Entre los efectos de la erupción del volcán Cumbre Vieja de La Palma, está la posible concentración en el aire de contaminantes procedentes del volcán, principalmente dióxido de azufre (SO2), dióxido de carbono (CO2) y partículas procedentes de las cenizas del volcán.

Tanto los gases como las partículas son potencialmente dañinos para la salud, como subraya la portavoz de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) Cristina Martínez. Sin embargo, de momento hay que mantener la calma los datos aún no muestran elevados de concentración, como subrayaba esta mañana la Unidad Militar de Emergencias (UME) en La Palma, tras analizar la calidad del aire.

«Lo que ocurra a partir de ahora va a depender mucho de la meteorología, de la dispersión, de la altura que alcance la columna de humo, etc. Son variables que no controlamos pero lo que sí sabemos es que este tipo de emisiones producen daños para la salud si llegan a las personas», explica la neumóloga.

Las emisiones nocivas para la salud que puede emitir el volcán son sobre todo dos gases, dióxido de azufre (SO2) y dióxido de carbono (CO2) y partículas y micropartículos procedentes de las cenizas del volcán, que son similares a las de la contaminación que produce el tráfico rodado o las fábricas», explica Martínez.

A partir de qué nivel de concentración puede haber perjuicio para la salud es algo que la neumóloga reconoce no se puede establecer con exactitud. «Al ser accidentes puntuales tenemos pocos datos de qué niveles son perjudiciales, no es como las emisiones mantenidas, que son delas que se hacen mediciones. Los datos por tanto son pocos en cuanto a evidencia, pero lo que podemos es extrapolar de lo que conocemos de la contaminación es que no se sobrepasen los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud [OMS]».

Precisamente esta semana la OMS ha endurecido sus recomendaciones sobre la calidad del aire y en el caso del SO2, el que más emite el volcán, el nivel máximo diario  en 24 horas ha descendido de 125 a 20 microgramos por metro cúbicos. La OMS alega que ha bajado los niveles porque alega que los efectos nocivos sobre la salud se asocian a niveles mucho más bajos de los permitidos hasta ahora y porque afirma que es necesario un mayor grado de protección. Además, plantea que reduciendo su concentración es probable que disminuya la exposición a otros contaminantes.

Qué efectos puede tener sobre la salud

«La superación de límites tiene efectos como similares a los de los picos de mucha contaminación atmosférica. Puede haber irritación de ojos, de las vías altas, tos, inflamación, agudización de enfermedad de los enfermos respiratorios crónicos», explica Martínez.

Tal como detalla la OMS, la inflamación del sistema respiratorio provoca tos, secreción mucosa y agravamiento del asma y la bronquitis crónica. Asimismo, aumenta la propensión de las personas a contraer infecciones del sistema respiratorio y los ingresos hospitalarios por cardiopatías y la mortalidad aumentan en los días en que los niveles de SO2 son más elevados.

«En estos días y ya que nos hemos acostumbrado a ellas, yo recomendaría en La Palma el uso de mascarillas al aire libre y especial precaución en los enfermos cardiovasculares y respiratorios crónicos, así como niños y ancianos», añade la neumóloga, que no obstante cree que «hasta el momento no hay motivos de alarma «.

Aunque las previsiones indican que la nube de gases puede llegar a la península en las próximas horas, con los datos disponibles no se prevé que su concentración ocasione ningún problema para la salud.

«Tenemos que monitorizar los niveles de las emisiones para actuar en consecuencia. Si creciesen, habría que desaconsejar el ejercicio al aire libre y extremar las precauciones con la población de riesgo. Pero de momento no hay motivos para la alarma», concluye la neumóloga.