Pedro Sánchez no acometerá cambios en su ejecutiva federal. Borja Cabezón, secretario adjunto de Organización del PSOE desde el pasado julio y ahora en el centro de la tormenta por haber podido utilizar testaferros y empresas pantalla para pagar menos impuestos, se queda en su puesto. Goza del "respaldo" del secretario general, como él mismo lo explicitó este miércoles desde Nueva Delhi, en la primera jornada de trabajo de su viaje oficial a India.
El presidente defendió la actuación del dirigente madrileño, porque "no hay caso". Y a la vez quitó hierro a otro asunto de orden interno que ha copado titulares en los últimos ocho días: su relación con Felipe González. El expresidente avanzó el pasado 10 de febrero que en las próximas generales no introducirá en la urna su papeleta por Sánchez. Votará en blanco. Ayer lo confirmó durante el acto en el Congreso de celebración de la Constitución más longeva de la historia de España, la de 1978. También el patriarca socialista apuntó que no le afectan las sugerencias de que quizá deba marcharse del partido que varios ministros —Ángel Víctor Torres (Política Territorial), Isabel Rodríguez (Vivienda) y Ana Redondo (Igualdad)— le lanzaron el viernes pasado.
Felipe lleva manifestando su posición desde hace ya unos cuantos años. No sé dónde está el titular. El titular sería al revés, que apoya alguna de las cosas que haga este Gobierno", ironiza
Este martes, Sánchez y González se vieron frente a frente en la Cámara baja. Ambos intercambiaron un saludo "frío", como le recordó la prensa, adjetivo que el presidente rebatió, porque se trató de un cruce "normal", como se hace en estas ocasiones. "Felipe lleva manifestando su posición desde hace ya unos cuantos años. No sé dónde está el titular. El titular sería al revés, que Felipe González apoya alguna de las cosas que haga este Gobierno", ironizó, en referencia a las críticas del expresidente a la falta de autocrítica en el partido, a sus pactos con Bildu o a los incumplimientos de su Ejecutivo.
"Pero, a partir de ahí, por supuesto que yo estoy encantado de que Felipe González sea militante del Partido Socialista Obrero Español, y de que en un futuro vuelva a votar al Partido Socialista. Pero será lejano —pronosticó—, porque me voy a volver a presentar". Y eso es algo que él ha ratificado en numerosas ocasiones: que en las generales de julio de 2027 el candidato será él.
El expresidente confirmaba este martes que votará en blanco en las próximas generales y también salió a defender a su "amigo" Borja Cabezón, al que nunca dejaría "tirado", avisó
González también aprovechó su presencia de ayer en la Cámara baja para manifestar su apoyo a Cabezón, antes incluso de que le pudiera preguntar la prensa por él. "Borja Cabezón es mi amigo [...]. Y yo nunca dejo tirado a alguien que es mi amigo, nunca", sentenció, en otro claro aviso a Sánchez y a Ferraz. Y aunque la defensa del dirigente por parte de la cúpula federal y de la Moncloa no ha sido tan sumamente entusiasta como la del expresidente, es cierto que Cabezón sigue teniendo su sostén.
Aval que reprodujo el líder socialista desde Nueva Delhi, a preguntas de los periodistas. Indicó que el partido "ha respondido" ya a las acusaciones de elusión fiscal que pesan sobre Cabezón, primero cuando dijo que este no tenía mercantiles en el extranjero y después con el comunicado que él mismo hizo llegar a los medios a través de Ferraz, en el que recordó que nunca ha sido investigado judicialmente, que siempre ha cumplido con sus obligaciones tributarias y que sí contrató con el despacho Nummaria, cuyo contable fue condenado por la Audiencia Nacional en julio de 2025 por montar estructuras societarias a sus clientes para rebajar la factura fiscal —entre ellos, los actores Imanol Arias (condenado también, pero porque reconoció los hechos y pactó con la Fiscalía) y Ana Duato (absuelta porque no se probó que sabía que estaba incumpliendo la ley)—.
Para Sánchez, "no hay caso" con Cabezón. Denuncia que se pueda "pisotear la reputación de cualquier persona". "El respaldo lo tiene", señala
"Estamos hablando de algo en lo que realmente no hay caso —esgrimió Sánchez—. Yo entiendo que aquí ya hay barra libre, que se puede decir cualquier cosa, pisotear la reputación de cualquier persona, pero aquí no hay caso. Y, por tanto, el respaldo lo tiene Borja Cabezón". Aval, por tanto, explicitado.
La de este miércoles era la primera rueda de prensa de Sánchez tras el descalabro de su partido en Aragón. El presidente dio un paso más allá de lo manifestado hasta ahora, que era, básicamente, reconocer que los resultados no fueron buenos. Admitió que el electorado socialista "se está quedando en la abstención". Algo que en privado apuntaban otros miembros de su equipo pero que él no había verbalizado.
El líder socialista subraya que "entiende" que pueda haber "elementos" para que el electorado se quede en casa, y promete reilusionarlo "cuando lleguen las generales". O sea, no para regionales y locales
¿Y por qué se queda en casa la parroquia socialista? Ahí hay silencio: "Las causas las tendremos que analizar y cuando las tengamos responderemos". Sí hizo una concesión: "Entiendo que puede haber elementos para quedarse en la abstención pero, en todo caso, lo que sí que les digo es que trabajaremos precisamente para que todo el electorado se movilice cuando lleguen las elecciones generales". El presidente estaba asumiendo, así, lo que algunos dirigentes le reprochan en privado (y el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, en público): que solo busca aguantar la Moncloa, sin preocuparse por el varapalo que pueden sufrir sus candidatos en autonómicas y municipales. Pero es la tesis de Sánchez y los suyos defienden con ahínco: que cuando llegue la hora de la verdad, las generales, el electorado progresista reaccionará.
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