Bares repletos, colas para entrar en teatros y cines y las gradas de los estadios deportivos llenas de gente sin mascarilla y sin distancia de seguridad. No es la «nueva normalidad», sino la antigua, el mundo que había antes del coronavirus y que Australia ha conseguido recuperar sin poner todavía una sola vacuna. Es el ejemplo del éxito de la estrategia Covid Cero.

Australia ha confinado una ciudad entera cinco días por un positivo

La fotografía que ilustra esta nota está tomada el 29 de enero de 2021 en la ciudad de Adelaida, durante una exhibición de tenis de Novak Djokovic. Días después, Rafael Nadal estaba ya en Melbourne disfrutando de una atmósfera como las de antes en el torneo previo al Open de Australia. «Cuando uno llega aquí y ve que la vida es prácticamente normal, también es fruto de grandes esfuerzos que han tenido que hacer durante muchos meses. Envidia sana», señaló el tenista español.

En efecto, si Australia ha logrado acorralar al virus ha sido a costa de un enorme trabajo y de seguir la misma táctica que Taiwán, Singapur o Vietnam, países que ya tenían experiencia en el control de pandemias cuando el covid-19 comenzó a expandirse hace un año. El gráfico siguiente es bastante esclarecedor: compara el número de contagios acumulados de varios países que eligieron la estrategia Covid Cero y de España, que siguió un plan contrario. ¿Por qué no se siguió el objetivo Covid Cero? ¿Estamos a tiempo para aplicar el mismo plan que Australia?

En qué consiste la estrategia Covid Cero

El Instituto de Salud Global de Cataluña elaboró un informe en noviembre de 2020 en el que analizaba al detalle las bases sobre las que se debe apoyar una estrategia de Covid Cero: una enorme capacidad de rastreo, gestión de los brotes, control de fronteras y un apoyo económico, asistencial y social para asegurar el aislamiento de los casos.

En España no hemos aprendido la lección de la primera ola y tampoco de la segunda»

Estanislao Nistal, virólogo

«Cuanto más coordinado, ágil y eficaz sea este proceso, más fácil resultará acorralar e interrumpir la circulación del virus y mantener el contagio en niveles residuales», señala el informe. «Y a la inversa, cuando más baja sea la incidencia del virus, más efectiva resultará la estrategia y más fácil será reducir la pandemia y los diversos impactos que genera en el plano sanitario social y económico». De esta forma, añade, se evita el colapso sanitario y se mantiene a medio y largo plazo la actividad social y económica.

Un australiano disfruta de una cerveza en la playa de Perth antes de que se inicie el confinamiento de cinco días
Un australiano disfruta de una cerveza en la playa de Perth a finales de enero antes de que se inicie el confinamiento de cinco días EFE/EPA/RICHARD WAINWRIGHT

Lo ocurrido esta semana en la ciudad australiana de Perth es un ejemplo de cómo funciona esta estrategia: tras diez meses sin un solo caso, un trabajador de un hotel dio positivo. ¿La reacción? Prácticamente todo el Estado de Western Australia estará cinco días confinado con las excepciones de ir al trabajo, a la compra, al médico o para hacer deporte una hora al día. La hostelería, los gimnasios y todos los sitios de ocio estarán cerrados.

También se vio con la llegada de los tenistas en las últimas semanas para la gira australiana: cuarentena obligatoria para todos sin poder salir de la habitación del hotel. El miércoles se conoció además el positivo de un trabajador de uno de los tres hoteles oficiales del Abierto de Australia y las autoridades decidieron que hasta 600 personas entre tenistas y miembros de la organización tendrán que guardar cuarentena hasta que se hagan un test negativo.

Un año después de que se iniciase la pandemia, en Australia ha habido menos de 29.000 contagios (sobre una población de 25 millones). En España, con una población cercana a los 47 millones ha habido casi tres millones de casos. La comparativa es sonrojante también en número de muertes: poco más de 900 en Australia y unas 60.000 en España.

La estrategia de España: convivir con el virus

En España la táctica es radicalmente opuesta. Si en Australia se confina casi todo un Estado por un único caso, aquí se debate hasta qué hora tiene que abrir la hostelería pese a que no se ha bajado de 30.000 contagios diarios en las dos últimas semanas. Mientras que en el país oceánico los confinamientos se emplean en fases con pocos casos para evitar brotes, en España se hacen cuando la transmisión es muy alta para evitar el colapso sanitario.

«Aquí no hemos aprendido la lección de la primera ola y tampoco de la segunda», indica Estanislao Nistal, virólogo y profesor de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo CEU. «Vista la trayectoria que llevamos, tenemos que intensificar la vacunación para lograr cuanto antes la inmunidad de grupo».

En España el plan es inmunizar a la mayor cantidad posible de personas en menos tiempo. El riesgo de esta estrategia es el acceso a la vacuna, que los vacunados podrían seguir contagiando y el posible colapso de hospitales.

El «desastre lento» que no ve el cortoplacismo

Y el otro gran peligro de convivir con el virus es el llamado desastre lento, un término que se emplea para un tipo de daño atípico, más gradual, prolongado y silencioso que la imagen tradicional que se asocia un desastre. «Lo que daña la Economía es la duración de la pandemia», explica el ex ministro de Industria Miguel Sebastián, que analiza a diario en Twitter diversos aspectos del coronavirus. «Los epidemiólogos asiáticos, que de pandemias saben bastante, tienen claro que a largo plazo siempre es más efectivo un confinamiento severo, aunque a corto plazo sea más dañino para la Economía».

Vistos los datos acumulados, se puede concluir que en España la respuesta a la pandemia no fue ni coordinada ni ágil ni eficaz. Pero aún así tuvo la oportunidad de seguir esta estrategia de Covid Cero al final de la primera ola. «Sin embargo, al igual que casi toda Europa, optó por el cortoplacismo al abrir las fronteras y no destinó todos los recursos necesarios para mantener a raya el virus», añade el ex ministro Sebastián. «Aquí se ha elegido convivir con el virus y ya es demasiado tarde para la estrategia Covid Cero. Nuestra situación no es revertible y ahora lo que tenemos que hacer es tener cuidado al salir de la tercera ola para no caer en la cuarta».