La discreción —que también lleva a gala la Casa Real alauí— no siempre resiste el impacto de un cartel de “se vende” en una de las calles más cotizadas de París. Y menos aún cuando detrás del anuncio figura uno de los patrimonios más opacos del norte de África, una de las mayores fortunas del continente.

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Los herederos de Lalla Latifa Amahzoune, madre del rey Mohamed VI, han decidido sacar al mercado parte de su legado inmobiliario francés: tres propiedades en París y su área noble valoradas en torno a 30 millones de euros, según releva Africa Intelligence.

La operación, cuidadosamente canalizada a través de inmobiliarias del lujo, incluye dos mansiones en Neuilly-sur-Seine, el enclave residencial preferido por embajadores, ejecutivos y aristocracias extranjeras, a un paso del Bois de Boulogne, y un piso en Courbevoie, junto al distrito financiero de La Défense.

La herencia de Lalla Latifa, en liquidación

Lalla Latifa, esposa de Hasán II entre 1961 y 1999 y fallecida en junio de 2024, había consolidado un pequeño pero estratégico triángulo inmobiliario en el París más exclusivo. Un patrimonio construido con paciencia y sociedades instrumentales, hoy convertido en objeto de venta por sus hijos: Mohamed VI, Moulay Rachid y las princesas Lalla Meryem, Lalla Asmaa y Lalla Hasna.

El dato político, sin embargo, no es menor: Mohamed VI habría renunciado a heredar esos inmuebles, que han quedado en manos del resto de hermanos, según la investigación. La decisión sugiere una doble lectura: gestión patrimonial, sí, pero también un gesto de distanciamiento formal en un momento en que el rey intenta administrar su imagen internacional, cada vez más expuesta a las filtraciones y al escrutinio sobre la fortuna real.

Dos mansiones en Neuilly: lujo diplomático y blindaje absoluto

La joya del lote está emplazada en el bulevar Maurice-Barrès, una cotizada dirección para los diplomáticos que residen en la Ciudad de la Luz. Allí, precisamente entre la residencia del embajador marroquí y la embajada de Jordania, la familia vende una propiedad excepcional tasada en 20 millones de euros.

La descripción comercial —fría, aséptica, casi ofensiva en su precisión— dibuja una mansión concebida para impresionar: "Fachada de corte clásico y vista despejada al Bois de Boulogne y la Fondation Louis Vuitton. Gran parcela entre patio y jardín paisajístico de 245 metros cuadrados. Zonas de recepción en dos niveles con volúmenes llamativos y sin edificios enfrente. Dos cocinas, una de ellas profesional. Ocho suites en dos plantas, todas con baño y vestidor. Una planta completa para la suite principal, con balcón corrido panorámico. Terraza en azotea de 105 metros cuadrados con vista 360º. Y en los sótanos: piscina, hammám, gimnasio, discoteca, cámaras técnicas e incluso una cámara frigorífica para abrigos de piel'. El anuncio advierte, no obstante, que es "necesario acometer renovaciones". El vendedor pide 19.052.250 euros netos, más un 5% de honorarios a cargo del comprador. Los costes energéticos anuales estimados del inmueble oscilar entre 7.670 y 10.450 euros.

La segunda gran propiedad, más “modesta”, se sitúa en rue Windsor, también en Neuilly, y está a la venta por 7,5 millones de euros. Se trata de una residencia de más de 500 metros cuadrados, con 10 habitaciones y un jardín de 200 metros cuadrados. Su atractivo es el diseño funcional para una princesa: ascensor interno y máxima privacidad.

Una tercera propiedad completa el patrimonio inmobiliario de la difunta madre de Mohamed VI. Se trata de un apartamento en la quinta planta de un edificio situado en Courbevoie, en la explanada de La Défense, el distrito financiero al noroeste de París. La proximidad del apartamento a los otros dos sugiere que estaba destinado a alojar al personal de la madre del rey, según Africa Intelligence.

El precedente: el castillo de 425 millones

Esta venta no ocurre en el vacío. Existe un precedente que dibuja el patrón: el del Château d’Armainvilliers, el antiguo castillo ligado a la familia real marroquí, anunciado por 425 millones de euros, una cifra que convirtió el inmueble durante meses en símbolo de desmesura patrimonial y de la presencia silenciosa del dinero alauí en Francia. Aquel castillo era el exceso monumental. Las mansiones de Neuilly representan algo distinto: la sofisticación funcional, el lujo para vivir, recibir y esconderse.

También Marruecos: Rabat y Bouznika en la lista

La operación se amplía, además, al otro lado del Mediterráneo. Los herederos estarían preparando la venta de propiedades en Marruecos, incluyendo inmuebles en Rabat y Bouznika, la localidad costera entre Rabat y Casablanca.