El Ministerio de Sanidad recomienda la administración de paracetamol de forma previa a la vacunación con la vacuna de AstraZeneca. Todo ello para evitar reacciones adversas, que aunque puedan ser leves y de corta duración, no afectan a todas las personas que han recibido el inyectable. La recomendación se recoge en la cuarta actualización de la estrategia de vacunación, publicada el pasado viernes por dicho ministerio.

En esta línea, la aplicación únicamente estaría recomendada a las personas con la edad entre 18 y 55 años. La de AstraZeneca es el compuesto que se está administrando al personal sanitario y sociosanitario junto con los colectivos esenciales. Mientras las vacunas de ARNm (Pfizer y Moderna) se destinan a las poblaciones más vulnerables y con mayor riesgo de exposición al virus del Covid-19.

Sanidad detalla que se han observado «reacciones locales y sistémicas leves frecuentes tras la vacunación» con AstraZeneca, aunque en la mayor parte de los casos tienen fácil remedio. «Se pueden utilizar dosis de 1 gramo de paracetamol previas a la vacunación, seguidas de 1 gramo cada 6 horas durante las primeras 24 horas, lo que reduce significativamente el dolor local, la febrícula, los escalofríos, las mialgias, la cefalea y el malestar posvacunal, sin influir en la respuesta inmune».

Obligatoriedad o no de la vacuna

Aunque el ibuprofeno también es un medicamento común en el tratamiento de estos síntomas, se aconseja el paracetamol de acuerdo con los resultados de los ensayos clínicos realizados hasta ahora por AstraZeneca. La medicación previa a la recepción de los inmunógenos de Pfizer o Moderna no está indicada por el Ministerio por falta de datos de los laboratorios. Por otra parte, la Sociedad Española de Inmunología asevera que no hay razones epidemiológicas ni éticas para imponer la obligatoriedad de la vacunación debido a la aceptación mayoritaria por parte de la población española, «más del 80% en las últimas encuestas».

«Un porcentaje que probablemente sería suficiente para conseguir inmunidad de grupo», indica la entidad. Mientras el rechazo sea minoritario, es preferible «armonizar la búsqueda del bien común y de la solidaridad con el respeto a las decisiones individuales, libres y sin coacciones», añade. A través de una nota de prensa, atribuyen a las autoridades sanitarias estatal y autonómicas la obligación de «persuadir y convencer a todos aquellos que puedan tener reservas contra la vacunación de los enormes beneficios que aportarán a todos frente a unos riesgos muy pequeños a que se exponen».