El Comité de Expertos que asesora al Gobierno de Reino Unido en la crisis del coronavirus ha recomendado vacunar al 100% de la población el próximo otoño, con el objetivo de minimizar los efectos de la posible segunda oleada de COVID-19. «Aquellos con más riesgo de gripe son también los más vulnerables al COVID-19. Debemos hacer todo lo posible para protegerlos este invierno», decía el propio Servicio Nacional de Salud británico en un comunicado el pasado 14 de mayo en el que ya hablaba de ampliar los grupos recomendados para la vacuna.

En España, la importancia de la vacunación de gripe para el próximo otoño también se ha puesto sobre la mesa, aunque sin recomendaciones de momento. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya anunció hace algunos días que el Gobierno reforzará para la temporada 2020-2021 el Ministerio reforzará por primera vez la compra de vacunas de gripe para complementar las adquiridas por las comunidades autónomas. En concreto, como confirmó este lunes, cinco millones de dosis más orientadas a población de riesgo y sanitarios. Además, el portavoz técnico del coronavirus, Fernando Simón, aseguró que España se está planteando adelantar la vacunación con el objetivo de impedir la concurrencia de ambas enfermedades.

Uno de los mayores expertos en gripe de España, el microbiólogo y exdirector del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, Raúl Ortiz de Lejarazu, celebra el primero de los anuncios pero rechaza el segundo. «El año que viene tendremos un virus respiratorio más a la mesa. Y eso hará que cuando lleguen las infecciones respiratorias los médicos tengan el trabajo de discernir qué enfermedad es y eso puede contribuir a saturar las urgencias, por tanto la vacuna de la gripe, que ya era importante, este año lo será aún más», indica.

Sin embargo, Ortiz de Lejarazu explica que adelantar la vacuna no tendría, a su juicio, ninguna utilidad: «Los estudios han demostrado que una vez se inyecta la vacuna, el individuo tarda de dos a tres semanas en alcanzar la inmunidad. Tras ese momento óptimo, los anticuerpos descienden entre un 8-10% mensual, por lo que si se ponen antes las vacunas y la epidemia de gripe se retrasa, lo que puede ocurrir es que la gripe encuentre a individuos que ya no están protegidos o bien protegidos contra ella».

Y de hecho, ese retraso es una posibilidad certera. Un estudio de la revista Euro Surveillance publicado en 2018 y que analizó dos décadas de epidemias de gripe (1996-2016) halló que el pico se ha ido retrasando en la zona occidental europea, en España a razón de 2,8 días por temporada.

Así, esa sería la razón fundamental por la que el microbiólogo descarta adelantar la vacuna y no la mutación del virus, una hipótesis planteada por el propio Fernando Simón. «El virus puede cambiar algo, pero no suficiente como para afectar seriamente a la inmunidad. Recordemos que es en febrero o marzo cuando la Organización Mundial de la Salud decide qué virus serán los que se utilicen los laboratorios, se lo comunica a los laboratorios que tardan unos seis meses en tenerlas preparadas», explica el microbiólogo.

Respecto a la opción de vacunar a toda la población, Ortiz de Lejarazu cree que España parte de una situación de partida más compleja que Reino Unido, que tiene ya de las mejores tasas de Europa en inmunización de mayores, sanitarios, niños o trabajadores esenciales. «En España, las tasas han ido disminuyendo y se vacuna poco más de la mitad de los mayores de 65, cuando debería estar en el 80%. Lo mismo ocurre con los sanitarios o las embarazadas, donde la tasa ronda el 40%», afirma, «eso es lo que hay que cambiar. Hay que poner en valor las recomendaciones y que se cumplan por fin los estándares que hay».

Sin embargo y como ya se ha advertido en Reino Unido, puede haber otros problemas para que toda la población llegue a vacunarse. En concreto, el laboratorio Sanofi, proveedor de vacunas de gripe para Reino Unido, afirmó en The Guardian que el incremento de la demanda de estas vacunas por parte del resto de países «será un reto». Y no sólo la cantidad, sino también la posibilidad de administrar la vacuna. En Reino Unido, donde la vacuna se administra en las farmacias, ya han advertido que las medidas de protección contra el coronavirus reducirán la capacidad de administración (por el tiempo necesario y las medidas de desinfección) a un tercio de lo habitual.

En una línea similar se expresaba Ortiz de Lejarazu sobre la situación de España si se incrementa la vacunación, que en España reposa en los servicios de enfermería: «Habrá que ver en qué condiciones se encuentra la enfermería para asumir la carga de trabajo y si sería necesario reforzarla».