Hace tres años, el mexicano Juan Pedro Franco obtuvo un récord Guinness. Fue el ser humano más gordo del mundo, al dar casi 600 kilos en la báscula. Hoy, tres años después, puede contar cómo sobrevivió a su morbilidad y, todavía más sorprendente, al coronavirus.

«Yo no pensaba tanto que se me podía complicar. Ya hasta que pasa el tiempo y uno empieza a razonar es cuando empieza a pensar que pudo haberse complicado y pudo haber sido algo malo», cuenta Franco a Efe desde su casa de Aguascaliente.

Juan Pedro, de 36 años, dio un giro a su vida cuando a finales de 2016 encontró la ayuda necesaria para abandonar los kilos que le mantenían postrado en la cama y que le hicieron recibir el Guinness al hombre con mayor peso del mundo (594,8 kilos).

La ayuda, tras 10 años buscándola, vino de la mano del doctor José Antonio Castañeda, que accedió sin que el joven tuviera posibilidades económicas a llevar su caso, decidido a controlar las enfermedades de Juan Pedro y practicarle las cirugías necesarias para que pudiera bajar de peso.

Franco pesa ahora, después de tres cirugías y un largo proceso de más de tres años, entre 200 y 210 kilos, 70 de los cuales pertenecen a piel sobrante que le será retirada, y contrajo el coronavirus con sus enfermedades comórbidas «controladas», según su médico.

«Si ahorita estuviera en las condiciones en las que nosotros le encontramos por primera vez, sería presa fácil de complicaciones graves de COVID y no estaría entre nosotros», reflexionó Castañeda.

Sin embargo, gracias a haber bajado cerca de 400 kilos de peso el cuadro médico que presentó al contagiarse del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 no pasó más allá «de leve a moderado».

«Lo principal fue gripa (resfriado), dolor de cuerpo, dolor de piernas y un poco de temperatura. Se me fue el sabor, el olor y dolores de cabeza. Fue lo que más tuve», expresó un ya recuperado Franco.