Vista de una calle del centro de Oviedo. EFE/J.L.Cereijido

Vista de una calle del centro de Oviedo. EFE/J.L.Cereijido

Salud

Asturias sobrepasada por la acción fulgurante del coronavirus

Cuando la primera ola del coronavirus impactó en España Asturias registró los datos más bajos de contagios. Cuando este verano los brotes invadieron el mapa del país Asturias los controló luciendo la fortaleza de su sistema de Salud Pública y de rastreo de casos. Pero en el peor momento de la segunda ola Asturias tiene los peores indicadores registrados durante la pandemia. El Principado ha aumentado su capacidad de atención con un hospital de campaña en la Feria de Muestras, se plantea el cierre de quirófanos en UCI para atender el creciente número de casos y sus residencias de ancianos ya cuentan con más afectados que en marzo.

El doctor en Ciencias de Salud Pública de la Universidad de Oviedo, Pedro Arcos González, esgrime las razones por las que Asturias consiguió mantener el virus a raya de forma ejemplar durante la primera ola. “Son fundamentalmente tres razones. En primer lugar, Asturias partía de una ventaja geográfica como región, así como de distribución de la población. Segundo, que contábamos con una buena dotación de recursos sanitarios necesarios y en tercer lugar, que se realizó una importante labor de rastreo que consiguió controlar rápidamente los brotes. El virus circuló muy poco”. 

Asturias fue la gran experiencia de éxito durante la primera ola, “es una Comunidad donde está bastante desarrollada la Salud Pública». «Han hecho un trabajo en común con atención primaria bastante interesante, pero el virus se ha descontrolado muy rápidamente y han terminado demandado más medidas de control, quizá por esa Salud Pública tan arraigada”, valora Manuel Franco, profesor de Epidemiología la Universidad de Alcalá en Madrid y de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins (EE.UU.). 

Asturias solicitó un confinamiento domiciliario a comienzos de noviembre pero le fue denegado por Sanidad. Pese a que en ese momento no tenía una incidencia muy alta, sí lo era la transmisión del virus. “Es un dato muy importante, porque lo que hace es avisarte de la que te viene encima en dos semanas, si detectas a mucha gente que está contagiándose ahora quiere decir que la gravedad de la enfermedad puede ocurrir a quince días vista y la gente enferma más grave se te puede acumular”, asegura Franco.

Hay que facilitar que las comunidades autónomas puedan gestionar la pandemia, no poner más dificultades»

En este aspecto Arcos González es muy crítico con el gobierno central. “Asturias sigue en línea ascendente de contagios, pero hay que tener en cuenta que la región pidió hace ya dos semanas un confinamiento domiciliario que no se aceptó. Se endurecieron las medidas pero no ha sido suficiente. Hay que ver qué margen de actuación le queda a la región si no se permiten medidas como el confinamiento en los hogares. Con las ya tomadas creo que deberían empezar a bajar esta semana, pero aún no está ocurriendo”.  

La región no ha tenido la autonomía que, según este experto, hubiese necesitado para abordar la situación como el Principado entendía mejor. “Tuvimos una oportunidad en mayo para que se modificara el marco legal que permitiese tomar medidas drásticas para contener la epidemia y no se hizo. A mi juicio es un error, porque hay que facilitar que las comunidades autónomas puedan gestionar la pandemia, no poner más dificultades”, afirma Arcos.

Un virus más contagioso

Varias razones fueron contribuyendo, desde el fin del Estado de Alarma en junio, a permitir una nueva expansión del virus. “En mayo y junio se produjo un desconfinamiento demasiado rápido, mal y descontrolado, que permite que el virus vuelva a circular. Esto coincide con la aparición de una nueva cepa del virus con una mayor capacidad de transmisión y que se completó en septiembre con la vuelta al colegio y la actividad laboral”, explica el epidemiólogo asturiano, Pedro Arcos González.

Además, Arcos subraya que la capacidad de transmisión de esta nueva cepa de coronavirus, más contagiosa que la de la primera ola, ha mostrado este tipo de explosión de contagios en lugares que al igual que Asturias habían mostrado capacidad para controlar al virus en la primera ola.

 “Lo que se observa en Asturias se ha visto también en otros lugares como Alemania y en general en Europa. Esta segunda ola presenta unas tasas de transmisibilidad general muy elevadas y está relacionado con la nueva cepa del virus”, asegura. “Lo que nos sorprende tanto no es cómo estamos ahora sino la diferencia con cómo estuvimos, pero los recursos sanitarios son los mismos o mayores, con lo que detrás de la transmisión está sin duda la nueva cepa”, asegura el epidemiólogo de la Universidad de Oviedo. 

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