Timothée Chalamet, que a sus 30 años se encuentra nuevamente en la carrera por el Oscar gracias a Marty Supreme, también está en el centro de la polémica por unas declaraciones sobre el ballet y la ópera que han desatado críticas y debates en redes y medios, llegando incluso a despertar reacciones y respuestas del mundo cultural, dirigidas directamente al actor.
Lo cierto es que Chalamet lleva varias semanas posicionándose como uno de los favoritos -por lo menos hasta hace unos días- de la próxima edición de los Premios Oscar, que tendrá lugar este 15 de marzo. Llegó a ese punto gracias a un camino forjado con disciplina, talento y elección cuidadosa de proyectos. Desde sus primeros papeles secundarios en televisión hasta liderar grandes superproducciones, su trayectoria es, guste o no, un ejemplo de ascenso meteórico en Hollywood.
De "niño curioso" a estrella en formación
Nacido en Nueva York en 1995, Chalamet creció rodeado de arte. Su madre fue bailarina y profesora de danza -una de las cosas por las que llaman la atención esas recientes declaraciones sobre dicho mundo-, y su padre, editor de origen francés, siempre fomentó su curiosidad. De pequeño participaba en obras escolares y proyectos audiovisuales. Películas como El caballero de la noche despertaron en él la ambición de convertirse en actor.
Aunque soñaba con superproducciones de acción, los rechazos en castings de franquicias como Divergente y El corredor del laberinto lo llevaron a explorar roles más complejos y exigentes. Se formó en la Fiorello H. LaGuardia High School of Music & Art and Performing Arts. Además, cursó brevemente estudios en la Universidad de Columbia antes de decidirse por completo a dedicarse a la actuación.
Primeros pasos en el mundo audiovisual y su salto internacional
Sus primeros trabajos profesionales llegaron en televisión con Homeland (2012) y en cine con Hombres, mujeres y niños (2014) e Interstellar (2014). Aunque sus papeles se consideraban pequeños, la experiencia le permitió comprender cómo funcionan las superproducciones y prepararse para retos mayores.
El verdadero salto llegó en 2017 con Call Me by Your Name, dirigida por Luca Guadagnino. En ella interpretó a Elio, un adolescente que vive su primer amor en Italia. Su actuación le valió la primera nominación al Oscar a Mejor Actor a los 22 años, consolidando su talento y proyectándolo internacionalmente.
Desde entonces, Chalamet ha demostrado ser un intérprete versátil. Ha trabajado en dramas (Lady Bird, 2017; Mujercitas, 2019), biopics (Un completo desconocido, 2024), musicales (Wonka, 2023) y superproducciones de ciencia ficción (Dune, 2021 y 2024). También ha asumido funciones de producción en varios proyectos recientes. Es el caso de títulos como Hasta los huesos (2022), Un completo desconocido (2024) y la reciente Marty Supreme (2025).
Esta carrera le ha llevado a varios reconocimientos. Acumula así un Globo de Oro, un Independent Spirit Award, un Critic’s Choice, un premio del Sindicato de Actores, un New York Film Critics Circle Award, un Premio Gotham y tres nominaciones al Oscar.
Fuera de la pantalla, su vida privada también atrae atención. Su relación con la empresaria e influencer Kylie Jenner, con la que empezó en 2023, ha reforzado aún más su presencia en la cultura pop y en el ecosistema de celebridades globales. En paralelo, anécdotas curiosas como su historia con el rapero EsDeeKid, por el que fue protagonista. Durante meses, en redes sociales circuló la teoría de que Chalamet era en realidad el artista oculto. La especulación se alimentó por similitudes físicas y por el pasado del actor como rapero adolescente. Sin embargo, el rumor quedó prácticamente descartado cuando Chalamet apareció colaborando con el propio EsDeeKid en el remix de la canción 4 Raws. El lanzamiento mostró a ambos juntos y sirvió para aclarar que se trata de personas distintas, al tiempo que aprovechaba la viralidad de la teoría.
'Marty Supreme': la película que podría darle el Oscar a Mejor Actor
Con Marty Supreme, Timothée Chalamet se ha colocado nuevamente en la carrera por el Oscar a Mejor Actor. Lo hace frente a rivales de enorme peso como Leonardo DiCaprio, Michael B. Jordan, Ethan Hawke y Wagner Moura. La película, un drama que mezcla intensidad emocional y destreza física, muestra a Chalamet en un papel complejo. Se preparó durante años -empezando, según declaró él, en 2018- para interpretar a un prodigio del tenis de mesa. Entrenaba en centros abiertos 24 horas y transformó su apartamento en Manhattan en un gimnasio improvisado durante la pandemia.
El esfuerzo ha dado resultados. La interpretación le valió el Globo de Oro a Mejor Actor de Comedia o Musical y lo colocó entonces como uno de los favoritos al Oscar. La crítica destaca su versatilidad para combinar carisma, precisión técnica y profundidad emocional, atributos que lo diferencian de sus competidores.
Aun con ese gran nivel en la categoría, hasta hace una semana era considerado el favorito absoluto. Sin embargo, la polémica reciente ha introducido un factor de incertidumbre que podría influir en la decisión final de la Academia.
"Cómo perder un Oscar en 10 días": la polémica reciente
En plena campaña de los premios, Chalamet ha provocado un intenso debate durante una charla pública con Matthew McConaughey en la Universidad de Texas, donde reflexionaba sobre el futuro del cine.
Afirmó que el ballet y la ópera eran "cosas que la gente mantiene vivas aunque a nadie le importe": "No quiero trabajar en ballet ni ópera, ni nada que parezca que diga ‘oye, mantén esto con vida’, aunque ya no le interesen a nadie. Con todo el respeto a la gente del ballet y la ópera". Enseguida pareció darse cuenta de su comentario desafortunado y reconoció el error, entre risas: "Acabo de perder 14 centavos de audiencia. Me metí en problemas sin razón".
La frase -aunque seguida de una media disculpa- se viralizó de inmediato, generando críticas de artistas, compañías culturales y medios internacionales, además de memes y debates en redes sociales.
La reacciones del mundo de la ópera y el ballet
El mundo de la ópera y el ballet respondió recordando su relevancia histórica y cultural, y varios expertos señalaron que estas disciplinas siguen contando con público y reconocimiento. Así, la respuesta de la comunidad artística fue inmediata: la Ópera Metropolitana de Nueva York publicó un vídeo mostrando el trabajo detrás de escena con la frase "Esto es para ti, Timothée Chalamet". La Ópera de Seattle reaccionó con humor, ofreciendo un 14% de descuento en entradas usando el código "Timothee". Mientras, la Ópera de Viena señaló en redes: "Sin duda recordaremos a Carmen dentro de 200 años, aunque no estoy seguro de Marty Supreme".
Artistas de renombre también alzaron la voz. La directora de orquesta Alondra de la Parra publicó un video invitando al actor a presenciar un concierto y asegurando que la música clásica sigue muy viva. La bailarina Elisa Carrillo, del Staatsballett de Berlín, respondió con un mensaje contundente: "La danza está viva. El arte está vivo. WE CARE". Figuras como Deepa Johnny, Isabel Leonard y la actriz Jamie Lee Curtis también se pronunciaron, defendiendo la relevancia de estas disciplinas.
Las críticas también alcanzaron la televisión estadounidense. En el programa The View, Sunny Hostin dijo sentirse "ofendida y decepcionada" y calificó los comentarios del actor de "insulsos y superficiales". Whoopi Goldberg, por su parte, le recordó que procede de una familia de bailarines y cuestionó que intentara minimizar la polémica: "Cuando la gente se enfada, será mucho más de 14 centavos, así que ten cuidado", le advirtió, añadiendo que para ella Chalamet sigue siendo "un niño" que quizá no midió el alcance de sus palabras: "Para mí es un niño. No te disculpes cuando has insultado. No puedes decir: 'Oh, esto es una tontería, sin faltar al respeto'".
El debate se amplió en redes sociales. Varios medios coinciden en que las declaraciones de Chalamet podrían afectar en la carrera por el Oscar. A las críticas, las respuestas y los memes, se le sumaron comparaciones con otros actores o compañeros de profesión que sí respetan y valoran estas disciplinas, como Jacob Elordi.
¿Podrá ganar el Oscar?
A pesar de todo esto, Chalamet sigue en busca de su Oscar con Marty Supreme. De conseguirlo, se convertiría definitivamente en uno de los actores más influyentes de su generación, además de uno de los más jóvenes en recibirlo en su categoría. Su historia refleja un ascenso constante, desde papeles secundarios a liderar grandes producciones y musicales. Esta vez su camino hacia la estatuilla se ve marcado tanto por ese talento como por la polémica que ha generado.
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