Salud

La Primaria en Madrid, sobrepasada por la quinta ola: "No podemos dar atención digna"

Dos personas caminan al lado del Centro de Salud Rafael Alberti de Vallecas (Madrid). Eduardo Parra / Europa Press

El teléfono hierve en los centros de salud de Madrid. Los administrativos no dan abasto y muchos ciudadanos se quejan de que, tras horas intentándolo, nadie descuelga el teléfono. Por la aplicación móvil no es infrecuente encontrar el mensaje «no se encontraron citas libres en los 14 días siguientes a la fecha indicada» como ocurre, por ejemplo, en el centro de Salud Emisora de Pozuelo de Alarcón tanto para citas presenciales como telefónicas. «Muchos ciudadanos pasan horas llamando, nadie les coge el teléfono y se presentan enfadados en el centro de salud», asegura María Justicia, representante de Atención Primaria en el sindicato madrileño de médicos AMYTS.

Justicia asegura que el impacto de la quinta ola está provocando «una situación desastrosa» por el aumento de carga de trabajo y la falta de personal por las vacaciones: «Nosotros somos los primeros que estamos sufriendo. No podemos dar una atención digna». Lo cierto es que según los datos de este lunes en la Comunidad de Madrid, la Atención Primaria realizó seguimiento a 6.276 en la última jornada. El lunes pasado habían sido 3.556 y una semana antes, 1.786. El número de pacientes que tienen que atender los centros de salud casi se han cuadruplicado en 15 días. «La tasa de positividad en los antígenos es altísima, en algunos centros de salud ya nos dicen que de más del 50%», afirma Justicia.

La positividad en las pruebas había aumentado, según el último informe de Sanidad, de 10,14 a a 12,48% en Madrid desde el pasado viernes. No obstante, esta tasas aún son menores que la media nacional, de 15,13% con Castilla y León, Aragón y Navarra con las cifras más altas, superiores al 18%.

En el Centro de Salud Rafael Alberti de Vallecas donde trabaja Concha Sebastián, la plantilla es de 13 médicos. Pero dos son «bajas largas», desde enero y marzo de este año por paternidad y Covid, que no se han cubierto. Ahora están al 50%, asegura esta médico de familia que además dirige el centro, y solo cuentan con una suplente. «En el turno de la tarde de los ocho médicos solo hay tres y la situación, siento ser pesimista, no parece que vaya a ir a mejor. La presión asistencial que tenemos es muy elevada», denuncia Sebastián, que asegura que de 13 tests de antígenos que su centro realizó el viernes, nueve fueron positivos.

«El Covid se ha llevado por delante el control que tenía de mis pacientes. La sensación es que no puedo hacer mi trabajo y no parecen importar en la Administración el impacto del Covid ni de las vacaciones. En los hospitales se cierran camas en verano y allí no van pacientes. Nosotros nos vamos de vacaciones pero nuestros pacientes siguen viniendo y los tienen que asumir los compañeros. La goma es elástica pero se ha estirado tanto que ya no da más de sí», afirma Sebastián.

Desde la Consejería de Sanidad de Madrid defienden que Atención Primaria cuenta aún con el refuerzo de 1.500 contratos Covid (de los 11.000 totales) y que se prorrogaron hasta final de 2021. «Además, se han reforzado los dispositivos de Atención Primaria con prolongaciones de jornada de forma voluntaria retribuidas en todos los puntos donde ha sido necesario», afirman fuentes de la Consejería de Sanidad.

La CAM recuerda que la Mesa Sectorial de Sanidad, que reúne a los agentes sociales y la Comunidad, continúa negociando un plan de mejora de atención primaria «dotado con casi 80 millones y más de 1.200 plazas de nueva creación». Sin embargo, el secretario de Acción Sindical en Sanidad Pública de Atención Primaria en la delegación madrileña del sindicato Comisiones Obreras, Sergio Fernández, asegura que ese plan «es insuficiente y estólido, falto de razón, no atiende a las necesidades reales de Atención Primaria».

Según Fernández, el número de nuevas plazas que Madrid ha planteado -1.200- no llega y sería necesario elevarlas a 4.000. «Madrid es la comunidad autónoma que menos invierte en Atención Primaria, solo un 11%, y los efectos de esta infradotación e infrafinanciación han estallado con la pandemia», asegura el representante de CCOO.

En el centro donde trabaja Sebastián, asegura, la demora para conseguir cita con el médico de Atención Primaria está entre dos y cuatro días. Una cifra que está aún lejos de la media que la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública recogió de los últimos días de junio. Según datos de 74 centros de salud, la media que los madrileños tienen que esperar para una cita telefónica es de 4,21 días y de 8,1 para las citas presenciales. El presidente de esta entidad, Marciano Sánchez Bayle, asegura que «esta demora posiblemente habrá empeorado en julio con el período vacacional».

Según los datos de junio, en el 28% de los casos la espera para una cita presencial era al menos 15 días y con un máximo de 30 días. En las citas telefónicas, el 10% tenía una demora de 10 días y el 5% de más de dos semanas. Además, la situación es muy desigual según la zona de Madrid, con un impacto de esta tardanza mayor en el sureste que en el centro o el este.

Sánchez Bayle incide además en que estas demoras han aumentado notablemente desde el año 2018, cuando la espera media era de 2,26 días para una cita presencial (casi una cuarta parte). «Esto provoca tres cosas: un empeoramiento de las patologías que se ven más tarde, una fuga a urgencias de patologías que no necesitarían de esa atención y por último de un traslado de quienes se lo pueden permitir a la sanidad privada, lo cual genera desigualdad», explica el médico.

Fernández asegura que los problemas de Atención Primaria se están traduciendo en una «imposibilidad para hacer el seguimiento necesario Covid a los pacientes, con una situación que además desemboca en que los médicos no quieran trabajar en primaria en Madrid en estas condiciones. Se producen fugas a otras comunidades autónomas».

Es el caso de una de las plazas de pediatría del Rafael Alberti. Sebastián asegura que la plaza lleva vacante desde hace dos años y que son incapaces de cubrirla: «Hemos anunciado el puesto de todas las maneras posibles, en redes sociales… pero la plaza no se cubre».

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