El sueño y la comida son las dos primeras grandes preocupaciones de los padres.

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Supernanny: “Si un niño se duerme solo afrontará mejor las dificultades de la vida”

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Supernanny: “Si un niño se duerme solo afrontará mejor las dificultades de la vida”

La psicóloga Rocío Ramos-Paúl afirma que enseñar a los niños a dormirse solos repercutirá en su capacidad para afrontar retos en los estudios o incluso en hacer amigos.

En los últimos años, dos grandes corrientes han rivalizado sobre la mejor manera de dormir a los niños. De un lado, el doctor Estivill, que con su bestseller Duérmete niño ha conseguido que muchos padres entrenen a sus hijos para dormirse solos. El método, dejarles llorar en intervalos de tiempo cada vez más largos hasta que se acostumbran. Del otro, el pediatra Carlos González, defensor de la teoría del apego, de que los niños duerman con sus padres y de que no se les deje llorar.

En este debate emerge la psicóloga Rocío Ramos-Paúl, supernanny, que tiene su propia fórmula para conseguir que el sueño no sea un trance para los niños – ni para sus padres, que sufren, como dice la experta, el “insomnio familiar”. Y es que tan sólo el primer año los padres pierden hasta 700 horas de sueño, según dijo el jefe del servicio de pediatría y de la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia, Gonzalo Pin.

“Cuando unos padres llegan a verme con ojeras, ya sé lo que les pasa. Suelen estar más irritables y eso también se traslada al niño, que necesita el sueño para asimilar lo aprendido y concentrarse mejor”, afirma Ramos-Paúl. Su teoría se basa en la rutina y el fomento de la autonomía aunque va más allá: “Los niños que se duermen solos afrontarán mejor las dificultades de la vida. Desde estudiar a comer o incluso hacer amigos”.

Sin un buen sueño, más pesadillas

A la irritabilidad y falta de concentración que pueden sufrir los niños que no duermen bien, supernanny añade las pesadillas y terrores nocturnos. “Las pesadillas son evolutivas y en los terrores nocturnos hay un componente hereditario, pero los niños que no tienen un buen hábito de sueño tienen más tendencia a sufrirlas”.

Ramos- Paúl recuerda que las pesadillas suelen aparecen a partir de los tres años y duran hasta los cinco, por lo que no hay que preocuparse, aunque sí tratar de fomentar un sueño tranquilo que las minimice, “porque el hábito es lo que da seguridad al niño”.

Para conseguir este hábito, supernanny ha lanzado junto a Peppa Pig, que estrena en Clan TV su octava temporada, un libro con sus secretos para dormir mejor. “Lo importante es que se siga siempre la misma rutina para conseguir que el niño entienda que es lo que hay que hacer en ese momento”. La rutina empezaría cada día con el baño, seguido de la cena, el lavado de dientes y el momento de acostarse, con un cuento antes de dormir.

  • El baño: hay que avisarles 10 minutos antes, para que los niños sepan lo que viene ahora. Que colaboren quitándose la ropa o cogiendo la toalla, para que se sientan responsables y tengan autonomía.
  • La cena: un momento para charlar con ellos, hacer que se sientan atendidos y valorados.
  • El cepillado de dientes: un hábito en el que también habrá que insistir para que se convierta en rutina.
  • Hora de acostarse: Aquí habrá que conseguir que los niños bajen el ritmo y se relajen. La experta recomienda avisarles un poco antes, utilizar un tono relajado, permitir que elijan el cuento y contarlo con voz tranquila y sosegada. Al final, hay que terminar con un beso y las buenas noches, tras lo cual salir de la habitación para que se duerman solos.

Si la teoría parece fácil pero la práctica no tanto, supernanny subraya que “hay que ser muy rígidos, sobre todo al principio”. ¿Y si lloran al quedarse solos? “Igual que llorarán si les obligas a hacer cualquier otra cosa, porque los niños lloran cuando algo no les gusta, pero eso no quiere decir que no entiendan que es lo que tienen que hacer”, insiste la experta.

Ramos-Paúl afirma que los niños suelen adaptarse a la nueva situación entre 15 y 45 días y que si se duermen solos se reducirán también los problemas a lo largo de la noche. “Si el niño sabe dormirse sin papá o mamá, cuando se despierte en medio de la noche tampoco necesitará llamarles para volver a quedarse dormido”, afirma la psicóloga, que repite como un mantra la palabra autonomía.

“Si generas el hábito”, explica Ramos-Paúl, “el niño sabe lo que tiene que hacer y se si sentirá seguro. Eso es trabajar la autonomía, que le servirá no sólo para dormir, sino como un esquema para afrontar los retos de la vida”. Por ello la experta no sólo apuesta por enseñarles a dormir solos, sino incide en que eso hay que acompañarlo de que se vistan solos, coman solos o recojan sus cosas de forma autónoma: “Cuando lo hacen, les digo ‘ves, ya eres valiente”.

Cuando hay una vuelta atrás

En algunos casos, los niños que dormían solos a los ocho meses dejan de hacerlo a los 18 meses o incluso más tarde. “La vida está llena de cosas nuevas y los niños lo demuestran por ejemplo en el sueño. Al igual que a los adultos, si algo les preocupa o les inquieta, pueden vivir un paso atrás”, indica la psicóloga. Para gestionarlo, “la herramienta será la misma, instaurar de nuevo la rutina, pero la solución será averiguar qué le está pasando al niño para vivir esa regresión. Y para eso es necesario hablar con él, charlar y observarle”.

Supernanny subraya la importancia de establecer los buenos hábitos en el sueño y la comida durante los primeros años, donde ocupan las grandes preocupaciones de los padres. “A los tres años se incorporan las rabietas, a los siete u ocho la necesidad de establecer normas y límites y luego la adolescencia”, concluye, “esos buenos hábitos redundan en que los adolescentes entiendan mejor las normas, siempre que sean coherentes”.