En Navidad la movilidad se permitió en toda España menos en la Comunidad Valenciana. Sólo reagrupamientos familiares. Los justos y los necesarios para disparar los contagios, eso sí, entre familiares. La tercera ola nos ha costado muchas vidas y Sanidad y las comunidades autónomas no han querido que en Semana Santa se repita el mismo error, porque la cuarta ola ya nos amenaza.

Nos hemos tenido que sacrificar, no podemos viajar a otra comunidad, ni estando vacunados, ni habiendo pasado el Covid, ni teniendo una casa, ni con PCR negativa… Nada. Pero vemos cómo los alemanes o los franceses nos visitan con sus pruebas diagnósticas, aterrizan en el aeropuerto de la ciudad donde vive tu familia pero tú no puedes hacer lo mismo. El escozor se suma a la fatiga pandémica, pero sólo queda mirar al calendario. ¿Cuánto nos queda? ¿Será el fin del estado de alarma el 9 de mayo cuando podamos viajar o se prolongará? ¿Será seguro? Si alguna certeza hemos sacado de esta pandemia es que con la combinación del Covid y nuestro políticos todo es posible.

Viajar con PCR por España

Quique Bassat, investigador de ISGlobal considera viable que pueda haber movilidad segura como ya se está haciendo con los vuelos internacionales. «Se podría hacer, tirando mucho de recursos privados, pero es factible. Se podría hacer simplificando con más test de antígenos».

Desde la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenim) confirman que capacidad de producción y disponibilidad test hay en el mercado. «La única limitación que se podría dar es que a la hora de caracterizar a la cepa a la que pertenece la infección y en este sentido depende ya de las manos y capacidades de los laboratorios y no tanto de la disponibilidad de los test», aseguran las fuentes consultadas. Tes hay, pero nadie ha podido confirmar a este diario la capacidad de análisis y capacidad de gestión de estas pruebas en España, si son necesarias para los desplazamientos internos.

Pero Bassat considera la que la movilidad más segura llegará con en el pasaporte sanitario, que será un punto de inflexión. «No hay motivo para que se retrase su implementación con el pasaporte de las vacunas, para el tema de los desplazamientos internacionales hay consenso de que es necesario, por lo que se puede aplicar a los desplazamientos internos», afirma.

Controles policiales en la estación de tren de Valladolid con motivo del cierre perimetral de la Comunidad. EFE/ R. Garcia

La pega que encuentra Bassat es que hay poblaciones que no son vacunables todavía como los menores de 16 años, además de los que no se hayan podido vacunado, pero puedes ofrecer alternativas de pruebas diagnósticas si la situación no es buena, que pueden ser confinamientos en la llegada o test en la salida.

Si estamos en junio con una transmisión de 400 o de 500 por mucho que queramos reactivar la movilidad no va a ser posible»

Quique Bassat, investigador de ISGlobal

Pero además necesitamos mantener la incidencia baja. «Si estamos en junio con una transmisión de 400 o de 500 por mucho que queramos reactivar la movilidad no va a ser posible», añade Bassat. Para este investigador la situación ideal, si el 10 de mayo ya no hay estado de alarma, sería poder contar con el pasaporte. «No es difícil implementarlo, tiene que ser centralizado, nacional y compatible con Europa. Debe ser digital y vinculado a la base de datos de quienes han recibido la vacuna», asegura. Bassat considera que no habrá reticencia de la gente a bajarse una aplicación de móvil que le va a facilitar la movilidad mostrando que está vacunado.

La movilidad más segura, la inexistente

Julián Domínguez Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) no comparte la visión de que las PCR puedan facilitarnos la movilidad como a los extranjeros. «Cómo se puede hacer que la carretera de Valencia en Madrid se muestren los PCR tiniedo en cuenta cómo se pone la carretera los fines de semana. ¿Cómo se hace? ¿Es posible? Y cuanto tiempo, porque si hago una PCR y me vale 24 horas, pero después de hacerla me contagio, ¿de qué sirve? Teóricamente es viable, ¿pero tiene sentido?», se pregunta Domínguez.

Este sanitario considera que la movilidad hay que evitarla, «porque tu puedes viajar, pero en el destino te relacionas con gente que no tiene PCR negativa, ¿o van juntarse con gente que se ha hecho también una prueba negativa? Esta idea de que haciendo PCR a todo el mundo esto sería posible. Hombre hipotéticamente sí si haces una PCR a toda la población de un territorio todos los días..»

Si bien Domínguez considera que pueden producirse situaciones intermedias, no aplicables a desplazamientos masivos como los fines de semana o Semana Santa. Como gente que pueda viajar en tren. «Eso es viable, supongamos que hay un estado de alarma y se permite la movilidad una vez al mes, o cada dos meses. Si se crea una autorización parece viable, pero estamos en las mismas. Te vas seguro pero puedes contagiarte en el destino y puedes traerte el virus», insiste.

“Nadie está previendo otro escenario que no sea la vuelta a la normalidad».

María Eugenia López Lambas, subdirectora TRANSyT-UPM

Así que como para este médico la solución a la movilidad con una prueba diagnóstica no es posible, la vacuna vuelve a ser la solución. «Sólo es posible mediante la vacunación, pero como hay pocas vacunas estamos intentando crear una alternativa y volver a la idea de mover con PCR, pero se mueven limpio pero la posibilidad de contagiarse en destino existe. Esto no da la seguridad. Sólo la vacunación».

La vacunación es la vuelta a la normalidad y el sector del transporte tiene todas sus esperanzas en las vacunas. “Nadie está previendo otro escenario que no sea la vuelta a la normalidad”, no hay un modelo de predicción sobre cómo sería convivir con el virus y la movilidad”, afirma María Eugenia López Lambas, subdirectora TRANSyT-UPM Centro de Investigación del Transporte de la Universidad Politécnica de Madrid. “La no movilidad es un desastre para el sector del transporte y hay que recuperarlo cuanto antes”.

Es el mismo escenario de SEMPSPH: «Todo lo que sea prueba diagnóstica es limitado, puedes mejorar la movilidad pero para el AVE, para el avión, pero no lo veo para otro medio de transporte de una forma ágil, sencilla».

La gran incógnita, otra más para nuestro mundo de incertidumbres, es cómo llegaremos al verano, si con incidencia alta o incidencia baja. Eso lo habrá determinado si hemos dejado antes el estado de alarma y cómo irá la vacunación. El verano está muy cerca y los hoteleros y empresarios del sector clave de nuestra economía no se imaginan un verano si movilidad. Tampoco los ciudadanos.