El Rancho Zorro, la enorme propiedad de Jeffrey Epstein en Nuevo México, se ha convertido en uno de los escenarios más turbios de su entramado de poder, abusos y proyectos pseudocientíficos. Allí se mezclan acusaciones de tráfico sexual, fantasías de eugenesia y rumores nunca probados.
Qué era realmente el Rancho Zorro
El Rancho Zorro se ubica cerca de Stanley, en el condado de Santa Fe (Nuevo México), y fue adquirido por Epstein en 1993. La finca abarcaba alrededor de 4.000 hectáreas, con una mansión principal de más de 2.600 metros cuadrados. Cuenta además con pista de aterrizaje privada y una residencia separada atribuida a Ghislaine Maxwell. El rancho funcionó durante años como retiro aislado para el financiero, con un nivel de control y discreción muy superior al de otras de sus propiedades. Esto lo convertía en un lugar ideal para actividades lejos de miradas externas.
Diversas demandantes y testigos han asegurado que el rancho fue escenario de abusos sexuales y tráfico de menores. Una de las primeras en denunciarlo fue Annie Farmer, que declaró haber sido abusada allí por Epstein y Maxwell a mediados de los noventa. Esto se enmarca en un contexto de supuestas "estancias" y retiros privados organizados por el magnate. Ex empleados han descrito un entorno con vigilancia constante y la sensación de que aquel lugar estaba diseñado para proyectos que debían permanecer ocultos.
El conocido como "baby ranch"
A principios de los 2000, Jeffrey Epstein empezó a contar a científicos y empresarios una idea que sonaba a ciencia ficción. Él pretendía usar su rancho de Nuevo México como base para inseminar a varias mujeres con su propio esperma y "sembrar la raza humana" con su ADN. Según fuentes citadas por el New York Times, hablaba abiertamente de un plan para embarazar simultáneamente a unas 20 mujeres en el rancho. De ahí viene el nombre de "baby ranch", vinculado a sus fantasías de transhumanismo y mejora genética.
Realmente no hay pruebas de que se llegara a ejecutar de forma organizada, ni de que existiera una estructura médica formal para ello. Sin embargo, los documentos recientes del Departamento de Justicia en Estados Unidos han reavivado estas sospechas. Tanto por mencionar las ideas de "super raza" como las nuevas alegaciones sobre la red de mercado negro con mujeres presuntamente llevadas allí para tener hijos.
El proyecto neonatal y la figura de Mark Tramo
En paralelo a esos planes delirantes, el nombre de Epstein aparece vinculado a un proyecto mucho más formal y aparentemente "respetable". Aquí encontramos la propuesta de investigación sobre el desarrollo cerebral de recién nacidos gravemente enfermos. Ahí entra en escena Mark Tramo, neurólogo y profesor asociado vinculado a UCLA, especializado en la relación entre sonido y cerebro.
En una serie de correos electrónicos, Tramo escribió a Epstein sobre cómo los recién nacidos succionan un chupete con más intensidad cuando escuchan la voz de su madre, en comparación con la de otra mujer. Esta conversación formaba parte de una propuesta de financiación de 500.000 dólares para un programa llamado "The Jeffrey Epstein Project for Brain Development in Critically-Ill Infants". El proyecto estaba centrado en estudiar si la estimulación auditiva, como la música o la voz de los padres, podía reducir el dolor y el estrés en bebés prematuros ingresados en la UCI neonatal.
La propuesta, según los documentos, no llegó a financiarse y no hay evidencias de que se implementara allí. Sin embargo, el simple hecho de bautizar el proyecto con el nombre de Epstein y asociarlo a la investigación con recién nacidos ha alimentado la narrativa de que el magnate quería proyectar su imagen como "mecenas científico" también en el campo neonatal.
Los rumores sobre Britney Spears como paciente
En los archivos de Epstein sí aparece un correo electrónico de 2011 enviado por el neurólogo Mark Tramo. En él, se menciona a Britney Spears de manera muy breve y en el contexto de su propuesta de investigación sobre recién nacidos. Tramo hablaba sobre el experimento de los chupetes y mencionó a Spears en algunos de esos mensajes. Esto fue suficiente para que se instalara la narrativa de que habría sido considerada como parte de un supuesto "Proyecto Neonatal".
A día de hoy, y pese a que se habla de clonación, de embarazos forzosos y de planes secretos, no existe ninguna prueba pública que sitúe a Britney Spears como paciente en el Rancho Zorro ni asociada de forma directa al proyecto neonatal ligado a Epstein. Los documentos judiciales, los archivos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) y las investigaciones sobre el rancho se centran en víctimas anónimas o identificadas en demandas. Las conexiones que se han insinuado permanecen en el terreno de la especulación.
Qué es del Rancho Zorro hoy
Tras la muerte de Epstein en 2019 y la cascada de demandas civiles, el Rancho Zorro quedó en el limbo, envuelto en investigaciones y tasaciones a la baja. En 2023, una sociedad vinculada a la familia del ex senador estatal de Texas Don Huffines adquirió la propiedad en una subasta pública. El comprador se comprometía en que los ingresos se destinaran a las víctimas de Epstein. Algunos documentos públicos de 2024 muestran que el lugar ahora se llama San Rafael Ranch. El rancho cuenta con nueva dirección administrativa y una clara intención de desligarlo del pasado.
A pesar del cambio de manos, las autoridades de Nuevo México han reabierto la investigación sobre las actividades ilegales en el rancho. El fiscal general estatal ordenó revisar de nuevo los indicios de posibles delitos cometidos allí, aunque la anterior investigación se hubiese cerrado a petición de la fiscalía federal de Nueva York.
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