Miércoles, 16 de septiembre. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid recibe 1.501 notificaciones de positivos de coronavirus recogidos por los laboratorios durante la jornada anterior. Al día siguiente, esos 1.501 contagios se convierten en 3.062, más del doble, según la tabla de casos acumulados, para pasar a ser 3.885 en el informe publicado ese mismo viernes. El 21 de septiembre, superaban por mucho los 5.000 casos y un mes más tarde del primer documento, el 15 de octubre, llegaban a los 5.665 infectados en un día. Según el parte del viernes, a ese 15 de septiembre se atribuyen, por el momento, un total de 5.813 positivos.

Un 70,83% de los infectados en la región desde agosto hasta ahora se notifican con retraso

La Consejería madrileña ha notificado tantas cifras de infectados en esas 24 horas como días han pasado desde entonces. Todo ello se debe a los retrasos que se han ido acumulando en el conteo de contagios desde el inicio de la pandemia. Es algo que sucede con todas las crónicas desde al menos el primer informe del mes de agosto, tal y como ha podido constatar El Independiente. «Las estadísticas se van consolidando y se van dando los datos», afirman fuentes del departamento de Sanidad de la región, desde el que reconocen que «es verdad que había laboratorios que tardaban en volcar los datos».

De esta forma, al analizar los números desde el primer informe del mes de agosto hasta el publicado el 12 de noviembre, se extrae que la Comunidad de Madrid tan sólo ha transmitido a tiempo 66.991 casos de los 229.693 totales que suman los publicados por días en la tabla de acumulados que proporciona la Consejería. Un 70,83% de los infectados en la región desde hace más de tres meses se notifican, por lo tanto, con retraso. «Lo que muestra el retraso en la notificación es cierta incapacidad de los servicios de epidemiología por diversos motivos, entre ellos la poca dotación que es casi secular en Madrid en la Salud Pública», opina para este periódico Ildefonso Hernández Aguado, epidemiólogo de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).

Se ve claramente cómo desde el 18 de septiembre -pico de la segunda ola- hay una bajada muy limpia»

FUENTES DE LA CONSEJERÍA DE SANIDAD

«Hay que ver en la evolución de los datos siempre la tendencia. Aunque nosotros estemos consolidando datos hacia atrás -en el volcado de datos, ese sistema tarda-, si uno se fija en las curvas de los informes, se ve claramente cómo desde el 18 de septiembre hay una bajada muy limpia», reflexionan desde el Ejecutivo madrileño. Ese día, el 18 de septiembre, que «coincidió con el día en el que anunciamos las primeras zonas básicas de salud que íbamos a restringir», Madrid registró la cifra más alta de contagios de esta segunda ola, 6.980, y diez días después, el 28 de septiembre, se produjo el pico asistencial, con 3.792 hospitalizados entre planta y UCI. A partir de ese momento, «se ha constatado que los contagios han bajado un 60% y las hospitalizaciones han disminuido ya más de un 30%», aseguran estas fuentes de la Consejería de Sanidad. Este sábado, por primera vez desde el 4 de septiembre, los ingresados en los hospitales madrileños han bajado de los 2.000.

A la hora de observar la estadística, «se ven claramente las bajadas en los fines de semana y en los puentes, porque no se hacen test en los centros de salud». En la jornada del pico, cuando casi se comunicaron 7.000 positivos en la región, no se notificaron casos de coronavirus, dado que Madrid en aquel entonces no publicaba informes diarios durante los días festivos, una estrategia que también sigue el Ministerio de Sanidad. No obstante, «al paciente se le transmite [el resultado] y se actúa con su cuarentena en el momento» para evitar que el virus se propague. Cuando la Consejería recibe la notificación de un caso retrasado, lo suma al número total del día en el que el contagiado se hizo la prueba PCR o de antígenos, porque «epidemiológicamente a nosotros lo que nos interesa es llevarnos el dato positivo al día en el que se tomó la muestra, porque es el día más cercano al momento del contagio». «De esta forma, se afina mucho el momento del contagio y vas a tener una foto de la curva mucho más depurada», justifican.

Si no se hacen test de antígenos a los contactos estrechos, la disminución de casos será artificial»

MIGUEL ÁNGEL ROYO (AMaSaP)

Estas mismas fuentes matizan que las demoras se han reducido con el inicio el 23 de septiembre de la realización de test de antígenos, una de las medidas estrella de la dirigente popular Isabel Díaz Ayuso. Hasta este miércoles, según indica la Consejería de Sanidad, se han hecho 280.652 pruebas diagnósticas de este tipo. «La introducción de los test de antígenos nos parece un acierto, porque han demostrado muy buena sensibilidad en los pacientes durante los primeros cinco días de síntomas y ese es el periodo que más nos interesa a efectos de control de la transmisión, ya que es cuando los pacientes son más contagiosos», indica Miguel Ángel Royo, presidente de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP).

«Desde el punto de vista práctico, es un gran avance, porque el resultado del test de antígenos lo tienes en 15 minutos y permite un aislamiento muy rápido», indica Royo, que no obstante puntualiza que este tipo de pruebas serán útiles «si se emplean adecuadamente» para trazar las cadenas de transmisión que forman los contagiados y su círculo más cercano. «Lo que no entendemos es que se deje de utilizar en los contactos estrechos laborales, de amigos o del entorno escolar» y se lleven a cabo cribados masivos aleatorios en los que «la prevalencia es muy baja».  «Lógicamente, si se hacen test en los cribados poblacionales en lugar de [hacerlos] a los contactos estrechos, va a disminuir en parte» la estadística de contagios y de positividad, pero este experto epidemiólogo sostiene que se tratará de «una disminución artificial». 

En la misma línea, Hernández Aguado insiste en que los cribados aleatorios en población de bajo riesgo no le parecen «una inversión razonable si antes no se tiene muy bien estudiado el seguimiento de los casos y de los contactos que se diagnostican». «Los cribados se deben hacer siempre alrededor de los casos detectados y tratando de utilizar el máximo de esfuerzos en trazar las cadenas de transmisión, porque la actividad de identificación de caso-estudio pormenorizado de los contactos y decisiones al respecto, tipo aislamiento, es la pieza clave del control de la pandemia», concluye. Asimismo, el experto del SESPAS hace hincapié en que la «infradotación» en los servicios de Salud Pública se pone de manifiesto también en el alcance «de rastreo y de brotes que detecta la Comunidad de Madrid en comparación con otras regiones», como la Comunidad Valenciana.  

Madrid ha pasado de ser en septiembre la región europea con más casos de Covid-19 por 100.000 habitantes en un periodo de dos semanas a convertirse en la quinta comunidad autónoma con la incidencia acumulada más baja, con 324,38, según el informe que publica semanalmente la Consejería de Sanidad. Los fallecimientos, en cambio, no han experimentado importantes descensos en las últimas semanas. Se han mantenido por encima de los 30 muertos al día por coronavirus, excepto en los últimos siete días, cuando se llegó a registrar un dato de 24 defunciones.

Cerrar bares o confinar la Comunidad de Madrid

«Las medidas orientadas a la reducción de la movilidad pueden tener efecto, sobre todo cuando se relacionan con las actividades sociales y es importante prestar mucha atención a las restricciones que se aplican en las festividades o en los puentes, porque también así se reducen las interacciones sociales», propone Miguel Ángel Royo. 

Si se quiere bajar la transmisión hay que reducir los sitios de interacción social»

ildefonso hernández aguado (sespas)

Madrid, al igual que han hecho Extremadura y Galicia, ha sido especialmente criticada por haber impuesto cierres perimetrales sólo en las zonas básicas de salud más afectadas por la pandemia. Sin embargo, el epidemiólogo del SESPAS apunta a que un confinamiento total de la región tendría poco efecto, ya que «lo que impide es que los madrileños salgan y vuelvan, pero no tienen muchos sitios a los que ir», más allá de las comunidades citadas y los archipiélagos. «Si se quiere bajar la transmisión hay que reducir los sitios de interacción social, y eso supone actuar en la restauración, en gimnasios o salones de juegos», asegura Hernández Aguado.

Royo comprende que «siempre es duro decir esto, porque es verdad que eso tiene un gran impacto y hay que tomar las medidas compensatorias para ese sector», pero apuesta por que se limite la actividad hostelera, «sobre todo en lugares cerrados», dado que «tiene mucho riesgo, porque es una actividad en la que no se usan mascarillas, donde se habla o se come y suelen ser personas no convivientes las que se relacionan». 

El viceconsejero de Salud Pública de Madrid, Antonio Zapatero, ha alegado en una entrevista con Nius que «había que limitar aforos en los interiores, y lo hicimos ya en verano, pero en las terrazas no teníamos evidencia de que hubieran sido zonas de contagio». Este técnico comprende que «la mejor forma de controlar la pandemia es estar todos en casa», pero argumenta que «después de tres meses de lockdown (cierre), no puedes cerrar porque crujes la economía».