Ya lo había advertido Emiliano García-Page, pero la diferencia es el momento. Pedro Sánchez ya sí que ha dado una indicación de cuándo quiere las elecciones generales: en "julio de 2027", después de las municipales y autonómicas de mayo de ese año. El presidente de Castilla-La Mancha, el barón más distanciado de Ferraz, rechaza ese escenario, y también muchos alcaldes socialistas, y él lo recordó este jueves: no puede "hundirse" la tropa, la "infantería" del PSOE, para que "siga existiendo el cuartel general", para preservar la Moncloa.

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El jefe del Ejecutivo ha defendido en esta convulsa legislatura que quiere llegar hasta 2027, que quiere apurar su mandato, pero no había precisado en qué momento del año prefiere ubicar las legislativas. Serán en julio, o esa es su idea y ayer la apuntó en el pleno del Congreso convocado para su comparecencia por los accidentes de Adamuz y Gelida, durante su réplica a los grupos. En su núcleo de confianza confirmaban que esa es la pretensión que él siempre les ha trasladado, que prefiere primero municipales y autonómicas en mayo de 2027 y, después, las generales. Un calendario simétrico al de 2023, que a él le funcionó pero que fue catastrófico para alcaldes y presidentes autonómicos: en las primeras urnas, el partido perdió gran parte de su poder territorial. Por eso muchos regidores socialistas, los que están en primera línea de frente, temen que se repita lo que ocurrió hace tres años, que los ciudadanos castiguen a los candidados en ayuntamientos y comunidades para desahogar su ira contra Sánchez.

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Page recuerda a Ferraz que es "responsable" de los alcaldes y candidatos y de sus resultados. "No es solo dirección de la política planetaria ni de la lucha galáctica contra la ultraderecha"

"Yo lo que le quiero recordar a la dirección de mi partido que también es dirección de los alcaldes, también es dirección de los candidatos en los ayuntamientos y en las autonomías —avisó Page este jueves en un acto en la sede de la Junta, en el toledano palacio de Fuensalida—. No es solo [dirección] de la política planetaria ni de la lucha galáctica contra la ultraderecha, son también responsables de los candidatos y de las candidaturas y de los alcaldes actuales. Y se tienen que hacer responsables de sus resultados, y lo que no puede ser es que aquí termine hundiéndose en la trinchera toda la infantería para que simple y llanamente siga existiendo cuartel general". Es decir, que Ferraz y Sánchez también son responsables de lo que ocurra en las municipales, y el eventual descalabro de los regidores y presidentes es también responsable de ellos. Y algo más: que no se puede sacrificar el jibarizado poder territorial del PSOE solo para intentar mantener el Gobierno central.

El presidente de Castilla-La Mancha también fue preguntado por los resultados del partido en Aragón del pasado domingo, por la pérdida de más de cinco puntos y cinco escaños, hasta repetir el mínimo histórico, en número de diputados (18), de Javier Lambán de 2015. La dirección y la propia candidata, Pilar Alegría, han reconocido los malos datos, pero cargaron de inmediato contra el PP, que también cedió dos representantes y 1,24 puntos y quedó más rehén de Vox, que duplicó su espacio en las Cortes regionales. Federaciones y dirigentes del PSOE han pedido "reflexión" y "autocrítica", pero hasta el momento no se ha profundizado en ella. El equipo de Sánchez mantiene que sus electores se quedan más en casa en las convocatorias autonómicas, mientras que la derecha mantiene incendiada a su grey. Este jueves, en Las mañanas de RNE, el ministro Óscar López, uno de los hombres más cercanos al presidente, esgrimió otra razón: que la oposición socialista que lideró el fallecido Javier Lambán hasta que pasó el relevo, hace un año, a Alegría, fue condescendiente con el presidente aragonés, Jorge Azcón, este no tuvo "el desgaste que tenía que haber tenido".

Cree el barón socialista que falta autocrítica en el partido "desde hace por lo menos diez años", cuando el PSOE se hundió hasta los 84 escaños y Sánchez habló de que había hecho "historia"

"Falta autocrítica desde hace por lo menos diez años", contrapuso Page. El presidente castellanomanchego viajó a continuación hacia las generales de 2016, en las que Sánchez consiguió 84 diputados, el peor resultado histórico del PSOE en democracia, y "en aquel entonces ya se dijo que esa noche era histórica" [lo dijo el hoy presidente en los comicios de diciembre de 2015, cuando logró 90 escaños] y que "podía haber gobierno".

"De manera que esta etapa de cero autocrítica empezó justamente aquella noche con 84 diputados. Y si compara los resultados de Aragón con aquellos 84, entenderá que no se lamenten más de la cuenta en Aragón. Sinceramente, Pilar Alegría es tiene un perfil político muy valioso, y creo que le ha pasado como viene pasando desde un tiempo a esta parte, y es que la política nacional se ceba, paga los platos rotos. Los dirigentes autonómicos, los dirigentes locales están o estamos pagando los platos rotos de la política nacional. Esta es la realidad, y decir lo contrario es simplemente engañar", mantuvo. De nuevo, su idea fuerza era la misma: que son los territorios los que están cargando con la furia de los ciudadanos contra Sánchez.

El expresidente del Gobierno Felipe González (c), con la directora de su fundación, Rocío Martínez-Sampere (d), tras participar en una charla de 'Los desayunos del Ateneo' junto a un grupo de periodistas, el pasado 10 de febrero de 2026 en Madrid. | EFE / BORJA SÁNCHEZ-TRILLO

Page salió en defensa también de Felipe González, que el pasado martes, en Los desayunos del Ateneo, lanzó varias cargas de profundidad contra Sánchez: que votará en blanco en las próximas generales, que no pactaría con Vox pero "ni de broma" lo haría con Bildu y que echaba en falta autocrítica en el PSOE, aunque también en el PP. El barón socialista aseguró que no puede entrar en "la decisión del voto de cada persona" pero sí podía asegurar que el expresidente "es de las personas que más quiere al PSOE, y por tanto la que más sufre". Adujo que lo que "quizá" el exjefe del Ejecutivo no entiende es "qué está pasando ahora mismo en el PSOE". Pero cuando lleguen los procesos electorales y "haya que decidir", el "cariño" de González por "el valor histórico y actual del PSOE" sí "aflorará, independientemente de que comulgue o no con la dirección actual".

Page vaticina que cuando lleguen los procesos electorales y "haya que decidir", el "cariño" de González por el "valor histórico y actual de PSOE" sí "aflorará", aunque no comulgue con Sánchez

Al expresidente le respondió el portavoz en el Congreso, Patxi López. Le daba "mucha pena", pero él dejó "hace mucho tiempo" de ser "una referencia" para el PSOE, aunque sí lo es, señaló, para la derecha. "González forma parte del patrimonio colectivo del PSOE", le defendió Page, que recordó que hubo dirigentes de la formación en esta etapa que hablaban de que era "el partido de Pedro". "Yo dije en aquel momento que el PSOE no es ni de Pedro ni de Felipe ni de Page, y que no hay sanchismo o no tiene que haberlo, ni tiene que haber guerrismo ni felipismo ni pagismo, que encima suena peor todavía", agregó.

Sobre la posibilidad de una abstención del PSOE en la investidura de la popular María Guardiola en Extremadura, Page subrayó que primero quiere "escuchar" a algún dirigente del PP que lo pida o que haga a su partido un "planteamiento global en serio" y que sea "entendible por el conjunto de los españoles". Lo que no va a hacer, señaló, es responder a globos sonda, porque "no es respetuoso", así que si quiere el PP hablarlo "en serio", que se dirija a Ferraz para "poder hablar".

No cree que sea posible la abstención a Guardiola porque ni el PP la ha pedido y porque el PSOE es "prisionero de su propio relato", el del "muro" contra la derecha y del que ya no puede rebobinar

Pero el presidente de Castilla-La Mancha cree que ese apoyo no sería posible porque el PSOE de Sánchez es "prisionero de su propio relato", el del "muro" contra la derecha, de manera que no cree que su formación tenga "margen de autonomía para abrir un debate de esta naturaleza". Y eso cree que es un "déficit", porque supone "no poder hablar de algo porque de antemano significaría la deslegitimación de los elementos que llevan a la gobernabilidad". "Si se acepta derribar el muro y lo hacen desde Madrid, se estaría poniendo en cuestión las bases de legitimación de ejercicio del propio Gobierno. De manera que es hablar por hablar, ni el PP lo está planteando en serio, ni en el PSOE hay margen de maniobra para podérselo plantear", remachó.

Y sobre los movimientos en la izquierda, ironizó: se pelean todas las formaciones "por un ladrillo", "sin darse cuenta de que el PSOE lo que va reclamar es el voto útil para luchar contra la ultraderecha mundial" y "no se puede permitir que le arañen demasiados votos por su izquierda".