Estamos en pleno verano.  Es el momento de hacer deporte al aire libre y tomar el sol. Sin embargo, cada vez que nos exponemos al astro rey, además de animarnos y activar la vitamina D, estamos dañando nuestra piel y corremos el riesgo de padecer uno de los cánceres más frecuentes: el de piel.

Existen dos factores importantes que influyen en la aparición del cáncer de piel. Uno es la exposición prolongada al sol y otro, el tipo de piel de cada individuo. El tipo de piel viene de “fábrica”, está en nuestro ADN y no cambia. Se llaman fototipos los diferentes tipos de piel, y dependiendo del tono y la resistencia al sol van del I al VI. Así el fototipo I es la piel blanca que se quema con facilidad y el VI, la raza negra.

Cuando tomamos el sol nos exponemos a las radiaciones solares que pueden provocar cambios o mutaciones en el ADN de las células de la piel. El doctor Luis Pastor, Jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional asegura que “dentro de las radiaciones solares, los rayos ultravioleta A UVA y B UVB son los más peligrosos pues son capaces de generar graves quemaduras, fotoenvejecimiento y cáncer de piel”.

En general se habla de cáncer de piel y no sabemos realmente que existen varios tipos. Está el melanoma, el que deriva de los melanocitos, las células encargadas de la pigmentación de la piel; el carcinoma de células escamosas, las células que están en la parte externa de la epidermis; y el carcinoma de células basales, las que están en la parte inferior de la epidermis y reemplazan a las células escamosas que se van destruyendo.

El melanoma es el más peligroso, suelen aparecer entre 3 y 5 casos al año por cada 100.000 habitantes y sus cambios se generan sobre todo en verano o cuando se practica ejercicio al aire libre sin protección. Para el doctor Luis Pastor, “el melanoma se produce por exposiciones a rayos ultravioleta intermitentes, en pacientes de piel clara, con más de 20 nevus o lunares. Puede aparecer en cualquier localización pero lo hace preferentemente en el tronco en los hombres y en las piernas en las mujeres. Tiene gran capacidad para generar muy rápidamente metástasis por lo que su detección precoz es el mejor y único tratamiento curativo posible, ya que no existen otros tratamientos con fines curativos”, asegura el especialista.

Para prácticamente todos los casos de carcinomas, los tratamientos que se utilizan habitualmente son la radioterapia, la electrocoagulación, la crioterapia o la cirugía. Sin embargo, el Jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional explica que existen nuevos métodos que evitan la reaparición del tumor como “la Cirugía Micrográfica de Mohs que consiste en estudiar microscópicamente los bordes de la lesión durante la operación señalando al cirujano por donde debe continuar extirpando  hasta eliminar completamente el carcinoma” concluye el doctor Pastor.

La Terapia Fotodinámica es otro tratamiento reciente, mínimamente invasivo y que consiste en aplicar una crema con una sustancia fotosensibilizadora sobre la piel dañada que reacciona al activarse con una determinada luz. La sustancia penetra en todas las células de la zona a tratar pero las células cancerosas absorben  dicha sustancia mucho más y esto las hace más sensibles al tratamiento. Pasadas unas tres horas de la aplicación, el tumor localizado se expone a una luz roja que activa esta sustancia y destruye las células tumorales.

Para el melanoma no existe ningún tratamiento que lo destruya. El único procedimiento para eliminar completamente este carcinoma es la cirugía. En casos en que el tumor mide entre 1 y 3 milímetros de grosor, se lleva a cabo la técnica del ganglio centinela que consiste en extirpar el ganglio, analizarlo para saber si hay metástasis en otros ganglios y poner el tratamiento adecuado al paciente. El doctor Luis Pastor explica que “con esta técnica somos más precisos en el diagnóstico de extensión del melanoma, evitamos la extirpación de todos los ganglios regionales en todos y cada uno de los pacientes eliminando así grandes cirugías con mucha morbilidad o sufrimiento por parte del paciente».

El 50 por ciento de las personas mayores de 60 años, puede padecer un cáncer de piel de cualquier tipo, por eso es importante estar alerta. Si se producen cambios en la piel, lunares que crecen, varían de color o forma, que sangran o pican, se debe acudir al dermatólogo, quien debe ser el que valore estas lesiones cutáneas.