Actualmente se estima que hay entre 5.000 y 7.000 enfermedades raras, entendiendo como tal todas aquellas patologías con una prevalencia de menos de 5 casos por cada 10.000 habitantes y que además tengan carácter crónico, discapacitante y/o amenacen la vida del paciente. Y aunque por separado son minoría, en España estamos hablando de más de 3 millones de afectados, cuyas opciones de tratamiento son siempre más limitadas en comparación con patologías más prevalentes. De hecho, la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) calcula que hasta el 42 por ciento de pacientes no dispone de tratamiento o el que tiene no es el adecuado, lo que hace necesario potenciar la investigación para conseguir un mejor abordaje de estas patologías. Pero poco a poco se van logrando resultados esperanzadores, como acaba demostrar recientemente una investigación española en la que se ha conseguido por primera vez corregir mediante terapia génica el defecto genético que sufren en la sangre las personas con anemia de Fanconi.

La anemia de Fanconi, una enfermedad rara genética, se caracteriza por el fallo de la médula ósea y la predisposición al cáncer, que se manifiestan en la mayor parte de los pacientes por la deficiente producción de células sanguíneas a edades muy tempranas. Aparte de otros tratamientos paliativos, el trasplante de células madre sanguíneas de un donante sano constituye actualmente la terapia de elección en estos pacientes.

Pero, aunque este tipo de trasplante ha mejorado sustancialmente en los últimos años, no todos los pacientes tienen un donante adecuado, al tiempo que “estos tratamientos requieren de una quimioterapia pretrasplante, no exenta de reacciones de rechazo y de otro tipo de riesgos a más largo plazo”, según el Dr. Juan Bueren, investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Raras (CIBERER). Precisamente estos tres centros, unidos mediante el programa de investigación EUROFANCOLEN y bajo la dirección clínica del Dr. Julián Sevilla, investigador de la Fundación del Hospital del Niño Jesús de Madrid, llevan tiempo trabajando en un ensayo clínico enfocado a los pacientes con anemia de Fanconi que no poseen un donante familiar y que tienen mutaciones en el gen FANCA, que es el que está afectado en la mayoría de los pacientes españoles con esta enfermedad.

De izda. a dcha, los doctores Sevilla, Bueren, Aurora de la Cal (secretaria de la Fundación de Anemia de Fanconi), Río y Navarro

Y en un trabajo publicado en la prestigiosa revista ‘Nature Medicine’ han demostrado por primera vez la posibilidad de realizar un nuevo procedimiento de terapia génica basado, en primer lugar, en la movilización de las células madre del paciente desde la médula ósea a la sangre. De esta manera se pueden recoger las células de la propia sangre a través de un procedimiento denominado aféresis, que han realizado en las unidades de Hematología Pediátrica de los Hospitales Niño Jesús de Madrid y Valld’Hebron de Barcelona.

A este proceso le sigue una segunda etapa, apunta el Dr. Bueren, en la que se corrige el defecto genético de las células madre mediante la inserción de la versión correcta del gen a través de un virus modificado. “Esta etapa se realiza a lo largo de un día en una sala estéril del CIEMAT y luego las células corregidas del defecto genético se envían al Hospital del Niño Jesús para su re-infusión en el paciente, sin que este reciba ningún tratamiento de quimioterapia como el que se usa en los trasplantes con células de un donante sano”.

Nuevas expectativas de tratamiento

«Hay una necesidad urgente de nuevas terapias para pacientes y familias afectadas por la anemia de Fanconi, ya que actualmente solo se pueden tratar con trasplantes de médula ósea no exentos de toxicidad y riesgos para los pacientes», comentan las doctoras Paula Río y Susana Navarro, investigadoras del Consorcio CIEMAT/CIBERER/IIS-FJD y primeras autoras de la investigación.

Y en ese sentido, en este trabajo han demostrado que las células madre corregidas del defecto genético se injertaron y expandieron progresivamente en la médula ósea de los cuatro pacientes tratados, gracias a su crecimiento preferente frente a las no corregidas. Asimismo, vieron que con el paso del tiempo la proporción de las células «sanas» (corregidas del defecto genético) ha ido aumentando en la sangre de los pacientes de manera progresiva. Al cabo de los tres años de tratamiento, más de la mitad de las células de la sangre de uno de los pacientes tratados resultaron ser sanas; es decir, corregidas del defecto génico.

Como consecuencia de este tratamiento, en los pacientes con un número mayor de células sanas se ha observado una estabilización del problema hematológico característico de la enfermedad. Por el momento este tratamiento está restringido a un uso experimental en fase clínica.

Los resultados obtenidos abren nuevas expectativas para el tratamiento de los pacientes con anemia de Fanconi, ya que nunca antes se había observado que la terapia génica fuera eficaz en esta enfermedad. El hecho de que no sea necesario administrar quimioterapia como paso previo a la infusión de las células en los pacientes permite que éstos puedan abandonar el hospital a los dos o tres días de la autotransfusión de sus células corregidas.

«Estamos muy satisfechos de comprobar que el seguimiento a largo plazo de los datos de los pacientes avala nuestra propuesta de terapia génica como un tratamiento innovador y de baja toxicidad para el componente hematológico de esta enfermedad devastadora», señala el Dr. Bueren.