Que no cunda el pánico, padres o abuelos. Llega la Navidad y con ello tenemos la suerte de poder disfrutar de más tiempo de nuestros hijos o nietos pequeños, aunque muchos no lo vean así frente a las pataletas o rabietas que suelen protagonizar los pequeños en los lugares menos indicados, tales como la cola del supermercado, el cine, o los centros comerciales.

Se trata de algo totalmente normal, especialmente entre los menores de 2 a 5 años. No hay que alarmarse, ni tampoco enfadarse con ellos. No nos están intentando manipular.“En realidad, el problema radica en que no saben gestionar sus emociones, por lo que debemos ayudarles”, según afirma la experta de la Unidad de Psicología Infantil del Hospital Quirónsalud Córdoba, Alba María Jurado Cano.

En concreto, se trata de una “tormenta emocional” consecuencia de que los pequeños no saben controlar su miedo o ira, su enfado, indica Jurado Cano, al mismo tiempo que asegura que desaparecerán cuando los menores crezcan. “Antes de que los niños puedan expresarse en su totalidad por medio del uso de palabras, se frustran, y una manera fácil de expresar esa frustración, ya sea hambre o descontento es irrumpiendo en berrinches para lograr lo que necesitan”, asegura la Academia Americana de Pediatría en este contexto.

No obstante, hay que saber gestionar las pataletas mientras tienen lugar, aunque suela ser complicado, ¿les dejamos que lloren o nos enfadamos con ellos? ¿Les hacemos caso? ¿Qué podemos hacer frente a un berrinche? A juicio de la especialista de Quirónsalud, cómo actuemos los padres o abuelos es fundamental para el desarrollo de los niños, por lo que es más importante de lo que pensamos gestionarlas bien.

“Los padres son los pilares fundamentales en la vida de los niños, por este motivo, verlos fuera de control genera inseguridad, además de estar recibiendo un modelo de comportamiento y de gestión de las emociones inadecuado. De mantenerse esta situación a largo plazo podrían aparecer indicadores de ansiedad, depresión, estrés y problemas de comportamiento, además de otros indicadores de inadaptación a nivel escolar y social en los menores“, advierte la psicóloga sanitaria.

Desde la Academia Americana de Pediatría aportan los siguientes 8 consejos para sobrevivir con dignidad a una rabieta:

  1. Préstele suficiente atención a su niño y elógielo cuando se porte bien. No piense que si un niño tiene más berrinches que otro niño es porque usted no le está poniendo suficiente atención. La personalidad la moldean muchos comportamientos, incluyendo los berrinches.
  2. Durante un berrinche o rabieta, dele control al niño sobre cosas pequeñas (ofrezca pequeñas opciones para que pueda elegir en vez de hacerle preguntas que sólo requieran de un sí o un no)
  3. Distracción. Lleve al niño a otra habitación. Ofrézcale un juguete más seguro. Aunque le parezca tonto, cante una canción.
  4. Elija qué batallas librar y adáptese cuando pueda. A veces hay que ceder un poco para llegar a un acuerdo; lo cual está bien. Sin embargo, es clave ser consistente todos los días para reducir la intensidad y la frecuencia de los berrinches. Así que ya es hora. Aunque la mayor parte de los niños tienen berrinches cuando tienen de 1 a 3 años, muchos niños continúan con sus berrinches durante los años escolares.
  5. Sepa cuáles son los límites de su niño. Obviamente, algunos días son más difíciles que otros. A veces no podemos con la lista de cosas que tenemos por hacer.
  6. No ignore comportamientos como el golpear, el pegar patadas, el morder, o lanzar cosas. Aplique una política de cero tolerancia para esta conducta.
  7. Prepare a su hijo para que logre aciertos. Si los berrinches aparecen sobre todo cuando su niño tiene hambre, tenga una merienda saludable lista cuando se encuentre fuera de casa. Si suceden cuando su niño está cansado, dele prioridad al sueño o a la siesta, incluso si no puede hacer ciertas cosas. A veces vale la pena y resulta mejor para todos.
  8. Dése un respiro cuando lo necesita. Túrnese con el otro padre o un amigo cuando sienta que su frustración aumenta.

El mejor modo de educar a nuestros hijos

Finalmente, la psicóloga infantil llama la atención sobre los distintos modos de educar a nuestros hijos. Nadie tiene un estilo educativo puro, a lo que hay que sumarle la más que probable diferencia entre los tutores a la hora de educar.

Dentro de las combinaciones de estilos educativos, la más perjudicial sería la suma de sobreprotector y punitivo. Una de las consecuencias de un estilo educativo sobreprotector es el retraso en la adquisición de aprendizajes. Un niño al que no se le han enseñado determinados hábitos y habilidades por considerarlo todavía incapaz, presentará errores y desviaciones en sus primeros intentos.

«Si a esto le añadimos un estilo educativo punitivo, basado en los fundamentos de exigencias, intolerancia e incomprensión, se hace más probable que se desarrolle un auto-concepto negativo, ya que el niño recibirá constantes críticas hacia su persona relacionadas con su conducta y sus pobres resultados. En este caso, las consecuencias negativas de uno y otro estilo se multiplican por dos», alerta la experta.

Por todo ello, destaca que el mejor escenario siempre es la presencia de un estilo educativo asertivo, aquel que se fundamenta en la comprensión, la tolerancia y la responsabilidad limitada.

Los padres con un estilo educativo asertivo fijan su atención en los aspectos más positivos de la conducta, elogian tanto los esfuerzos como los resultados. La normalidad deseable sigue siendo reforzada, mientras que ignoran pequeñas desviaciones negativas. Premian el comportamiento excepcional y castigan con firmeza y regularidad las conductas inadmisibles. Y sobre todo, nunca atribuyen a la persona las cualidades de su conducta“, explica Jurado Cano.

Según sostiene la especialista de la Unidad de Psicología Infantil del Hospital Quirónsalud Córdoba, este modo de educar a los niños fomenta el desarrollo de los hábitos y las habilidades de autonomía del menor, además de favorecer un buen auto concepto y una alta autoestima en los niños.