Asegura pasar horas y horas leyendo informes financieros de empresas. Siempre tratando de encontrar no una aguja, sino un "diamante en un pajar". Una lesión hizo que Pedro Escudero (Astorga1975) cambiara la raqueta por el mundo financiero. De compartir pistas con luego grandes tenistas como Carlos Moyá, Albert Costa o Alex Corretja,saltó a la gestión de fondos en Estados Unidos. Allí dirige desde 2017 el fondo que él mismo fundó, Doma Perpetual.

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Tras crecer en un pequeño pueblo de Galicia, cruzó en su juventud el Atlántico para estudiar con una beca. Tras estudiar administración de empresas en la Universidad de Duke, saltó a Wall Street y trabajó para bancos como JPMorgan, Deutsche Bank, Citigroup y Lehman Brothers. Después, emprendió su carrera de fondo en solitario. "Haber sido tenista me hace tener un marcador y competir todos los días. Pero yo ahora compito con el marcador del performance", explica a título individual en conversación con El Independiente.

A sus 50 años, presume de sentirse al "inicio" de su carrera. Su estrategia de renta variable pasa por invertir en compañías infravaloradas, con modelos de negocio de alta calidad y presencia global. "Cubro nada más 75 empresas mundiales y tardo como cinco años en poder encontrar una nueva. Hay que ir muy selectivos, más que nunca", comenta desde Miami, donde está afincado.

El "Warren Buffett español"

Tiene claro que la clave es la especialización y se define como una "máquina de aprender". "El éxito de la inversión no es cubrir más empresas, sino no salirte de las empresas que conoces muy bien", insiste. Su gestora puede presumir de tener uno de los mejores historiales de rentabilidad (track record). Algo que lucha, día tras día, por mantener. Por ello algunos lo empiezan a llamar 'el Warren Buffett español'.

Inspirado por su pasado como tenista, cree que la otra gran clave reside en reducir al máximo los "errores no forzados". Es decir, aquellas decisiones evitables que, a largo plazo, tienen un duro coste económico. "El mejor tenista es el que tiene los errores no forzados más bajos y el mejor inversor, es precisamente igual", asevera.

Por eso considera que lo mejor a la hora de mover el dinero es hacerlo de la mano de expertos. "En general, la población de a pie que invierte sin conocimientos, eso es peor que ir al casino", advierte. "Tienes que saber y entender más que los demás y no se puede saber y entender más que los demás en todo. Por eso yo creo que es mejor buscar ese especialista", añade.

En España, argumenta, no es solo que falte educación financiera, sino que es un país mayoritariamente de depósitos. Las familias mantienen ahí grandes cantidades de dinero líquido, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde la inversión en mercados es mucho más habitual. Escudero está convencido de que 100.000 euros bien gestionados a lo largo de varias décadas pueden cambiar por completo la vida de una familia entera. El problema, apunta, es encontrar gestores capaces de batir a los índices y generar el rendimiento necesario.

Algo complicado en España, donde ultima la puesta en marcha de una gestora, según recogió hace unas semanas el Registro Mercantil. Escudero declina hacer comentarios al respecto. Pero, a nivel general, sí considera que la industria nacional de gestión de carteras tiene mucho que mejorar. Y afea que muchos productos presuman de ofrecer grandes retornos en los años más recientes sin haber generado apenas valor real a largo plazo. "Ese marketing perverso es una barbaridad", sentencia. 

Escudero se encontraba junto al World Trade Center durante los atentados del 11 de septiembre de 2001. También vivió la crisis de 2008 y el desplome provocado por el covid-19. Ahora, cree que los mercados financieros atraviesan una fase de burbuja global alimentada por un exceso de liquidez, políticas monetarias laxas y niveles históricos de deuda y déficit, tanto en Estados Unidos como en Europa. En su opinión, el próximo gran ajuste podría producirse pronto. "Si esto sigue así no se sabe, obviamente, cuándo va a explotar, pero cuando explote, todos van a saber que ha explotado", concluye.

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