Vida Sana

Preocupación entre médicos y consumidores por el precio de dos nuevos fármacos contra la leucemia

Conjunto de fármacos.

Conjunto de fármacos. Europa Press

El «desorbitado» precio fijado para dos fármacos contra la leucemia ha levantado la voz de alerta entre los colectivos médicos y de consumidores que forman parte de la campaña «No es Sano» y que componen organizaciones como Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Salud por Derecho, la Organización Médico Colegial (OMC) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entre otras.

Estas organizaciones han enviado sendas cartas a las farmacéuticas responsables de estos nuevos tratamientos contra la leucemia, Gilead y Novartis. En éstas, según han informado, preguntan a las compañías qué criterios han empleado para fijar el precio de Kymriah de Novartis – 475.000 dólares el tratamiento- y Yescarta de Gilead -373.000 dólares-.

Hace unas semanas, la farmacéutica Novartis anunció el lanzamiento de su nueva terapia CAR-T Kymriah contra la leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer de la médula ósea y de la sangre que, según la Agencia Americana del Medicamento (FDA), afecta especialmente a la población infantil y cuyos resultados podrían ser muy prometedores entre los niños y jóvenes menores de 25 años.

A finales del mes de agosto, Gilead compró a otra farmacéutica Yescarta, la segunda terapia CAR T que ha sido aprobada por la FDA hace tan sólo unos días para el tratamiento de un tipo de leucemia en adultos. La solicitud de autorización en Europa también se espera para finales de este año.

Ante los precios de estos nuevos tratamientos, los miembros de la campaña han preguntado por carta a las compañías por los criterios sobre los que se asientan y además -han precisado- «en un momento tan incipiente, donde los ensayos clínicos relativos a estos primeros tratamientos apenas superan el centenar de pacientes». También se interesan por la inversión de las compañías en I+D de y las cantidades que se detraen por la inversión pública, además por lo que pagan por la adquisición de licencias y patentes a instituciones públicas.

La carta concluye recordando a las farmacéuticas que «en muchos países en vías de desarrollo, estos tratamientos serán inasequibles si se registra la patente». «Querríamos conocer sus intenciones para esos contextos», han concluido.

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