Fue una decisión muy polémica que está causando importantes manifestaciones en el país. Pero Emmanuel Macron siguió adelante y el pasaporte Covid o pase sanitario obligatorio para entrar en espacios públicos ha disparado la vacunación en Francia, cuna del movimiento antivacunas. Según los datos del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) el 90,4% de los mayores de 18 años tiene administrada, al menos, una dosis, mientras que la población mayor de 18 años con dos dosis asciende ya al 70,5%.

En Francia la vacuna no es obligatoria pero sólo se puede acceder a los espacios públicos si se está vacunado o con el pase sanitario con una PCR o test negativo de 72 horas. Quienes están obligados a tener pauta completa para trabajar son los sanitarios y las personas que trabajan de cara al público.

Los datos de muestran que estas medidas han vencido la resistencia de una parte considerable de la población a ponerse la vacuna y sus cifras se elevan muy por encima de la media europea que está en 76%, para la población mayor de 18 años con una dosis y 67,3%, para pauta completa.

«Francia acertó al plantear la vacunación obligatoria para ciertos sectores, especialmente entre los sanitarios. En Francia hay una tendencia mucho mayor de la que hay en España a la resistencia a la vacunación y era importante combatir ese sentir generalizado más extendido. El plantear la obligatoriedad ha sido importante para concienciar a la población de la importancia de la vacunación», afirma el epidemiólogo Daniel López Acuña.

En mayo de este año un estudio internacional realizado por el Grupo AXA destacaba que británicos (87%), italianos (84%) y españoles (83%) eran partidarios de ponerse la vacuna. Sólo un 60% de los franceses estaba dispuesto a vacunarse. Del 40% restante, el 22% aseguraba que probablemente no se vacunaría y el 18% que absolutamente no se vacunaría.

Según López Acuña el surgimiento de las nuevas variantes nos empuja a vacunar al mayor número de población posible dado que el porcentaje de población necesario para lograr la inmunidad de grupo ha quedado desdibujado porque la vacuna no es esterilizante y el virus muta mucho.

«Francia es el mayor país antivacunas, lo ha sido tradicionalmente y lo ha sido mucho con el Covid», asegura López Acuña. Respecto a que se adopte una medida similar en España el epidemiólogo mantiene que «debe ser la última carta a jugar», pero que en nuestro país se debe continuar con las medidas pedagógicas para avanzar en la vacunación que sigue necesitando de mayores coberturas entre los adolescentes y en los mayores de 40 años.

La contestación disminuye

Protesta contra el pase sanitario en Francia. Julien Mattia/EP

La presión en la calle ha sido muy alta, pero las manifestaciones han ido disminuyendo en cantidad de manifestantes. De los 215.000 de hace dos semanas ha presión callejera ha bajado a 160.000 manifestantes en todo el país, según los datos del Ministerio del Interior galo.

La protesta está liderada por colectivos antivacunas, negacioncitas, simpatizantes de la ultraderecha a los que se suman también parte del movimiento de los chalecos antivacunas.