La escalada militar en el Golfo Pérsico, tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior represalia iraní con misiles y drones hacia varios países de la región, ha dejado a decenas de españoles atrapados en Emiratos Árabes Unidos. Entre ellos se encuentra Manu Sanz, pasajero de un crucero que debía concluir en Doha y que ha sido cancelado en pleno cierre del espacio aéreo. “Nadie nos da una solución”, relata en conversación con El Independiente desde Dubái.

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En las últimas 48 horas, Irán ha lanzado misiles balísticos y drones hacia Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Baréin, en lo que Teherán ha calificado como una represalia directa contra activos estadounidenses en la región, pero que por primera vez ha ido más allá y ha golpeado objetivos civiles. El ruido de explosiones y las estelas de misiles han sido visibles en Abu Dabi y Dubái, con impacto de fragmentos en zonas urbanas, un fallecido confirmado por las autoridades emiratíes y decenas de heridos. Qatar informó de la interceptación de proyectiles sobre Doha y Baréin activó sus sistemas antiaéreos ante misiles dirigidos hacia instalaciones que alojan activos militares estadounidenses. En Manama, la capital de Bahréin, un misil impactó contra un hotel. La respuesta ha provocado el cierre temporal de espacios aéreos y la cancelación masiva de vuelos en ciudades como Dubái, Doha y Abu Dabi que albergan algunos de los nodos de la aviación global.

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En ese contexto, el crucero en el que viajaba Sanz —con una capacidad de entre 4.000 y 5.000 pasajeros— recibió este domingo la notificación oficial de cancelación. “Acaban de enviar un comunicado de que nos han cancelado el crucero, que ya no va a Doha, que ya se queda aquí”, explica. La ruta original había partido de Doha, con escalas en Baréin, Abu Dabi y dos días en Dubái antes del regreso a la capital qatarí.

Varados en mitad de los ataques

La decisión deja en el limbo a centenares de pasajeros que tenían previsto volar desde Doha. “Yo salía de Doha a la 1.50 de la mañana y lo han cancelado esta mañana. Muchísima gente, sobre todo españoles que hay directos a Málaga, salíamos de Doha, así que no sabemos nada”, lamenta. Su compañía aérea, Turkish Airlines, le ha remitido a la plataforma con la que compró el billete, sin ofrecerle alternativa inmediata. “Turkish nos dice que lo gestionemos con ellos y Trip.com nos redirige a Turkish. Ahora mismo no sabemos nada”.

Aunque el barco ha comunicado que los pasajeros pueden desembarcar, la recomendación es no hacerlo. “Dicen que podemos salir, pero que no lo recomiendan. Y claro, ahora la gente que lleva dos o tres días en el aeropuerto, con vuelos cancelados, se tiene que ir y todo el barco tiene que salir de Dubái. Aquí estamos con la incertidumbre de si vamos a poder salir, qué día y qué pasa con los cambios de vuelo”.

La tensión regional también se ha dejado sentir en el puerto. “Hemos escuchado tres cazas esta mañana. No se han visto porque hay mucha calima”, relata Sanz. “Y ha pasado una lancha con una ametralladora delante. Hay dos o tres aparcadas enfrente del crucero y ha pasado otra con lanzamisiles aéreo”.

La noche anterior, el sistema de alerta sonó a bordo. “Sonó la alarma de precaución de misil, que evitásemos las ventanas. Nos sonó dos veces, entre las doce y media y la una. Hay gente que dice que le sonó más veces”. Horas antes, hacia las seis y media de la tarde, observaron en el cielo “cinco o seis destellos de humo”. “Yo vi un fogonazo y al segundo se hizo humo”, afirma.

"Con los medicamentos justos"

A bordo hay varios españoles, aunque el número exacto es difícil de precisar. “En nuestro horario de cena hay cuatro o cinco mesas de españoles; seremos unos 40 o 50”, calcula. En su caso, viaja acompañado de dos menores y de su abuelo, diabético y portador de marcapasos. “El tema de medicamentos lo teníamos justo para estos días”.

Ante la falta de información clara, han recurrido a la embajada española en Emiratos Árabes Unidos. “Hemos visto en Instagram un comunicado con un correo y les hemos enviado nuestros pasaportes. A mi madre le han respondido hace media hora que están poniendo solución, pero eso no me lo creo yo ni se lo cree nadie”, afirma con recelos hacia el trabajo de la diplomacia española.

La situación no es aislada. Al menos 35 malagueños permanecen atrapados en Dubái, Abu Dabi y Maldivas tras el cierre del espacio aéreo, pero la magnitud es aún mayor si se tiene en cuenta el tránsito y las escalas de los próximos días. Al grupo inicial de 27 viajeros en Dubái, durante un circuito por Emiratos Árabes Unidos, se suman otros cuatro en la misma ciudad, además de una madre y su hija en Abu Dabi y una pareja. El alcalde de Vélez-Málaga, Jesús Lupiáñez, ha confirmado que los afectados “se encuentran atendidos en hoteles” y a la espera de la reapertura del espacio aéreo con garantías.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantuvo este domingo una videoconferencia con los embajadores españoles en Oriente Medio para evaluar la situación y revisar el estado de la colonia española en la región, dando instrucciones para su protección.

Mientras tanto, en el crucero de Dubái, la normalidad es solo aparente. “El barco tiene vida normal, pero nadie nos dice nada”, resume Sanz. “El problema ahora es que la agencia no nos redirije a un avión desde Dubái. No tenemos cómo volver a Doha, desde donde partía nuestro vuelo", concluye.