Salud

La caída del Covid-19 abre las urgencias a una oleada de virus propios del invierno

Laringitis, otitis, neumonías o catarros. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria relata del "curioso" fenómeno que ha trasladado las enfermedades más habituales en niños de los meses fríos a la primavera y casi el verano.

Un adulto pone un termómetro en el oído a una niña.

La caída de la pandemia da alas a otros virus. respiratorios, propios del invierno Unsplash

Los pediatras llevan ya algo más de un mes sorprendidos por el motivo de la visita a sus consultas. También lo están desde urgencias e incluso, aunque en menor medida, en las plantas pediátricas hospitalarias. «Bronquiolitis, laringitis, neumonías, otitis, bronquitis, catarros habituales… Estaban prácticamente desaparecidos por la pandemia y han aparecido. Lo curioso, además, es que lo han hecho todos juntos», explica Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP).

Lo habitual en invierno es que los pediatras ya saben de antemano qué virus corresponde a cada época. «Tenemos lo que se podría decir casi un calendario vírico, uno predomina y cuando baja, aparece otro. Lo que estamos viendo desde mayo es que han irrumpido todos, no a nivel epidémico, pero vemos casos de todos a la vez», afirma la pediatra.

Los datos los confirmaba el Hospital Niño Jesús de Madrid a El Independiente hace apenas unas semanas, cuando cifraba en 90 las bronquiolitis atendidas en mayo frente a las 32 del mismo mes en 2019. La proporción en el invierno había sido la inversa, en enero de 2021 vieron 39 bronquiolitis – una de las infecciones más temidas por los padres – frente a las 380 del último año prepandemia.

El porqué de esta irrupción de los virus respiratorios desde mayo los achaca Cenarro a varias causas, aunque todas tienen que ver con el descenso de la pandemia: «La llamada teoría ecológica de los virus nos dice que cuando uno es muy predominante no deja paso a los demás y por eso pensamos que la caída de la epidemia ha dejado que otros virus emerjan, algo que curiosamente han hecho todos a la vez».

El resto de causas también tienen que ver con el virus, aunque de forma indirecta. «Se han escolarizado muchos niños de guarderías después de semana santa y también se ha ido viendo un aumento de las relaciones sociales, ambos factores creemos que pueden tener también que ver con este aumento», añade la pediatra.

Para los pediatras, afirma Cenarro, la presencia de estos virus tiene un lado positivo. «No nos alegramos de que los niños se pongan enfermos, pero en cierta medida es una buena noticia porque implica la vuelta a la normalidad, el contacto con estos virus forma parte de su inmunización. Su sistema inmunitario se consolida en parte gracias a este tipo de procesos», apunta.

Lo que sería normal para junio

Si estos virus no son parte de las consultas habituales de pediatría en junio, sí lo son otros virus como los gastrointestinales. «Estos procesos sí que los estamos viendo, sin embargo otros que serían propios de esta época, los exantemales, no han aparecido. Es parte de los fenómenos relacionados con la pandemia para los que aún no tenemos explicación», indica la pediatra.

Los procesos exantemales son enfermedades que se caracterizan por la aparición de erupciones cutáneas y entre las que se encuentran algunas temidas por los padres como el boca-mano-pie o el síndrome de la bofetada.

En las próximas semanas, la pediatra espera que las infecciones respiratorias que han copado inesperadamente las consultas en mayo y junio vayan desapareciendo. «Parece que ya van en descenso y creemos que el fin de curso y las altas temperaturas contribuyan a su bajada definitiva», afirma.

En cualquier caso, de cara al inicio de los campamentos de verano, Cenarro anima a los padres a «mantener las mismas precauciones que para el Covid y cuyos hábitos [lavado de manos, etiqueta respiratoria al toser] han aprendido los niños tan bien desde el inicio de la pandemia». Además, la pediatra incide en extremar el resto de precauciones más propias de verano: «No podemos olvidar el cuidado que hay que prestar en el agua, en Aragón donde yo ejerzo ya han fallecido dos niños en esta temporada».

La pediatra concluye con la importancia de mantener las medidas Covid frente a éste y otros virus, ya que considera ha sido vital para el buen funcionamiento del curso: «Una de las claves pensamos que ha sido que los niños con febrícula, fiebre o tos se quedaran en casa. Todos los procesos respiratorios se transmiten así y especialmente los primeros días, por eso hay que promover medidas que faciliten la conciliación real de las familias y consigan así frenar la circulación de los virus».

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