La variante ómicron del coronavirus ha vuelto a poner en alerta al mundo cuando se empezaba a vislumbrar el final de la pandemia. Faltan muchos aspectos por saber de esta nueva variante, secuenciada por primera vez en el sur de África hace un mes, pero algunos estudios preliminares advierten de su alto nivel de transmisión y de su escape a los anticuerpos neutralizantes que generan de las vacunas.

El único matiz positivo de ómicron es que aparentemente provoca una enfermedad menos grave que las anteriores variantes. Sin embargo, no hay certezas a las que agarrarse en ese sentido y todavía no se han detectado suficientes casos en todo el mundo como para saber si es así, afirman los expertos consultados por este periódico.

Todavía es muy temprano para afirmar que la enfermedad que causa ómicron es más leve»

IGNACIO LÓPEZ-GOÑI

«Hay que esperar unas semanas todavía para saber si es menos grave. Al principio de la pandemia también se pensaba que era algo leve, una gripecilla como se dijo, pero luego vimos que no. Antes de lanzar mensajes optimistas necesitamos ver el impacto global de ómicron con más contagios y en más tiempo», explica a El Independiente el jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, Rafael Delgado. De momento, se han informado de casi 2.382 casos en 62 países.

Ignacio López-Goñi, doctor en Biología por la Universidad de Navarra, cree que «todavía es muy temprano para afirmar que la enfermedad que causa es más leve». Lo primero, porque no se puede comparar a la población de sur de África con la de Europa o Estados Unidos. «En Sudáfrica hay mucha más población gente joven, hay menos vacunados, hay otras enfermedades como el VIH… Tenemos que esperar para poner todo en perspectiva».

La vacuna de Pfizer, 40 veces menos efectiva

La primera evidencia científica de que ómicron es la variante más transmisible de las detectadas hasta el momento llegó esta semana desde Sudáfrica. El equipo de Alex Sigal, virólogo del Africa Health Research Institute, realizó un estudio preliminar y concluyó que la vacuna de Pfizer es 40 veces menos efectiva con ómicron que con la cepa original detectada en Wuhan. También aseguró que las personas que pasaron la enfermedad y que fueron después vacunadas resistían mejor a la nueva variante.

Hasta el momento, la variante beta -más conocida como la variante sudafricana- ha sido la que más escape ha mostrado a las vacunas, pero su capacidad de transmisión era relativamente baja. Según este estudio preliminar de Sigal, ómicron tiene una capacidad para escapar a los anticuerpos neutralizantes entre cinco y veces más que beta.

Pfizer ha anunciado que una tercera dosis es suficiente para proteger a las personas frente a ómicron, aunque en una entrevista con una televisión estadounidense habló incluso de que sería necesaria una cuarta dosis. «Y el análisis que ha hecho esta farmacéutica ha sido en un momento en el que los niveles de anticuerpos son bastante altos en la población en general, porque ya sabemos que con el tiempo van bajando», especifica Rafael Delgado.

¿Hay alguna buena noticia?

Rafael Delgado recuerda que hay dos niveles de protección en las vacunas: la protección frente a la infección y la eficacia frente a desarrollar enfermedad grave. «Los datos que tenemos sugieren que ómicron tiene una resistencia a la neutralización muchísimo mayor que ninguna otra variante hasta ahora y sobre la enfermedad grave no hay datos concluyentes».

«Si se juntan una mayor capacidad de transmisión con esa resistencia a la neutralización, hay muchas posibilidades de que se extienda entre la población vacunada. Es el mayor riesgo de ómicron», añade.

«Podría verse como una buena noticia», comenta Ignacio López-Goñi, «el hecho que ómicron se convierta en la variante dominante y desplace a delta, siempre que sea cierto que causa una enfermedad más leve. Ese escenario podría ser bueno, pero por otro lado más transmisión implica más contagios y por consiguiente más posibilidades de que haya más hospitalizados y muertos».

Tres personas esperan a recibir la vacuna en Johannesburgo
Tres personas esperan a recibir la vacuna en Johannesburgo EFE/EPA/Kim Ludbrook

Ómicron ya es la variante dominante en Sudáfrica

Sudáfrica es junto a Reino Unido el país que más está secuenciando muestras de coronavirus. Es una de las razones por las que posiblemente se detectara ahí la variante ómicron, aunque hay evidencias de que ya circulaba por Europa antes de que Sudáfrica advirtiera a la OMS.

La cepa original de Wuhan fue la dominante hasta que a finales de 2020 la beta le ganó casi todo el terreno hasta tener una presencia el 95%. Luego llegó delta, que ha sido la variante dominante hasta noviembre. En apenas un mes, ómicron ha pasado de no ser secuenciada a estar en el 81% de los casos analizados, según los datos de la página web OurWorldInData y que se pueden ver en el siguiente gráfico.

732 casos en Europa y ninguno grave

Un dato aparentemente prometedor es el de los contagios de la variante en la Unión Europea. Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, se han detectado hasta el momento 732 casos de ómicron en 22 países del continente. «Todos los casos sobre los que se dispone de información sobre la gravedad fueron asintomáticos o leves. Hasta ahora, no se han reportado muertes relacionadas con ómicron», señala el ECDC.

No obstante, este organismo subraya que los datos deben analizarse con precaución. «El número de casos confirmados es demasiado bajo para comprender si el espectro clínico de la enfermedad que causa ómicron difiere del de las otras variantes de preocupación detectados previamente». Según los datos que se conocen, el primer caso de ómicron detectado en Europa fue el 19 de noviembre en Holanda. El 30 de noviembre había 50 casos en 11 países y ahora hay 402 en 21.

«No queda otra que esperar a que haya más evidencias científicas para ver qué puede ocurrir», concluye Rafael Delgado. «Pero lo que estamos sufriendo ahora con delta, con ómicron nos va a costar controlar el virus y la pandemia se va a extender«.