En un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica y las tensiones entre grandes potencias, la política exterior española afronta en 2026 un escenario complejo, condicionado tanto por factores externos como por dinámicas internas. Así lo señala el informe España en el mundo en 2026: Perspectivas y desafíos, elaborado por el Real Instituto Elcano y presentado este miércoles en Madrid.
El documento, coordinado por Ignacio Molina, advierte de que el panorama no se presenta “ni plácido ni positivo” para los intereses exteriores de España. A la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China se suma, según el análisis, un “acelerado deterioro” del vínculo euroatlántico, la continuidad de la guerra en Ucrania y una Rusia cada vez más asertiva. En este marco, la capacidad de acción exterior de España aparece limitada, aunque el informe identifica también oportunidades en ámbitos como la seguridad, la economía, la innovación, la transición energética, la cooperación, la acción cultural y la diplomacia.
Cinco frentes externos y uno interno
El trabajo delimita seis “frentes críticos” que marcarán la agenda exterior española en 2026. El primero es Ucrania, con un escenario abierto por la posibilidad de un alto el fuego que obligará a redefinir prioridades estratégicas. El segundo se sitúa en la relación con Estados Unidos y China, eje central de la competencia global. En tercer lugar, el informe señala el papel de la Unión Europea, donde España debe asumir plenamente su condición de “Estado miembro grande”, en un momento en el que Europa debe decidir si aspira a convertirse en “un jugador global” con mayor autonomía estratégica.
El sur global y América Latina constituyen el cuarto y quinto frente, respectivamente, en un contexto de creciente competencia de influencias. El sexto elemento crítico es de carácter interno: una situación política muy polarizada y una marcada debilidad parlamentaria que, en palabras de Molina, “impide desarrollar todo el potencial” de la acción exterior española.
Pese a este diagnóstico, el Instituto Elcano considera que los principales indicadores apuntan a que la imagen de España en el exterior se mantendrá estable en 2026. No obstante, persistirán debilidades en ámbitos como la percepción empresarial y la innovación, que siguen lastrando el posicionamiento internacional del país.ç
El problema de la inversión en defensa
Uno de los capítulos centrales del informe es la presión creciente para que España incremente su gasto en defensa. El análisis subraya que el problema no reside tanto en negarse al objetivo del 5% del PIB –que previsiblemente incumplirán otros países europeos– como en la percepción, “sea o no justa”, de que España contribuye menos de lo que debería en el flanco este de la OTAN. Esta percepción afecta a la credibilidad del país entre sus aliados y condiciona su capacidad de influencia.
El posicionamiento del Gobierno de Pedro Sánchez en esta materia no solo ha generado fricciones con Washington, sino que tampoco es bien recibido por algunos socios europeos, según recoge el informe. Aun así, y pese a los choques registrados con los Estados Unidos de Donald Trump, el escenario apunta a una consolidación de la relación bilateral en el marco de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
En este contexto, los analistas consideran que España deberá reforzar su capacidad de disuasión autónoma y su contribución a las capacidades colectivas de defensa, al tiempo que explora nuevas asociaciones estratégicas con aliados europeos y de Asia-Pacífico. El objetivo sería reducir la exposición del país a la creciente incertidumbre internacional y diversificar sus apoyos.
Una voz propia en la relación europea con China
El informe sitúa también 2026 como un año clave para las relaciones de España y de la Unión Europea con Estados Unidos y China. Estas estarán condicionadas por varios factores: las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que los republicanos podrían perder posiciones; la evolución del conflicto en Ucrania; y una “probable tregua” en la confrontación estratégica entre Washington y Pekín. Aunque Estados Unidos seguirá siendo un actor central en materia de seguridad, la percepción de una menor fiabilidad impulsará tanto a europeos como a asiáticos a reforzar sus propias capacidades defensivas y a diversificar alianzas.
En lo relativo a China, algunos de los autores del informe destacan como positivo que España haya comenzado a tener voz en el debate europeo sobre la relación con Pekín. A su juicio, España puede aportar valor identificando con claridad en qué ámbitos puede actuar como socio de China y en cuáles debe marcar distancias, sin poner en riesgo la unidad europea. El análisis anticipa, además, un refuerzo de los vínculos bilaterales, que podría incluir una visita del presidente chino, Xi Jinping.
Reforzar la relación con América
América Latina figura asimismo entre las regiones prioritarias para la política exterior española. El informe advierte de que el “mayor activismo” de la Casa Blanca y la creciente alineación política de varios países latinoamericanos con Trump reducirán el margen de maniobra de España y de la Unión Europea. Ante este escenario, el Instituto Elcano insta a fortalecer una “diplomacia pragmática e institucional” que evite un papel secundario de España en la región.
La relación con América Latina estará marcada en 2026 por dos hitos relevantes: la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Madrid y la ratificación del Acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Ambos procesos serán, según el informe de la institución encabezada por Charles Powell, una prueba de la capacidad de España para articular una política exterior coherente en un entorno internacional cada vez más fragmentado y competitivo.
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