estudio, todas las mujeres recibieron una bomba analgésica epidural en la primera etapa del parto, pero después a un grupo se le retiró y sustituyó por placebo salino. «El intercambio de la anestesia epidural con el placebo no hizo ninguna diferencia en la duración de la segunda etapa del parto, ni siquiera las puntuaciones de dolor fueron estadísticamente diferentes entre los grupos, aunque en las mujeres que recibieron el placebo aumentaron con el tiempo, como era de esperar», destacó el autor principal del estudio, Philip E. Hess, profesor asociado de Anestesia y de Obstetricia en la Escuela de Medicina de Harvard.

Sin embargo, este estudio se contrapone a otro publicado en la misma revista Obstetrics and Ginecology hace apenas tres años y que decía que la duración del parto podía extenderse hasta dos horas más en las mujeres que optaban por la anestesia epidural que en las que no la recibían. El estudio analizó los historiales médicos de más de 40.000 mujeres durante 32 años y las duraciones medias del parto para llegar a tal conclusión, sin tener en cuenta otros parámetros o casuísticas relacionadas, eso sí.

Ante la contradicción, el anestesista Alfonso Vidal, jefe de servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Quirón Sur de Alcorcón, pone sobre la mesa otra cuestión. La anestesia epidural se pone para reducir la sensibilidad de la zona – y así el dolor – por lo que puede disminuir también las ganas de «apretar» que la madre necesita para acompañar la salida del bebé durante el parto. «Tradicionalmente se ha dicho que disminuye las ganas de apretar y por eso alarga el parto, pero eso depende de la cantidad que se ponga. De hecho, las dosis de analgesia que ponemos hoy en la epidural son prácticamente la mitad que hace 25 años. Ahora la premisa es reducir el dolor pero manteniendo la fuerza», explica Vidal.

Hoy día se pone la mitad de dosis de analgesia epidural que hace 25 años, dice un experto

Según este médico, profesor de Anestesiología en la Universidad Complutense de Madrid, «si aliviamos el dolor y mantenemos la capacidad de hacer fuerza, lo que estamos es facilitando el parto, porque hacemos que la paciente esté más confortable y colabore mejor. Además, la analgesia produce relajación muscular del suelo pélvico, lo cual también puede facilitar la evolución del parto».

Vidal añade una razón más por la que la epidural puede acelerar el proceso. «Cuando un parto no progresa a veces es necesario inyectar a la mujer oxitocina, una hormona que fomenta las contracciones, que de repente incrementan su intensidad y, por tanto, su dolor. Así, con la epidural también podríamos jugar a incrementar un poco más la oxitocina sabiendo que controlamos el dolor, por lo que tendríamos más margen. Es decir, la epidural nos permite maniobrar con otras medidas para llevar el parto a término», explica el anestesista.

Como dijo Einstein, el tiempo es relativo. Si lo estás pasando mal, se hará muy largo», dice un anestesista

«Además, como ya dijo Einstein, el tiempo es relativo. Si lo estás pasando mal, se hará muy largo. Si estás bien, sin dolor, se te hará más corto», añade Vidal, con la premisa de que siempre debe ser la paciente la que tome la decisión en cada momento.

Con epidural, menos depresiones posparto

La discusión sobre la epidural no afecta solo a la duración del parto. Otros estudios hablan de los pros y los contras del método más efectivo para aliviar el dolor del parto en términos de bienestar materno.

Un estudio de la Asociación Americana de Anestesistas evaluó los distintos factores de riesgo en la depresión posparto y determinó que la reducción del dolor durante el parto aminoraba las posibilidades de sufrir depresión posparto. Los médicos revisaron los registros de 200 mujeres que usaron analgesia epidural a las que se les evaluó el dolor durante el parto y su porcentaje de mejoría tras la epidural. Los investigadores determinaron que cuanto mayor era la mejoría menor puntuación tenían en la escala de depresión posnatal que se les controló seis semanas después del parto.

La Asociación Americana de Anestesistas revisó los registros de 200 mujeres sobre su epidural

No obstante, los investigadores reconocían que a la depresión pueden influir muchos factores, tanto hormonales como psicológicos o familiares, por lo que harían falta más investigaciones para determinar la influencia real de la epidural. «Se necesitan más investigaciones para identificar qué mujeres son más propensas a sufrir dolor de parto severo y quiénes se beneficiarían más de las estrategias eficaces de control del dolor de parto para ayudar a reducir el riesgo y el efecto del dolor en la recuperación posparto», explica la Asociación.