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La regla de oro para mantener a raya tu colesterol

Es el viejo enemigo, el gran factor de riesgo cardiovascular. Los expertos de la unidad de Angiología y Cirugía vascular de la Clínica La Luz ofrecen las claves para mantenerlo en niveles saludables

Es el viejo enemigo, el gran factor de riesgo cardiovascular. Los expertos de la unidad de Angiología y Cirugía vascular de la Clínica La Luz ofrecen las claves para mantenerlo en niveles saludables.

No nos confundamos: el colesterol no siempre es malo. Se trata de una sustancia grasa natural, un tipo de lípido que fabrica nuestro hígado o que obtenemos a través de la dieta. El organismo lo emplea para construir células y hormonas. Pero puede ser peligroso y comprometer nuestra salud si sus niveles en sangre se disparan.

«El problema aparece cuando sus niveles son superiores a 240. Puede provocar enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos, como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o arteriopatía periférica. Se multiplican hasta por dos las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio, por ejemplo», advierte el doctor Enrique Puras, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital La Luz (Madrid).

Tres colesteroles en uno

El colesterol consta de tres componentes. Lo explica la doctora Marta Ramírez, jefa asociada del servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital La Luz:

  • El LDL o colesterol malo retiene una gran cantidad de colesterol en su núcleo y lo deposita en las células del cuerpo y las paredes arteriales. Si es demasiado alto puede acumularse y perjudicar la salud del corazón y los vasos sanguíneos. Conviene mantener sus niveles bajo control para minimizar estos efectos dañinos. La cifra ideal se sitúa por debajo de los 130 mg/dl, pero en pacientes con enfermedad cardiovascular debe estar por debajo de 70 mg/dl. 
  • El VLDL (lipoproteína de muy baja densidad, mala) contiene muchos triglicéridos en su núcleo y se convierte en LDL a medida que pierde algunos triglicéridos. Su cifra debe ser inferior a 30 mg/dl. 
  • El HDL o colesterol bueno es una lipoproteína de alta densidad que puede ser útil para la salud del corazón y los vasos sanguíneos. Contiene más proteínas que colesterol en su estructura y no contribuye a la acumulación de colesterol en las paredes de las arterias como lo hace el LDL; la cifra ideal debe estar por encima de 40 mg/dl.

En cuanto a los triglicéridos «no son colesterol, pero son otro tipo de lípido común en el cuerpo que almacena calorías adicionales», añade la doctora Ramírez. «Se ven afectados significativamente por la dieta y en niveles elevados pueden ser perjudiciales para la salud del corazón. Su valor debe estar por debajo de 150 mg/dl. Para reducirlos a veces se agregan medicamentos con fibratos, o ésteres etílicos de ácidos omega-3».

La clave está en nuestro estilo de vida

El doctor Puras destaca que la base de la salud cardiovascular, la fórmula mágica para controlar nuestro colesterol, reside en nuestro estilo de vida. «Seguir unos hábitos saludables puede reducir los riesgos, incluso en los trastornos lipídicos hereditarios». Puras defiende que todas las personas pueden mejorar sus niveles de lípidos y su salud cardiovascular mediante una buena nutrición, a través del ejercicio diario y evitando por supuesto el tabaco.

Seguir unos hábitos saludables puede reducir el riesgo cardiovascular, incluso en los trastornos lipídicos hereditarios

doctor enrique puras, hospital la luz

La doctora Ramírez abunda en los principales factores que determinan los niveles de colesterol y triglicéridos: la genética, la nutrición, la actividad física, el peso corporal y el consumo de tabaco. «Cuando el desequilibrio de lípidos ocurre junto con otros problemas de salud aumenta el riesgo general de ataque cardíaco y de accidente cerebrovascular».

Tal y como recomiendan desde la Fundación Española del Corazón, la dieta a seguir en estos casos debe contener pocas grasas saturadas (carnes rojas, vísceras, grasas de cerdo o cordero, bollería, queso curado…) y ser rica en alimentos saludables que ayuden a reducir la concentración en sangre del colesterol LDL. «Esa dieta, combinada con la práctica de deporte aeróbico a intensidad moderada con una frecuencia de tres a cinco veces por semana, puede aumentar los niveles del HDL y reducir los del LDL», aseguran desde la entidad científica.

El momento de la medicación

Pero en algunos casos ni la dieta ni el ejercicio físico son suficientes. O bien existen problemas médicos asociados que implican un tratamiento farmacológico. Por ello, si se identifican niveles anormales, es importante trabajar con un equipo clínico y realizar un seguimiento de los valores de lípidos y de otros factores de riesgo.

Los factores de riesgo pueden usarse para estimar la posibilidad de ataque cardíaco o de accidente cerebrovascular en los próximos diez años

doctor enrique puras

La decisión de incorporar medicación debe adoptarse entre el paciente y un equipo médico. Deben tenerse en cuenta los factores de riesgo clave que puedan rodear al paciente: diabetes, antecedentes familiares, valores de lípidos, presión arterial, así como la enfermedad cardíaca o vascular existente.

Según el doctor Puras, «estos y otros factores pueden usarse para calcular un riesgo estimado de ataque cardíaco o de accidente cerebrovascular en los próximos diez años y en el transcurso de la vida. Cuando el riesgo está en el límite, los análisis de sangre o las imágenes especiales (como una tomografía computerizada no invasiva de calcio de las arterias coronarias) pueden ayudar a determinar el beneficio potencial de comenzar con un medicamento para el colesterol».

Los medicamentos de primera elección para tratar el LDL se denominan estatinas. Son capaces de bloquear un paso de la producción de colesterol en el hígado, lo que ayuda a equilibrar mejor los lípidos. «Los beneficios en los pacientes que las necesitan tienden a superar cualquier riesgo. Si se necesita una reducción adicional de LDL, se puede usar un grupo de medicamentos que bloquean una enzima en el hígado, lo que permite que éste descomponga más LDL. Mientras que las estatinas y la ezetimiba son medicamentos orales que se toman a diario, los inhibidores de PCSK9 se pueden inyectar en casa y se administran una vez cada dos semanas», detallan los expertos de Quirónsalud.

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