Construcción de una nave de congeladores en la planta que tiene Pfizxer e Kalamazoo, Estados Unidos

Construcción de una nave de congeladores en la planta que tiene Pfizxer e Kalamazoo, Estados Unidos

Salud

Maletines, hielo seco y sensores térmicos: el reto de mantener la vacuna a -70 grados

La farmacéutica Pfizer ha diseñado una logística de enorme complejidad para no romper la cadena del frío en el traslado de la vacuna | "Es un desafío complicado, pero estamos preparados", dicen desde la Asociación Española de Vacunología

Aviones, camiones, hielo seco, maletines, sensores térmicos de GPS y contenedores especiales para mantener una cadena del frío a -70 grados desde un pequeño pueblo de Bélgica a todos los rincones de España. Llevar hasta tu brazo la vacuna que está desarrollando Pfizer conllevará un reto logístico enorme.

Las 20 millones de dosis que recibirá en un primer momento España vendrán desde la planta que la empresa tiene en Puurs, una localidad situada entre Bruselas y Amberes. Desde ahí, saldrán en aviones hacia centros de distribución y después se cargarán en camiones para distribuirlas por todas las Comunidades Autónomas.

«Durante la etapa inicial, nuestros contratos son con los gobiernos y proporcionaremos dosis de acuerdo con el canal y los lugares de vacunación designados por los mismos», señalan a El Independiente desde la compañía farmacéutica. «Queremos trabajar con los gobiernos para apoyar la distribución a quienes se han definido como sus grupos prioritarios y anticipamos que los puntos de vacunación variarán, pero pueden incluir hospitales, centros de salud, lugares de vacunación comunitaria y farmacias».

Pfizer, que está desarrollando la vacuna junto con la empresa alemana de biotecnología BioNTech, tiene ya pensado el plan para «asegurar un transporte, almacenamiento y control continuo de la temperatura de las vacunas». «Nuestra distribución se basa en un sistema flexible que enviará los viales congelados al punto de vacunación en el momento necesario».

Hielo seco, clave para mantener la cadena del frío

En Pfizer querían tener todo el tema logístico bien atado antes de hacer el anuncio del lunes. Y es que la vacuna que han desarrollado necesita mantenerse a una temperatura de -70 grados centígrados para mantener su eficacia. Una vez se descongela, aguanta en una nevera corriente de medicamentos (entre los 2 y los 8 grados) unos cinco días.

La clave para que la cadena del frío no se rompa está en el hielo seco, un gas carbónico que permite mantener temperaturas muy bajas a un coste económico. Las cajas congeladas con hielo seco pueden mantener la temperatura deseada entre dos y tres semanas. Después, se tendrá que cambiar las dosis de hielo seco porque una vez que la vacuna se descongela no dura más de cinco días.

«Hemos diseñado contenedores con temperatura controlada que utilizan hielo seco para mantener las condiciones de almacenamiento recomendadas hasta 10 días», indican desde la empresa. Estos contenedores térmicos tienen el tamaño aproximado de una maleta de viaje y completamente cargados, con 975 viales, no llegan a los 32 kilos.

«La intención es servirnos de los proveedores logísticos de Pfizer para realizar los envíos por aire a los principales centros de distribución de un país o región y por tierra a los lugares de dosificación», añaden. Pero el reto no acaba ahí, ya que cada contenedor habrá sensores térmicos habilitados con GPS con una torre de control que rastreará la ubicación y la temperatura de cada envío a través de sus rutas preestablecidas.

El desafío de administrar las dosis según lleguen

El doctor Jaime Jesús Pérez, de la Asociación Española de Vacunología, confía plenamente en el plan diseñado por Pfizer y cree que el principal desafío de España será dar salida a las dosis según vayan llegando a nuestro territorio. «Ahora mismo se están evaluando una serie de puntos logísticos que puedan servir como almacenes provisional, pero lo ideal es que no se utilicen, sino que se vayan administrando según lleguen para no depender de los centros de almacenamiento», señala a El Independiente.

El doctor destaca que el transporte a esas temperaturas es algo que nunca se ha hecho, pero agrega que la farmacéutica ha calculado todo hasta el último milímetro. «No obstante, todo esto palidece ante el hecho de que estamos muy cerca de la vacuna. Lo importante es que tengamos una vacuna y el resto ya le daremos respuesta como se pueda», puntualiza. «Es un desafío complicado, pero no imposible y estamos preparados. Tenemos los equipos necesarios».