Este año que empezamos será crucial para la historia europea. Por un lado, se espera que sea cuando la paz llegue a Ucrania, y por otro, cuando se impulsen las grandes reformas económicas, políticas, militares y sociales de la Unión Europea. Tal como hemos podido escuchar en los discursos de Macron, Meloni, Merz, Tusk y Zelenski, es un momento clave para la autonomía e independencia europea. También para separarse de la dependencia de Estados Unidos y de China. Tal como afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, es el momento de despertar para la economía alemana, y los europeos debemos defender nuestros intereses con nuestra propia fuerza. El presidente de Francia defendió que este próximo año se debe consolidar la autonomía europea.

PUBLICIDAD

Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se erige como la gran mediadora. Presenta así a Italia como el puente necesario entre la Unión Europea y los Estados Unidos de la Administración Trump. Su gobierno no tiene problemas de apoyos externos como sucede con Macron o Merz, o Sánchez en España. Además, su posicionamiento sobre Ucrania no ha variado. Considera que una paz injusta no es paz, sino sumisión. La voluntad de incrementar el peso de Italia en el mundo a través de inversiones en África será uno de los puntos clave de este 2026 para la frontera europea del Mediterráneo

De la misma manera que Meloni, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha defendido en su discurso de Año Nuevo que los países europeos deberían seguir la senda polaca. El crecimiento económico estable, el desempleo bajo mínimos y la seguridad ciudadana hacen que Polonia se haya convertido en un país modelo. "Ser como Polonia", lema de su intervención, es uno de los puntos más interesantes de la política centroeuropea. Además, ha remarcado el papel de Polonia como escudo de la Unión Europea y de Europa por su papel frente a Rusia. Resiste a la guerra híbrida con Rusia y Bielorrusia, y además se ha convertido en un nodo indispensable de la logística de apoyo a Ucrania.

Por su parte, el presidente Zelenski mantiene que Ucrania quiere el fin de la guerra, pero no el fin de su país. Además, considera que las intenciones deben convertirse en garantías de seguridad, y que la debilidad de determinados acuerdos solo alimenta la guerra. En su discurso a la nación con motivo del Año Nuevo, ha insistido en que el 90% del acuerdo de paz para poner fin a la guerra con Rusia está listo, y que el 10% restante determinará el destino de Ucrania y Europa. En este punto gira toda la política europea, y la gran reforma económica y militar de Europa. La preparación para un próximo escenario genera incertidumbre y actuar en previsión para que no vuelva a pasar lo mismo. Es posible que 2026 sea el año de la paz en Ucrania. El presidente finlandés, Alexander Stubb, recordó que su país renunció al 20% de su territorio para sobrevivir como nación soberana.

En el caso de España, 2025 ha sido un año crítico para la diplomacia española. A pesar de sus esfuerzos en centrar el tema de la cuestión palestina, no se ha conseguido acercar a la Liga Árabe, ni tampoco a la Organización de los Estados Túrquicos. Ni el apoyo a Marruecos en la cuestión del Sáhara Occidental ha servido para consolidar una alianza estratégica con el vecino del sur. Si bien ha servido el 2025 para la consolidación de la alianza con China, esto ha levantado sospechas y reticencias con el resto de países europeos, que ven que el posicionamiento común pasa por dejar de depender económicamente del gigante asiático. El gran éxito diplomático ha sido el fin de la verja en Gibraltar, aunque haya sido parcial. Todo esto hace que 2026 sea un año complejo para Madrid.

La UE deberá actuar como un bloque de defensa coordinado y ser un jugador geopolítico, no solo un mercado regulador"

Así pues, 2026 será el año de los grandes cambios europeos en cuanto a política interna y externa. También será una encrucijada. En cuanto a la política exterior, 2026 marcará la prueba de fuego de la "autonomía estratégica". Con un escenario global multipolar y volátil, Europa ya no podrá depender exclusivamente del paraguas de seguridad estadounidense. La UE deberá actuar como un bloque de defensa coordinado y redefinir su relación comercial y diplomática con China y el Sur Global. Ha de ser un jugador geopolítico y no solo un mercado regulador. Y la encrucijada existencial: o Europa avanza hacia una integración federal más profunda que le permita proyectar poder real, o se arriesga a una fragmentación que la condene a la irrelevancia geopolítica.

En conclusión, aunque a nivel electoral se espera un año tranquilo en Europa, pues solamente tienen especial relevancia las elecciones húngaras, donde Viktor Orbán puede perder las elecciones, a nivel de la Unión se espera que sea de especial interés. Los diferentes Ministerios de Exteriores de Francia, Italia, Alemania y Polonia buscan consolidar la autonomía europea a través de nuevos vínculos con Estados africanos, asiáticos y latinoamericanos. Las negociaciones del Mercosur y la Unión Europea serán un punto caliente para la cohesión exterior, y seguramente un punto de no retorno si se llevan a cabo satisfactoriamente al armonizar los mismos intereses europeos. 


Guillem Pursals es doctorando en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado. 

PUBLICIDAD