Auditorio de la sede central de Repsol en Madrid. Por segunda vez se organiza una charla sobre VIH. “La primera fue rompedora. Nunca habíamos hecho un encuentro con los empleados sobre el VIH dentro de nuestras jornadas de prevención. La respuesta fue positiva y nos quedamos sorprendidos porque es un tema donde sigue habiendo muchos prejuicios y discriminación”. Así cuenta su experiencia Margarita Lozares, gerente del Área de Salud Laboral en Repsol. Esta directiva está convencida del papel de las empresas para evitar que el VIH se convierta en una “enfermedad social”.


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De organizar el encuentro, repartir panfletos y condones se encarga Trabajando en Positivo. Una organización que se dedica a campañas de sensibilización en empresas grandes como Repsol, Telefónica y El Corte Inglés o pequeñas como la cadena de hoteles Axel. “Las personas que sufren de cáncer no suelen tener miedo al rechazo. Al revés, reciben apoyo desde su entorno social y laboral. Al contrario, las personas con VIH se ocultan por miedo a ser señalados y aislados”, dice Iván Zaro, responsable de Imagina, colaboradora del proyecto Trabajando en Positivo.

Empresas que se abren

El VIH ya no mata, pero sigue asustando. Sobre todo en el puesto de trabajo. David Jiménez estaba tomando un tratamiento muy fuerte -que ya no se prescribe- y decidió explicar por qué no se encontraba muy bien. Le echaron. Su caso se hizo famoso porque tuvo el valor de denunciar a su jefe. Trabajaba en la hostelería y le dijeron que su presencia era un riesgo para sus compañeros y los clientes “por si se cortaba con un cuchillo”. “Me costó volver a encontrar trabajo”, lamenta Jiménez, que ahora trabaja con la ONG Imagina y cuenta su experiencia en las charlas organizadas por Trabajando en Positivo.

¿Qué riesgos hay de contraer el VIH en el trabajo? Prácticamente cero

En palabras de Julio Gómez, coordinador de Trabajando en positivo: “Si las empresas demuestran que están en contra de la discriminación, crean un entorno favorable para que las personas con VIH pierdan el miedo. Así se desincentivan los comportamientos discriminatorios entre compañeros”. A menudo las personas con miedo a ser excluidas, comparten los mismos prejuicios que temen sufrir: de primeras se alejarían de una persona “enferma”. “Se asocia el VIH a conductas kamikazes y vidas destrozadas: drogadictos, personas promiscuas con prácticas de riesgo. Sin embargo, basta el descuido de un calentón para olvidarse el preservativo”, apunta Ivan Zaro.

¿Pero qué riesgos hay de contraer el VIH en el trabajo? Prácticamente cero. El virus se transmite solo a través de las relaciones sexuales sin condón, por intercambio de jeringuillas o por vía materno-fetal. Si nuestro compañero de trabajo con VIH se corta con las tijeras no hay que preocuparse. Tampoco pasa nada por compartir las mismas vajillas. Sin embargo, en la memoria colectiva el VIH es sinónimo de peste, de enfermedad incurable, de condena sin esperanza. Un hecho que se debe a la falta de campañas de prevención. Con los nuevos tratamientos se ha convertido en una enfermedad cada vez menos contagiosa.

“El virus es prácticamente indetectable en la sangre de las personas que siguen correctamente las terapias. Si es indetectable es intransmisible. Por esto es importante hacerse la prueba, para detectar de forma temprana la infección”, recordaba Jorge del Romero, del Centro Sandoval de Madrid, especializado en enfermedades sexualmente transmisibles, en una reciente conversación con este periódico.

Buzón anónimo

Muchas personas seropositivas viven con la psicosis de ser despedidos o de no encontrar nunca trabajo. Clínica Legal es un servicio de asesoría jurídica de la Universidad de Alcalá de Henares y CESIDA. Un buzón anónimo donde llegan las preguntas más insospechadas: desde padres que temen perder la custodia por el VIH, hasta denuncias de discriminación por pedir una cirugía estética. Pero la mayoría de las peticiones es sobre los reconocimientos médicos. “Uno de los últimos casos que hemos visto es el de un profesor que tenía miedo a pedir un certificado de salud necesario para tomar posesión de su plaza”, dice Miguel Ángel Ramiro Avilés, profesor titular de derecho de la Universidad de Alcalá y responsable del servicio.

Las personas pueden oponerse a la prueba del VIH en los reconocimientos médicos

A todas estas personas Avilés intenta transmitir serenidad: “En España las pruebas incluidas en los reconocimientos médicos tienen que estar justificadas, aunque es cierto que en muchas empresas la prueba del VIH se hace con mucha alegría. En estos casos les aconsejamos que se opongan porque la ley les respalda”, explica Miguel Ángel Ramiro. Es la misma OMS la que desaconseja el test del VIH en los reconocimientos, por innecesario e injustificado. Sólo en casos muy específicos, como las oposiciones para Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o el trabajo de vigilante de seguridad, la normativa española impide el acceso a las personas con cualquier tipo de enfermedad infecciosa.

“Se trata de criterios de exclusión del año 1998, cuando el sida era incurable y no había tratamientos” – apunta Ramiro -. “En Reino Unido ya se ha levantado el veto a dentistas y cirujanos seropositivos. Más que sobre el hecho de tener o no VIH, las pruebas médicas deberían tener en cuenta el estado de salud general de la persona”. Para Iván Zaro es importante invertir en prevención, educación sexual y en el apoyo a las personas con VIH porque el estigma puede tener consecuencias devastadoras para su vida: “El día que algún famoso salga del armario del silencio, será un gran día para todas las personas con VIH”.

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Empresas sin miedo al VIH