Mikel Erentxun (Caracas, Venezuela, 1960) estrena documental, Hombre bala, en cines a partir de este viernes 30 de enero. El estreno, en principio, es limitado, con copias en Madrid, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Pamplona y Barcelona. Quién sabe; quizás hagan sold out, el anglicismo más repetido entre músicos. Los taurinos tienen una expresión mejor: No hay billetes. El Independiente habla –de tú a tú– con el cantante, en la Gran Vía de Madrid. "En mi entorno, nosotros de niños hablábamos de usted a los mayores. Por eso no me gusta que me hablen de usted. En Latinoamérica es una cosa más cultural; aquí en España te hablan de usted cuando eres mayor. No es tanto por respeto, sino por una especie de barrera: yo soy joven y tú eres mayor", comenta el ex integrante de Duncan Dhu y ahora titular de Hombre bala.

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P.- Afirmas en el documental [Hombre bala] que no te gusta cumplir años.

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R.- (Mikel Erentxun) No sé si a alguien le gusta.

P.- Peor es no cumplirlos.

R.- (Mikel Erentxun) Hombre, claro. Hay una cosa peor que cumplir años: no cumplirnos.

P.- ¿Es el artista o la persona a quien no le gusta cumplir años?

R.- (Mikel Erentxun) A la persona. No me gusta cumplir años porque eso quiere decir que cada vez quedan menos. Si fuera eterno me daría igual.

P.- El documental es una cronología de tu 2025.

R.- (Mikel Erentxun) El documental estaba previsto que fuera sobre mi vida, y viró hacia otra cosa mucho más interesante. Hombre bala es un documental sobre lo que siente y piensa una persona en un momento muy concreto de su vida. He cumplido 60 años, me voy a operar [del menisco], estoy a punto de embarcarme en la gira aniversario de Duncan Dhu… Fue por casualidad, pero un momento muy rico en mi vida. Hombre bala no es como si me muero mañana y tú escribes mi biografía, con imágenes. Yo pensaba que iba a ser un documental más estándar; afortunadamente no ha sido así.

P.- Están muy de moda los documentales sobre músicos… y deportistas; señores en general.

R.- (Mikel Erentxun) Sí, efectivamente. No quería un documental a mi mayor gloria. Yo prefería profundizar sobre el Mikel persona más que el Mikel artista. De hecho, Hombre bala es un documental muy poco musical, y es un gran acierto. Yo me dedico a la música y ahí está en toda la película, rodeándola; de hecho, escribo una canción.

P.- Llevas toda la vida dando entrevistas y estás acostumbrado a tener una cámara delante. No sé ante cuánta gente habrás cantado.

R.- (Mikel Erentxun) Mucha. Te diré que me da más vergüenza tocar en un bar delante de 80 personas que en un estadio delante de 50.000.

P.- ¿Cómo se gestiona ser el protagonista de un documental? Uno sabe que tiene que trabajar a favor de obra; no eres un animal, en un documental, al que observan.

R.- (Mikel Erentxun) Afortunadamente no había un guión. Hubo media docena de charlas previas con ella [Anuska Ariztimuño], que sabía muy poco de mí cuando se embarcó en este proyecto. Aprendió, me conoció un poco más, preguntó de todo y yo le conté un montón de cosas; y entonces ella se hizo un guion, más o menos, en su cabeza. Me citaban en mi casa, en un bar… Yo me sentaba ante la cámara y hablábamos sin nada preestablecido. Ella tuvo la habilidad para que yo no fuera consciente de que estaba hablando de ciertas cosas. Las conversaciones, por lo general, empezaban de manera muy absurda, y acababa hablando, sin darme cuenta, de cosas muy íntimas. No fui consciente hasta que vi el resultado.

P.- En un momento dado reconoces que fuiste a terapia tras la pandemia.

R.- (Mikel Erentxun) Unos 6 meses. Yo ya arrastraba de antes, pero vino de repente la pandemia. Hubo un momento que no sabías que iba a pasar, si era el fin del mundo. Yo no sabía si iba a seguir dedicándome a la música; de repente te repiensas un montón de cosas. Iba al psicólogo una vez a la semana; era una hora hablando con una persona, como estamos tú y yo. Desafortunadamente yo lo había idealizado mucho y pensaba que iba a estar en un diván; estábamos los dos con mascarilla, en una mesa, ella a un lado y yo al otro. Yo, simplemente, hablaba. 

P.- ¿Tus padres siguen vivos?

R.- (Mikel Erentxun) Sí. Tienen 88 y 87 años. Yo tengo 60, y dos hermanas mayores. Yo soy padre de cinco; dos con mi primera mujer y tres con la segunda. En el documental salen dos de ellos, la pequeña de 12 y el pequeño de 15. Luego tienen 18, 25 y 30. 

P.- ¿Cambian las experiencias de paternidad?

R.- (Mikel Erentxun) Sí, claro. Yo fui padre muy joven, y creo que por eso nos separamos. Me casé y fui padre joven. No supe compaginar mi faceta de marido, padre y carrera musical. Eso dio al traste. Duramos 9 años. Ahora llevo 25. Lo he sabido gestionar. ¿Lo ves? Yo no quiero crecer, pero la edad, luego, tiene muchas cosas.

P.- Dices que los últimos 12 años, tras tu problema del corazón, han sido los mejores de tu vida. Antes el placer venía solo por el trabajo.

R.- (Mikel Erentxun) Las prioridades cambian completamente. Me vi, de repente, atado a una máquina, en pelotas.  Fue de golpe. Yo llevaba dos meses con molestias, y un martes por la tarde fui al médico, vestido como ahora, y me hice unas pruebas. Me dijo: 'Nos vamos a la UCI'. Él era amigo de mi padre. Me subió en su coche. Yo, llorando, me despedí de mi mujer, embarazada. Estaba convencido de que no salía de eso. Luego me di cuenta de que era una operación menor. Ese susto me cambió la vida completamente.

P.- Está ahora el tema de la adicción al trabajo.

R.- (Mikel Erentxun) Yo no tengo adicción al trabajo. Mi oficio es mi pasión. Yo no sé separarme de mi trabajo; no lo veo como tal. Soy muy afortunado. Es una profesión que absorbe mucho. Muchos viajes, los egos, las fans… Cuando se te sube [el ego] siendo joven es más difícil que de mayor. Yo no lo gestioné bien y acabó en divorcio.

P.- ¿Te llevas bien ahora con la madre de tus hijos?

R.- (Mikel Erentxun) Sí. Me ha costado. Si nos encontramos por la calle nos saludamos cariñosamente. [...] Nunca he sido carne de la prensa rosa, ni en los momentos de mayor éxito. Yo me casé en 1992 y ahí sí salimos en la revista ¡Hola!; hubo paparazzis en la boda. En 40 años de carrera fue la única vez que salí en las revistas del corazón.

P.- Siempre has sido noticia por tu oficio; tus discos, tu música. No tu vida personal o declaraciones.

R.- (Mikel Erentxun) Quienes nos hemos dedicado sobre todo al rock o al pop hemos estado muy al margen de todo tradicionalmente. Digamos que la gente que hacía música más melódica estaba más cerca de la prensa rosa. O los cantautores, que se involucraban políticamente. Los que hacíamos rock 'n' roll no estábamos ni en un sitio ni en otro; solo salíamos en las revistas de música. Tengo, evidentemente, mis ideas políticas, y tengo una vida social, pero no forman parte de mi trabajo.

P.- ¿Y tus contemporáneos? Aquellos con los que arrancaste en los años 80 ó 90. ¿Cómo ves a quienes están en activo?

R.- (Mikel Erentxun) Hay contemporáneos en activo en un momento maravilloso, como Enrique Bunbury, Eva Amaral, Loquillo, Ivan Ferreiro… Además de ser amigos desde hace mucho, se mantienen vivos y hacen cosas incluso mejores que las que hacían en el pasado. Luego hay muchos otros artistas contemporáneos que se han convertido un poco en lo que yo nunca me quise convertir. Hay gente que evoluciona, investiga y avanza; mira hacia adelante. Y otros viven toda la vida de las rentas.

P.- ¿Cuántos discos llevas? No me digas que has perdido la cuenta.

R.- (Mikel Erentxun) 30 y pico, si contamos Duncan Dhu. No habrá en España muchos artistas con más discos que yo. Quizás Raphael o Julio Iglesias. En el mundo del rock, yo creo que no hay nadie con tantos discos como yo.

P.- No te voy a preguntar por Julio Iglesias.

R.- (Mikel Erentxun) Yo soy muy fan de Julio, o sea, mejor que no.

P.- Cuando pasan este tipo de cosas, duele. ¿Cuál fue tu reacción?

R.- Solo espero que no sea verdad. A ver, a nadie nos ha extrañado. Si dicen eso de Bisbal, nos extrañaría. Pero te lo dicen de Julio y ha sido como ‘Bueno, puede ser a lo mejor’. Te puede cuadrar. Yo espero que no sea verdad porque soy muy fan, pero si es verdad, pues es una putada.