Salud

La cirugía láser, una alternativa eficaz y poco invasiva frente a la hiperplasia benigna de próstata

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una enfermedad que padecen el 60% de los varones mayores de 60 años

Oficina de médico.

Oficina de médico. Freepik

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una enfermedad que padecen el 60% de los varones mayores de 60 años, así como 9 de cada 10 hombres hombres mayores de 75 años. Se trata del aumento del tamaño de la próstata y representa uno de los mayores problemas de salud del varón adulto.

“La próstata, del tamaño de una castaña, se encuentra debajo de la vejiga y transporta la orina desde la vejiga hacia el exterior del pene (uretra). Es el órgano más frecuentemente afectado por las enfermedades del hombre mayor de 50 años, siendo las patologías más habituales la HBP y el cáncer de próstata”, asegura el doctor Francisco Antuña Calle, miembro del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Málaga.

La HBP, a priori, es benigna, según asegura el especialista, si bien requiere de tratamiento. Subraya que, al crecer la próstata, se estrecha el conducto urinario a la salida de la vejiga y el paciente orina con dificultad, aparte de que aumenta su frecuencia urinaria durante todo el día.

A su vez, describe que en la HBP la parte de la glándula masculina que rodea a la uretra crece de tal manera que «interfiere en la vida cotidiana del paciente, mermando su calidad de vida al provocar problemas miccionales”. También puede provocar dificultad para iniciar la micción, sensación de vaciado incompleto o, en fases más avanzadas, incluso incontinencia con pérdidas urinarias, según detalla el urólogo.

La hiperplasia benigna de próstata interfiere en la vida cotidiana del paciente, mermando su calidad de vida al provocar problemas miccionales

Francisco Antuña Calle, miembro del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Málaga.

“Por todo ello es fundamental un diagnóstico precoz para evitar futuras complicaciones y descartar otras enfermedades. Los especialistas recomiendan acudir al médico ante cualquier síntoma, así como someterse a una revisión anual a partir de los 50”, asevera el especialista, al mismo tiempo que recuerda a los pacientes que no deben tener miedo a la hora de acudir a un centro sanitario ante la duda o cualquier revisión, puesto que estas instalaciones son seguras frente al contagio de SARS-CoV-2, al contar con circuitos libres del virus.

Es más, el Hospital Quirónsalud Málaga cuenta con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente al Covid-19’, que acredita su cumplimiento de los estándares más eficientes de desinfección en esta pandemia, por lo que el miedo al contagio en estas instalaciones no estaría justificado.

Así, y una vez que se dispone del diagnóstico, la Asociación Española de Urología (AEU) mantiene que no siempre será necesario tratar este crecimiento prostático benigno. “En el caso de que presente síntomas leves, bien tolerados y que no interfieran significativamente en su calidad de vida y en ausencia de complicaciones, puede únicamente hacerse seguimiento con controles anuales, aconsejándose algún cambio en los hábitos diarios”, agrega.

Después, apunta que se indica el tratamiento farmacológico en aquellos pacientes con síntomas urinarios secundarios a crecimiento benigno prostático, que afectan su calidad de vida y que no tienen de entrada una indicación de cirugía.

Un procedimiento mínimamente invasivo

Ahora bien, el urólogo de Quirónsalud mantiene que cuando el tratamiento médico farmacológico no es suficiente para calmar estos síntomas y devolver al paciente una calidad de vida aceptable, se debe recurrir a la cirugía, y a su juicio la preferible es la cirugía mediante láser holmio (técnica HoLEP), uno de los láseres más avanzados del mercado: “Es un procedimiento mínimamente invasivo, que evita la cirugía abierta, el sangrado, posibles infecciones, reduce el dolor postquirúrgico y acorta el tiempo de recuperación y de ingreso hospitalario”.

El doctor doctor José Ángel Gómez Pascual explica que HoLEP es “una técnica muy exigente y que requiere de un equipo especializado”, al tratarse de un láser superior a los anteriormente conocidos por su capacidad de corte y de coagulación, que le permiten extraer el tejido crecido de la próstata intacto en su totalidad. Precisamente, su equipo ha intervenido mediante esta técnica a más de 500 pacientes ya.

“Consiste en la disección de la glándula prostática hipertrófica mediante una fibra de láser holmio, u HoLEP en inglés, creando una cavidad que no sangra. Permite tratar próstatas de cualquier tamaño (incluso hasta 200 gramos), que el láser verde o la resección transuretral clásica de próstata (anteriores técnicas) no pueden realizar”, ensalza.

HoLEP dura entre 40 y 90 minutos, dependiendo del tamaño de la próstata, y con ella se evitan posibles complicaciones quirúrgica

José Ángel Gómez Pascual, doctor

Según insiste el doctor Gómez, todo el procedimiento quirúrgico es mínimamente invasivo, se hace a través de la uretra, y gracias a la anestesia epidural. Al finalizar, la glándula prostática queda vacía y formada únicamente por la cápsula. Aquí recuerda que la cápsula prostática sólo se extirpa cuando existe un cáncer de próstata y al procedimiento se le llama ‘prostatectomía radical’, que nada tiene que ver con el láser HoLEP.

Asimismo, el experto de Quirónsalud subraya que, al tratarse de una técnica mínimamente invasiva y más moderna, la recuperación del paciente es mejor: «La intervención dura entre 40 y 90 minutos, dependiendo del tamaño de la próstata, y con ella se evitan posibles complicaciones quirúrgicas asociadas a la cirugía abierta convencional de HBP, como un mayor dolor postquirúrgico, una posible infección de herida o una mala cicatrización».

El tiempo medio de ingreso del paciente es de 48 horas, frente a los casi cinco días necesarios tras la cirugía abierta de HBP, agrega el doctor Antuña. Precisa también que más del 97% de sus pacientes operados se marchan de alta sin sonda a las 48 horas de la cirugía. “El sangrado es mínimo al no perder sangre respecto a la cirugía abierta, haciendo que la transfusión de sangre sea algún caso excepcional; al contrario que con la cirugía abierta», subraya.

Otro beneficio es el posible tratamiento de litiasis vesicales mientras se usa el láser, ya que es frecuente que los pacientes que van a ser sometidos a un procedimiento quirúrgico para tratar la HBP presenten piedras o litiasis en la vejiga. “Como el láser de holmio es un excelente litotriptor, durante la realización de HoLEP es posible la fragmentación y extracción simultánea de las piedras presentes en la vejiga», asegura.

Un estudio realizado por la Asociación Europea de Urología constata que un 92% de los pacientes operados con esta técnica, al cabo de 6años, se encontraban satisfechos o muy satisfechos con los resultados y solo un 1,4% tuvo que recurrir a una reintervención.

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