Familia

Uno de cada cinco niños entre ocho y 16 años dice estar preocupado, triste o infeliz

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Uno de cada cinco niños entre ocho y 16 años dice estar preocupado, triste o infeliz

Resumen:

El 21,% de los menores españoles, con edades comprendidas entre los 8 y 16 años, asegura estar preocupado, triste o infeliz, especialmente las chicas (25%) y los adolescentes (25,7%), según se desprende del ‘Estudio PASOS’, elaborado por la Fundación Pau Gasol, con la colaboración de la Fundación Probitas.

Se trata de los resultados finales de este trabajo, en el que se han analizado a 3.887 alumnos matriculados en 247 centros educativos de Primaria y Secundaria, que el pasado mes de septiembre fue adelantado por el presidente de la organización responsable del mismo y jugador de baloncesto, Pau Gasol, quien, en aquella ocasión, anunció que el 35% de esta población padecía sobrepeso u obesidad.

Precisamente este aumento de peso es, a juicio de los responsables del estudio, una de las causas principales del malestar psicológico de los niños y adolescentes españoles. «El bienestar emocional puede actuar tanto como factor causal de la obesidad y sobrepeso infantil, pero también es una consecuencia clarísima del incremento de peso, ya que la autoestima entre los niños con un mayor peso es menor y el nivel de ansiedad es mayor, en relación con aquellos que no tienen un exceso de kilos», según ha explicado el investigador principal del estudio, Santi Gómez.

Un conjunto de factores que, lejos de frenar los índices de obesidad y sobrepeso, los acrecientan ya que el menor tiende a relacionarse menos con sus compañeros, lo que hace que realice menos ejercicio físico, y tienen una ingesta de alimentos «más compulsiva y rápida». Además, a todo ello se suma que, tal y como se refleja en el trabajo, la prevalencia de obesidad infantil es mayor entre las clases sociales más desfavorecidas.

Y es que, la prevalencia de exceso de peso es de un 32,7% entre los menores que asisten a un centro educativo ubicado en una zona con un porcentaje de pobreza relativa inferior al 10%. Asimismo, para el rango de pobreza de entre el 10 y el 14,99% la prevalencia de sobrepeso es del 32,1 por ciento y, a partir de esta cifra, el incremento es considerable a mayor porcentaje de escasos recursos, alcanzando el valor máximo (39,5%) para los viven en las zonas de pobreza relativa de entre el 39 y el 39,9%.

«Necesitamos aumentar el conocimiento científico para identificar las situaciones y tomar medidas eficaces para abordar este problema con un mayor rigor. Estamos ante cifras completamente inaceptables y muy graves, especialmente si se tiene en cuenta que la obesidad es cuatro veces más alta en las clases con rentas más bajas», ha comentado la directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Marta García, quien ha adelantado que, este año, en la XII edición de los Premios NAOS se va a premiar a los hermanos Gasol por su contribución a la lucha contra la obesidad infantil.

Sólo el 40% sigue una dieta mediterránea

Los hábitos de alimentación son otros de los parámetros analizados en el trabajo, comprobando que sólo un 40% de la población infanto-juvenil alcanza un nivel alto de adherencia a la dieta mediterránea. En este punto, el porcentaje de adolescentes (35,9%) que alcanza un nivel alto de consumo de este patrón alimentario es menor que el de los niños (45,7%), siendo en ambas poblaciones un porcentaje «excesivamente bajo».

Al mismo tiempo, los expertos han alertado de que «demasiados» niños y adolescentes siguen hábitos de alimentación que van en «detrimento» de asegurar una buena calidad de vida como, por ejemplo, desayunar bollería industrial (31,7%), comer en un restaurante de comida rápida al menos una vez a la semana (23,1%) o consumir dulces y golosinas varias veces al día (22%). Por el contrario, sólo un 15,9% de la población analizada declara consumir, al menos, cuatro razones de fruta y/o verdura al día.

Respecto a si cumplen las horas de sueño recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 9 a 11 horas en el caso de los niños y de 8 a 10 horas en los adolescentes, el estudio ha puesto de manifiesto que la media de sueño diaria entre semana de los jóvenes que están en la adolescencia es de 7,78 horas, por debajo del límite mínimo aconsejado.

Del mismo modo, un 40,9% de la población estudiada incumple las recomendaciones de horas de sueño entre semana, ascendiendo el porcentaje de incumplimiento hasta el 48,1% los fines de semana. Entre semana, casi un 30% de los niños incumple las recomendaciones y más del 50% de los adolescentes.

El trabajo ha constatado también el elevado nivel de sedentarismo en esta población escolar. Y es que, el 63,3% no alcanza los 60 minutos al de actividad física moderada o vigorosa recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente las niñas (70,1%). También, el 54,4% de los niños y adolescentes no cumple con las recomendaciones de uso de pantallas entre semana (fijadas en unos 120 minutos al día) y el 79,2% pasa más tiempo del recomendado delante de las pantallas durante el fin de semana, principalmente los chicos adolescentes.

«Todos estos resultados constatan la realidad que vemos en el día a día. Ahora hay que seguir profundizando en estudios más específicos para ver qué factores son los que los propician», ha dicho la directora de la Fundación Probitas, Marta Segú. Del mismo modo se ha pronunciado el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Serafín Romero, quien, además, ha destacado la importancia de que los profesionales sanitarios y, concretamente los médicos, intensifiquen la prescripción de hábitos saludables y la práctica de actividad física.

Finalmente, la directora ejecutiva de la Fundación Pau Gasol, Cristina Ribes, ha recordado las principales peticiones lanzadas por su organización para reducir estas cifras y que van desde aumentar la inversión en políticas de prevención de la obesidad; pasando por poner en marcha intervenciones comunitarias para enfrentarse a esta «epidemia tan compleja»; aumentar las horas de actividad física tanto dentro como fuera de los centros educativos; elaborar un plan nacional contra la obesidad infantil con una asignación presupuestaria suficiente; asegurar políticas de reducción de la pobreza infantil incorporando acciones de promoción de estilos de vida saludable; hasta por asegurar entornos que favorezcan la adherencia terapéutica; garantizar los derechos de la infancia; aumentar la investigación sobre obesidad y salud en los niños; y reforzar la formación de los médicos, profesores o entrenadores, entre otros.

«La obesidad es una pandemia de la sociedad ya que ya hay más personas obesas que los que pasan hambre. España está en los puestos a la cabeza de Europa en niños obesos, pero lo que espero que los resultados de este estudio abran el camino a otras iniciativas para reducir estos índices y que nos sitúen como un país líder a nivel mundial en la lucha contra la obesidad infantil», ha zanjado Pau Gasol en un vídeo.