Salud

El auge imparable de la medicina estética: "El relleno de labios es el nuevo tatuaje"

Imagen de una cara artificial partida con una cara natural

La medicina estética vive un auge desde hace años que ahora ha impulsado la pandemia. C.V.

Cuatro de cada 10 españoles se han realizado algún tratamiento de medicina estética y la tasa, que lleva tiempo creciendo, aumentará en los próximos años. Esas son las tendencias que se manejan en los congresos de medicina estética. «De lo que se habla es de que en el futuro no habrá cara sin pinchar», explica la dermatóloga Ana Molina, autora de Piel sana, piel bonita. «Lo que ha pasado con la odontología y los aparatos dentales o blanqueamientos se está trasladando a la piel», añade. Un reciente análisis de la consultora McKinsey cifra el crecimiento del mercado de los inyectables (toxina botulímica, ácido hialurónico…) en un 12% anual para el próximo lustro.

Estos rellenables son los tratamientos más demandados, que a su vez solicita cada vez un abanico de gente más amplio. «Es cierto que hace años no había tanta demanda de tratamientos en chicas muy jóvenes, ha bajado la edad, pero también hay cada vez más gente mayor. Se ha ampliado la horquilla porque la gente quiere verse bien», afirma Ruth García, médico estético y vocal de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME).

Parte importante de este crecimiento, no obstante, es un público cada vez más joven. «Sí está aumentando, ahora el relleno de labios es el nuevo tatuaje, que las chicas quieren cuando cumplen 18», explica Molina, «sin embargo a los dermatólogos esto nos preocupa porque empezar por estos rellenos no es la mejor idea. Creemos que hay que ver primero como tratar la calidad de la piel, con peelings y otros tratamientos orientados por ejemplo a mejorar la iluminación del rostro».

La influencia de la pandemia

Si bien la salida de la pandemia ha impulsado la tendencia creciente a los tratamientos de estética, lo cierto es que los especialistas ya notaron el crecimiento durante los meses de pandemia. «El auge de los tratamientos ya lo notamos durante el verano de 2020. La gente tenía una importante necesidad de cuidarse, de verse bien, de sentirse a gusto con su físico», afirma el cirujano plástico Iván Mañero.

Aquellos meses ya había comenzado a producirse el llamado «efecto Zoom», en relación al nombre una de las aplicaciones más usadas en el teletrabajo. «La gente se veía en las reuniones con otra iluminación, en la pantalla del ordenador, de repente veían algo que ellos no creían que era así», afirma Sergio Fernández, vicepresidente de SEME.

Otro factor que influyó en aquel auge es que la gente podía hacerse una cirugía sin tener que dar explicaciones. «Durante la pandemia ya vimos un incremento de cirugías por que a la gente le iba bien operarse estando en casa y porque con la mascarilla podía ocultar la inflamación que pudiera producirse. Eso hizo que la demanda se mantuviera y además de forma constante durante todos los meses del año», apunta Nélida Grande, cirujano plástico y vicepresidenta de Cirugía Estética de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

Los tratamientos estrella

Durante aquellos meses, estos especialistas afirman que hicieron sobre todo tratamientos en la zona de los ojos y peribucal, en nariz, labios y contorno de la boca. «Ahora también estamos notando un aumento del interés por la calidad de la piel, la gente se ve apagada, las manchas y quiere mejorarla», afirma Ruth García.

Mañero asegura que «el botox y el ácido hialurónico siguen siendo los reyes en medicina estética. El ácido hialurónico es muy versátil y permite desde el relleno de arrugas a la hidratación profunda de la piel, del aumento de labios a la bioremodulación facil o la eliminación de las ojeras oscuras. En cuanto al bótox, el uso continuo de la mascarilla ha hecho que muchas personas se enfoquen en la zona de la frente y los ojos».

La dermatóloga y cirujana Natividad Cano, por su parte, afirma que «los tratamientos más demandados son los de piel sana, seguidos de hidratación de labios y armonización facial para mejorar el aspecto de piel cansada. En cirugía lo más demandado es la blefaroplastia superior, donde se elimina el exceso de piel de los párpados superiores, seguido del lifting de labios».

En cuanto a los hombres, Molina subraya que lo más demandado en la actualidad es el trasplante capilar, tras el que se sitúa «la masculinización facial, ponerse un mentón más pronunciado. Mucha gente ya dice que la mandíbula es la nueva tableta de chocolate».

Las ventajas y los peligros de las redes sociales

El aumento de la demanda sin duda tiene que ver con las redes sociales. Esto ha tenido una parte positiva a juicio del vicepresidente de SEME. «Ha generado muchísima información que ha acercado la medicina estética a más gente, que conoce qué tratamientos hacemos y que son asequibles», explica.

Sin embargo, esa información a veces no procede de la fuente adecuada y puede tener un efecto negativo. En 2020 un estudio de la Revista Americana de Dermatología expuso que solo el 4% de las cuentas que hablan en redes sociales de temas dermatológicos son dermatólogos. «Necesitamos ‘influciencia’. Es un peligro tener a tantas influencers de estilo de vida promocionando temas de salud sin control», afirma Molina.

Consecuencia de ello, los especialistas subrayados coinciden en el aumento de la dismorfia. Un trastorno en el que la autopercepción del cuerpo está alterada y se ven los defectos de forma exagerada. «La gente se compara con imágenes que no son reales y hay gente que está perdiendo la perspectiva. En instagram vemos continuamente fotos de seres humanos que no existen, la gente se compara con ellos y no existen, son un filtro», relata Ruth García.

Preocupación por la «huella estética»

En el contexto del posible abuso de la medicina estética los especialistas están comenzando a hablar de otro concepto, el de la «huella estética». «Cuando se popularizaron los rellenos reabsorbibles por la propia piel, como el ácido hialurónico, se pensaba que ya no habría marcas o huellas a largo plazo pero ahora se está viendo que sí. Porque a veces estos rellenos duran más de lo que deberían o se produce un fenómeno de alienización facial, gente joven que parecen aliens porque se inyectan tratamientos que no necesitan, a veces siguiendo influencers, exagerando demasiado sus rasgos faciales», afirma Molina.

En relación a esto, el prestigioso dermatólogo americano Steve Harris escribía recientemente en la Revista Americana de Dermatología. «Alienización es la distorsión de la anatomía normal más allá de lo que se consideraría un rango normal para el individuo, que tiende a parecer un alien». El sitúa el rango de este fenómeno entre el 8 y el 15% de la población. «Un porcentaje que podría ser incluso mayor en los especialistas en medicina estética. Por eso dicen, si tu médico parece un alien, ¡huye!», afirma Molina, autora de Piel sana, piel bonita.

El problema del intrusismo

Los especialistas defienden que la medicina estética no puede ser a la carta. «Es muy importante que la gente sepa que debe ponerse en manos cualificadas. Antes de hacer a un paciente un procedimiento hay que realizar un diagnóstico, saber qué antecedentes tiene, patologías, si tiene puesto algo. Hacerle una historia médica», afirma Ruth García. «Una cara no soporta cualquier cosa. Es necesaria una evaluación, no se puede comprar un tratamiento por groupon«, apunta Molina.

Nélida Grande coincide en la importancia de estos controles. «Antes de plantearse una intervención, lo primero es pedir una cita con un cirujano plástico. Comprobar que el profesional está colegiado, que la clínica está homologada. Y que se establezca un vínculo entre ambas partes, la confianza médico-paciente es clave en esta especialidad».

El aumento de los tratamientos de estética, desvinculado del abuso, está ligado a «una mejora de la salud, que comprende el bienestar físico, psíquico y social. La medicina estética forma parte de eso», indica Ruth García. «La medicina ha avanzado muchísimo y también tienen efectos preventivos que consiguen que la piel envejezca mejor», añade Molina, que cree que «hay que pensar en salud porque ésta es belleza».

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