La berenjena es una de las hortalizas más completas de la dieta mediterránea, pues es cómo integrarla en todo tipo de platos, con el valor nutritivo que tiene. El alto contenido en agua, el bajo aporte calórico y la cantidad de fibra y antioxidantes que aporta hacen de ella un alimento fundamental para aquellas personas que quieren cuidar su salud sin renunciar al sabor. Asimismo, es una hortaliza de temporada, va sin dudarlo en una alimentación equilibrada y variada.

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Propiedades de la berenjena

La berenjena presenta un alto contenido en agua, es decir, que es muy ligera para el estómago y las dietas para el control de peso. Proporciona muy pocos hidratos de carbono, grasas y proteínas, pero otorga una importante sensación de saciedad una vez que se la consume en platos de las comidas. Y esa combinación tiene la ventaja de regular el apetito y facilitar la disminución de la ingesta calórica sin necesidad de realizar ningún esfuerzo.

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Vitaminas, minerales y antioxidantes

Dentro de los compuestos más característicos de la berenjena nos encontramos con las vitaminas B, que intervienen a lo largo del ciclo energético celular y la función del sistema nervioso. Con respecto a los minerales, la berenjena se convierte no solamente en fuente de potasio, magnesio, cobre y manganeso, sino que es partícipe de procesos clave en el organismo. Y a ello hay que añadir los compuestos antioxidantes como las antocianinas, que son responsables del característico color morado de la berenjena, protegiendo así a las células de un daño oxidativo.

Beneficios en la dieta diaria

La fibra que contiene favorece el tránsito de los alimentos y el equilibrio de la microbiota. Contribuye a evitar la pesadez de estómago y favorece la digestión, sobre todo cuando se trata de preparaciones sencillas, como las que se hacen al horno, a la plancha o al vapor. Tiene un elevado contenido en fibra que favorece a la sensación de estar lleno, ayudando a mantener horarios de comidas y a ingerir menos cantidades de alimentos.

Protección cardiovascular y metabólica

Los antioxidantes y todos los compuestos fenólicos presentes en la berenjena colaboran en el cuidado del sistema cardiovascular. La inclusión de la berenjena en la alimentación habitual ayuda a mantener los niveles de colesterol de forma saludable a la vez que favorece la correcta circulación. Todo ello, sumado a su bajo índice calórico (entre 25 y 29 kcal cada 100 g) y su equilibrado perfil de nutrientes, también favorece el control del metabolismo y el bienestar general.

Berenjena y vida saludable

Una porción estándar de berenjena proporciona un aporte calórico muy pequeño y, por tanto, permite proporcionarla con frecuencia en la dieta sin que suponga una alteración. Este hecho es muy importante en los planes de adelgazamiento o de mantenimiento del peso. También su volumen y su textura, una vez cocinadas, generan mayor sensación de saciedad y evitan el picoteo fuera de las comidas.

Versatilidad y consumo en temporada

La recogida de la berenjena tiene lugar principalmente durante el otoño y la primavera y posee una enorme versatilidad en lo que es la cocina, en el sentido que puede prepararse de múltiples maneras y, además, adaptase con facilidad a diversos estilos de alimentación, lo que hace que la berenjena pueda formar parte de una alimentación habitual.

Incluir la berenjena en la alimentación diaria es una manera de enriquecer la dieta de nutrientes esenciales, de fibra y de antioxidantes sin tener que complicarse la vida. El perfil nutricional de la berenjena, junto a su sabor no intrusivo y su facilidad de elaboración, hace que se trate de una de las hortalizas fundamentales para cuidar la salud a largo plazo, como base de una dieta equilibrada, que contemple los productos de temporada.