Opinión

La sospechosa 'operación Lorca' de Miguel Poveda

Miguel Poveda y Pepa Merlo durante la presentación de su libro en torno al inédito de Lorca, este lunes en la Feria del Libro de Granada.
Miguel Poveda y Pepa Merlo durante la presentación de su libro en torno al inédito de Lorca, este lunes en la Feria del Libro de Granada. | Miguel Ángel Molina / EFE
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Laura García Lorca lleva más de 30 años defendiendo el legado ingente y abrumador de su tío. Al frente de la Fundación Federico García Lorca ha peleado por la unidad de su archivo y la creación de un centro en Granada que lo custodiara y que garantizara su estudio y difusión con rigor y calidad. Se las ha visto con administraciones grandes y pequeñas, de derechas y de izquierdas, para sacar adelante un proyecto que ha encontrado resistencias inexplicables tratándose del poeta más popular del siglo XX.

Una década después de la apertura del Centro Federico García Lorca en la Plaza de la Romanilla y ocho años después de que el archivo llegara desde la Residencia de Estudiantes a la cámara acorazada de acero cortén que custodia sus más de 5.000 documentos y que flota simbólicamente sobre la sala de lectura de la biblioteca del centro, el proyecto, por fin, coge velocidad de crucero. Este fin de semana se inauguró allí Ríos, cruzar el archivo Lorca, un diálogo entre los documentos del poeta y la obra de varios artistas contemporáneos. Es la primera de las numerosas exposiciones que el Centro –gobernado desde 2017 por un consorcio del que forman parte el Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y la Diputación de Granada y la fundación en calidad de programadora– tiene previstas para este 90º aniversario de la muerte del poeta.

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Laura García Lorca es la última en sostener un empeño familiar que comenzó el mismo día de agosto de 1936 en que el poeta fue detenido en Granada antes de ser asesinado y arrojado a una fosa común. En una concienzuda labor colectiva, amigos y parientes recogieron manuscritos, dibujos, cartas, fotografías, libros y enseres del piso del poeta en la calle de Alcalá, de la casa de verano en la Huerta de San Vicente y de otros lugares lorquianos para evitar que fueran objeto de saqueo o destrucción. Se sacaron de la Huerta escondidos en cestos de frutas, se guardaron en maletas y arcones ocultos en desvanes y casas ajenas, viajaron lejos de España, fueron custodiados en las cajas de seguridad de la editorial New Directions en Nueva York o del Banco Urquijo de Madrid. Formaron parte de la vida familiar colgados de las paredes de los sucesivos domicilios de padres, hermanos y sobrinos, en el exilio y de vuelta a nuestro país. Con el paso del tiempo, gracias a este amoroso celo y a las donaciones de quienes habían conocido y querido a Lorca, se formó un improbable corpus que hoy, después de tantos avatares, es uno de los archivos personales más importantes de la literatura contemporánea mundial.

Un milagro hecho archivo

La accidentada historia de este milagro patrimonial es objeto de una importante exposición, Memoria en movimiento. Lorca en el archivo, que tras su paso por Granada acaba de llegar a la Residencia de Estudiantes de Madrid. Y que da cuenta de la exigencia con que la familia y la fundación han manejado el legado lorquiano. El pasado 24 de abril presentaron la muestra en la Residencia sus tres comisarios, Andrew A. Anderson, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Virginia, Melissa Dinverno, profesora de Literatura Española de la Universidad de Indiana, y Christopher Maurer, catedrático de Literatura Española e Historia y Teoría de la Traducción de la Universidad de Boston. E inevitablemente tuvieron que responder a una pregunta del público sobre el descubrimiento, difundido a bombo y platillo el 16 de abril por el Telediario de Televisión Española, de un supuesto poema inédito de Lorca en el reverso de una copia manuscrita del poema "Gacela de la raíz amarga" adquirida por el cantaor Miguel Poveda a un anticuario alemán.

"Los tres llevamos décadas trabajando con manuscritos de Lorca y en dos segundos uno se da cuenta de que esa no es su letra. Lo siento, uno puede desear tener un poema inédito de Lorca, pero hay que contentarse con tener una copia en limpio de mano de Lorca, que ya es una maravilla", explicó Anderson en nombre de él y de sus compañeros. La copia manuscrita está dedicada a Julio C. Casal, editor de la revista Alfar de Montevideo, en cuyo número 75 (marzo de 1935) se publicó "La raíz amarga". "He consultado con un experto en Casal y tampoco es su letra, así que en este momento no sabemos de quién es, cuándo se escribió o por qué se escribió" ese texto que Poveda y Pepa Merlo, la doctora en Literatura que avala el hallazgo, aseguran que son de Lorca.

El documental y el inédito lorquianos, 'sincronizados'

De la opinión experta de Anderson, avalada por sus colegas Maurer y Diverno, se hizo eco la Agencia EFE en un teletipo que tuvo mucha menos difusión que la noticia del supuesto inédito creada días atras por Poveda con efectismo y oportunismo promocional, una semana antes del estreno de su documental sobre Lorca, Enlorquecido. Solo el misterio nos hace vivir. Hoy sabemos que Poveda y Pepa Merlo son además coautores de un libro, Las cosas del otro lado. Lo inédito en García Lorca, que han presentado este lunes 27 de abril en la Feria del Libro de Granada, que trata precisamente de ese supuesto poema de Lorca y que incluye "anotaciones inéditas, textos y apuntes de Lorca" nunca publicados antes, aseguran. El poema, dicen, ofrece "un horizonte inédito donde se atisba una concepción diferente del tiempo y del sujeto poético, donde el genio Federico García Lorca se muestra una vez más". Merlo es asimismo una de las responsables del sello Elenvés que ha editado el libro.

Este lunes en Granada, Poveda se ha reafirmado en su postura: "Lo puse en manos de los expertos, de calígrafos y de todo el mundo y ha habido unos meses de estudio para dar veracidad antes de contárselo al mundo y compartir otra gota más en el universo de Federico", ha asegurado Poveda este lunes en Granada. Como no podía ser de otro modo, Merlo ha certificado el hallazgo: es "la letra de Federico".

La 'Casa Lorca' de Poveda

El libro de Poveda y merlo inaugura una colección, Biblioteca la Casa del Darro, vinculada a una denominada Casa Cultural Federico en Granada, cuyas siglas CCFG, juegan a la confusión con las del Centro Federico García Lorca (CFGL). Este espacio fue inaugurado el año pasado por el cantaor en un local comercial ubicado en el lugar donde vivió la familia García Lorca cuando se instaló en la ciudad. Allí no queda rastro de la amplia vivienda de tres alturas con jardín donde Federico García Rodríguez, Vicenta Lorca y sus hijos Federico, Concha, Isabel y Francisco vivieron entre 1909 y 1916. Pero los responsables de esta Casa Cultural han recreado una ilusión de casa museo con algunas copias de fotografías y documentos y muebles de época ajenos a la familia, y aprovechando la existencia de otras casas fidedignas –Fuente Vaqueros, la Huerta de San Vicente– para insertarse en ese mapa lorquiano. De hecho, en la ficha del negocio en Google Maps aparecen imágenes de la Huerta de San Vicente, lo cual no hace más que abundar en la confusión.

Al módico precio de 13 euros para grupos de al menos 10 personas, la Casa Cultural Federico en Granada ofrece cada fin de semana "visitas guiadas" de hora y media por pequeño un espacio que "después de más de un siglo en silencio", aseguran en su web, "recupera su voz. Sus muros, testigos del despertar artístico de un joven Federico, reviven para contar los días luminosos y decisivos del poeta en aquella Granada de principios del siglo XX". También organiza ocasionalmente tours lorquianos por la ciudad rematados con un concierto de guitarra "en un lugar mágico". Tanto la editorial Elenvés como la CCFG están respaldadas por APDI, una empresa granadina de consultoría y formación especializada en la captación de fondos europeos.

A vueltas con las fosas

Todos estos movimientos, la "Casa Cultural" que vampiriza y siembra confusión en el mapa institucional granadino, el inédito que parece no serlo por más que Poveda y su filóloga se empeñen, la película a mayor gloria de Poveda con Lorca como pretexto, dibujan una sospechosa maniobra de apropiación de la que desde el CFGL no hacen comentarios. Ellos, en cualquier caso, no podrían hacer nada: el nombre y los derechos de su obra pasaron a dominio público en 2017. Solo, y no es poco, pueden esgrimir el sello de calidad de la Fundación, heredero del refinado espíritu de la Edad de Plata, y seguir marcando la diferencia contra la banalización del universo del autor.

Pero como parte de su operación lorquiana, Poveda ha ido más allá y no ha dudado en comentar en las entrevistas promocionales de su documental la decisión de la familia del poeta de no remover las fosas comunes de Granada.

Laura García Lorca, que respeta y apoya a quienes han decidido buscar a sus muertos, lo ha explicado en muchas ocasiones. Para ellos, la existencia de esas fosas "es el testimonio más fiel de aquella realidad. La memoria histórica es eso: los fusilaron y los echaron en fosas comunes. Sus restos mezclados dicen más simbólicamente, es algo mucho más fuerte. Todos son víctimas", insistía por enésima vez el pasado viernes ante un grupo de periodistas en Granada tras la inauguración de Ríos.

"Ese discurso se podía entender antes, cuando ninguna de las personas que fueron brutalmente asesinadas entre Víznar y Alfacar habían sido halladas", decía Poveda en una entrevista publicada en El País el 18 de abril. "Buscar a Federico, que era un símbolo, era buscar a uno entre muchos. Yo entiendo ese discurso en su momento. Hoy en día no, porque ya se han levantado muchos más cuerpos, cientos o miles de cuerpos. Quedan muchos por identificar, pero muchas familias han podido dar sepultura a sus parientes. Así que, ahora, ¿por qué no seguir buscando? Ahora sí se puede".

Está por ver si detrás de esta sucesión de acontecimientos, agravada por el entrometimiento de Poveda en la muy meditada e íntima decisión familiar sobre el cadáver de Lorca, está la pasión enlorquecida del gran cantaor o una taimada estrategia de negocio basada en disputar parte del espacio lorquiano a quienes lo vienen custodiando y defendiendo. De momento solo queda confiar en la experimentada visión de su sobrina: "A Lorca se le manosea mucho. Pero lo resiste todo". 

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