El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha presidido hoy, en el Palacio de Cibeles, la comisión de seguimiento del convenio firmado entre el Ayuntamiento de Madrid y el Consorcio de la Ciudad Universitaria sobre diseño del territorio y estrategia urbana. En la reunión han participado, como integrantes de este consorcio, los rectores de la Universidad Complutense de Madrid, Joaquín Goyache; de la UNED, Ricardo Mairal, y de la Politécnica, Óscar García.

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El convenio firmado con el Consorcio de la Ciudad Universitaria se enmarca en los más de 60 acuerdos que el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad ha suscrito en los últimos meses con instituciones públicas, colegios profesionales, asociaciones y entidades privadas con el fin de impulsar la redacción y diseño del Plan Estratégico Municipal de Madrid (PEM), cuya aprobación inicial está prevista para la primavera de 2027 y que vendrá a sustituir al Plan General de Ordenación Urbana de 1997.

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Carabante ha abordado con los rectores varias cuestiones que vinculan al Ayuntamiento de Madrid con estas tres universidades, entre las que destaca el concurso de ideas para la puesta en valor y transformación de la Ciudad Universitaria, cuya resolución coincidirá en 2027 con el centenario de su creación. 

Esta iniciativa busca fomentar la participación activa y el talento de la comunidad universitaria en la mejora del campus, premiando aquellas propuestas que destaquen por su calidad, carácter innovador, transformador y sostenible. En concreto, el concurso de ideas pretende encontrar soluciones creativas e integrales que respondan a los retos actuales que debería afrontar la Ciudad Universitaria, logrando un equilibrio entre la vanguardia y el respeto a la identidad de la zona, con el fin de diseñar un espacio más funcional, humano y adaptado a las necesidades tanto de la vida universitaria actual como de Madrid y sus ciudadanos. 

Seis desafíos para el futuro de la Ciudad Universitaria

El concurso de ideas establece que las propuestas que se presenten deben resolver seis grandes desafíos: la superación de la fractura urbana que representa la desconexión física y psicológica en Moncloa-Aravaca generada por las infraestructuras viarias, recuperando la continuidad con el resto de la ciudad; la identificación de áreas infrautilizadas o residuales para rediseñarlas y ponerlas en valor, evitando la dispersión actual; la reversión del exceso de superficies pavimentadas y viales sobredimensionados para su integración en el sistema de infraestructura verde regional y local; la transformación del modelo de movilidad mediante la resolución del impacto del vehículo privado y la saturación de aparcamientos en superficie que degradan el paisaje y la experiencia peatonal y a través de la integración de las nuevas formas de movilidad; la definición de estrategias para integrar usos complementarios al tejido universitario que aseguren la vitalidad y seguridad del barrio durante todo el ciclo diario, y la integración del patrimonio edificado con una mejora de la relación espacial entre los volúmenes arquitectónicos existentes, actualmente aislados por un paisaje fragmentado y poco amable.

En esta convocatoria, podrán participar tres perfiles distintos de profesionales: personal, egresados y estudiantes de estudios de grado, máster o doctorado de cualquiera de las tres universidades. Con el fin de fomentar la diversidad en la composición de los equipos, deberán estar integrados por miembros de, al menos, dos de las tres universidades y dos de los tres perfiles. Las propuestas podrán entregarse hasta el 21 de septiembre. El fallo del jurado se dará a conocer un mes después y en 2027, se organizará una exposición con las ideas ganadoras, coincidiendo con el centenario de la Ciudad Universitaria.

Con todo ello, el concurso aspira a convertir a la Ciudad Universitaria de 1927 en el campus del talento urbano más relevante de Europa en el siglo XXI, dotar de un propósito a sus 350 hectáreas con usos que vayan más allá del académico y convertir este punto de la ciudad de Madrid y su patrimonio en un icono imprescindible para el ciudadano y el viajero. También pretende dar una dimensión integral a esta transformación al englobar sus dimensiones urbanística, arquitectónica, social y económica, de movilidad y sostenibilidad, cultural, de ocio y como gran zona verde.