El crecimiento de la Inteligencia Artificial ya no es una noticia, es el estándar. Sin embargo, en muchas conversaciones empresariales y de café, la narrativa sigue anclada en el miedo: la idea de que la tecnología ha venido a reemplazar al humano. Es evidente que cada vez se demandan más profesionales que sepan utilizar una herramienta que, de un año a otro, se ha convertido en imprescindible en todo el mundo. Y, sin embargo, su imagen sigue siendo de amenaza en lugar de oportunidad. ¿Por qué? Por el bulo de que la IA ha llegado para quitarnos el trabajo.

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La IA no ha venido a sustituir a las personas; ha venido a sustituir al "robot" que todos llevamos dentro

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Es un error de base. La IA no ha venido a sustituir a las personas; ha venido a sustituir al "robot" que todos llevamos dentro. Está claro que una tecnología de estas características modificará la función de algunos empleos. Un proceso que a lo largo de la historia se ha producido en diferentes ocasiones y que no debería sorprender a nadie.
Históricamente, el mercado laboral no destruye talento, lo transforma.

Y aquí es donde el miedo debe dejar paso a la curiosidad. Quien piensa que la IA le va a robar el trabajo, probablemente esté realizando tareas que no aportan valor humano. La IA automatiza lo predecible, lo aburrido y lo repetitivo, liberando al profesional para que haga lo que ninguna máquina puede hacer: tener criterio, estrategia y empatía
¿Acaso alguien estudió una carrera o montó un negocio para pasar la mitad de su día copiando datos de un Excel a otro? ¿O para responder el mismo correo electrónico estándar veinte veces? La resistencia a la automatización no es una defensa del empleo, es una defensa de la ineficiencia.

Un asistente que no duerme, no se queja y ejecuta la burocracia para que tú puedas ejecutar la estrategia

Mantener esta postura no solo es negar la realidad e ir en contra del desarrollo económico. También supone condenar al ostracismo a potenciales talentos que resumen su actividad en hacer procesos rutinarios y manuales mientras otros lo simplifican con la tecnología. Si tienes talento, la IA no te va a robar el trabajo. Todo lo contrario, te va a permitir adaptarte de manera inmediata a lo que hoy, mañana y en el futuro te va a solicitar el mercado.

La llegada de la IA debe verse única y exclusivamente como una oportunidad laboral, empresarial y de eficiencia. La IA automatiza procesos, resta tiempo no rentable de la jornada de un empleado y permite destinar los esfuerzos a donde la capacidad humana es realmente fundamental.

El gran cambio de paradigma actual no es tecnológico, es de lenguaje. Hasta hace poco, para automatizar un negocio necesitabas ingenieros y código complejo. Hoy, estamos en la era del "Vibe Coding". El "Vibe Coding" es la democratización real de la tecnología: la capacidad de programar soluciones y automatizaciones usando lenguaje natural. Ya no hace falta saber programar en Python o C++; hace falta saber pensar, tener lógica de negocio y saber pedirle a la máquina lo que necesitas.

Si eres un administrativo, un abogado o un creativo, la IA no es tu competencia, es tu nuevo asistente de alto rendimiento. Un asistente que no duerme, no se queja y ejecuta la burocracia para que tú puedas ejecutar la estrategia. Estamos ante una bifurcación clara: puedes ver la innovación como un enemigo que viene a "deshumanizar" el trabajo, o puedes verla como la herramienta que por fin nos permitirá trabajar de manera más humana, dedicando nuestro tiempo a lo que realmente importa.

No se trata de trabajar más duro, sino de operar con inteligencia. Si la IA no te está ayudando hoy, no es culpa de la tecnología, es que aún no has aprendido a dirigirla.


Luis Canelo es empresario con más de una década de experiencia en el sector tradicional y tecnológico. Especialista en automatización de procesos y "Vibe Coding",
actualmente divulga sobre cómo aplicar Inteligencia Artificial pragmática para negocios y freelances que buscan salir del estancamiento operativo. Más información en www.soyluiscanelo.com