Unos dos millones de mayores de 40 años todavía no han recibido ninguna dosis de la vacuna contra el coronavirus. Y el nivel de vacunación entre los más jóvenes todavía está por despegar. Pero si todo va bien, la vacuna prosigue su curso y se alcanzan niveles suficientes entre mayores de 12 años, la vacunación de los menores será menos necesaria. Y serán el único grupo de población sin protección vacunal frente al Covid.

Si bien los niños han respondido bien a la enfermedad y la superan sin complicaciones, los expertos esperan que sea posible vacunarles. Pero esa vacunación todavía no se puede producir, pues no se han terminado los ensayos de vacunas en este grupo de edad. Pero a los expertos les preocupa que el carácter asintomático que adquiere la enfermedad entre los menores, en la mayoría de los casos, pueda ser aprovechado por el coronavirus.

«Si vacunamos al sector adulto y nos queda un grupo de población joven sin vacunar se convertiría en un reservorio de contagios que podría desestabilizar el control de la pandemia», afirma el epidemiólogo Daniel López Acuña. Por ese motivo este experto reclama su vacunación obligatoria. «Sería para beneficio de ellos, pero también colectivo para impedir que se restablezcan circuitos de contagios».

Para este epidemiólogo «este problema requiere de la vacunación universal y total y no sólo de los adultos». «Este último trimestre del año va a tener singularidades y una de ellas va a ser cómo organizar de la mejor manera las coberturas vacunales de los sectores jóvenes y a la población mayor de 40 años y cómo aplicar la vacuna a los menores de 12 años», asegura.

Habrá que analizar muy bien la estrategia de vacunación para menores, metiéndola incluso en el calendario de vacunación obligatorio»

Daniel López Acuña, epidemiólogo

Si bien destaca que hay que esperar a los resultados de los estudios de eficacia y seguridad de la vacunación en menores, afirma que él «sería partidario de su vacunación». «Seguramente que, de ser segura, el Centro Europeo de Control de Enfermedades y los expertos de vacunación de la OMS van a recomendarlo», afirma Acuña.

«De momento tenemos mucha población entre 12 y 30 años sin vacunar, pero llegaremos a una inclusión en el calendario vacunal escolar de menores una vez tengamos una evidencia clara de que no hay problema de seguridad. Habrá que analizar muy bien la estrategia de vacunación para menores, metiéndola incluso en el calendario de vacunación obligatorio», asegura.

La obligatoriedad ya se pone encima de la mesa al detectarse mayores reticencias entre los padres para vacunar a los hijos, aún habiéndose ellos vacunado, dado que los menores pasan en su mayoría la enfermedad sin complicaciones. «Es un miedo comprensible», valora el epidemiólogo de ISGlobal, Enrique Bassat. «Pero yo soy defensor de la vacunación de todos los grupos de edad, toda vez que haya una vacuna autorizada, si lo que queremos es aproximarnos al control funcional de la pandemia», la manera a la que prefiere llamar a la inmunidad de grupo: «La inmunidad de grupo supone que no es necesaria la vacunación de una parte de la población porque la inmunidad de la mayoría les protege». Con este virus cada vez está más lejos esa inmunidad de grupo y cada vez se acerca más al 100% de las personas a vacunar.

Mantener las medidas

No obstante Bassat no cree que los centros escolares se conviertan en reservorio, como sí lo hace su colega, aunque matiza que «puede pasar, porque este virus nos sorprende cada día». Pero él cree que ya en los centros no habrá especial trasmisión y que si se mantienen las medidas de prevención que se establecieron el curso pasado no habrá sorpresas. «Las medidas de prevención en los centros escolares deben mantenerse por lo menos hasta que los adolescentes estén vacunados. Pero mientras la incidencia sea alta y los adolescentes estén vacunados no se pueden tocar las medidas», afirma.

En este sentido la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha recomendado la vacunación de los mayores de 12 años pero ha pedido extremar las precauciones puesto que las vacunas previenen casos graves, pero no el contagio.

«Las medidas tomadas el curso pasado han sido todo un éxito. Han servido para que el número de aulas cerradas haya sido inferior al 1% en todo el Estado, y los niños han podido acudir a clase y recibir la educación de forma presencial sin apenas problemas», ha valorado el vicepresidente de la Asociación, Pedro Gorrotxategi.

Pero ante la mayor transmisibilidad de la variante delta, podría ocurrir que esas medidas que fueron efectivas el curso pasado «sean ahora insuficientes», de ahí que reclame a Salud Pública que esté especialmente vigilante «por si se precisan otras adicionales». De cara al nuevo curso, recuerda la necesidad de no acudir a clase con síntomas como fiebre o tos, aunque sean muy leves, hasta que se haya descartado por los servicios sanitarios la covid-19, y la importancia de mantener la distancia interpersonal, una adecuada ventilación y los denominados «grupos burbuja».