Iván Escobar y Antonio Sánchez Olivas son los creadores de Barrio Esperanza, la nueva serie de La 1 con Mariona Terés como una maestra exconvicta. Tras estrenarse por partida doble el pasado domingo, con una audiencia fantástica (1,6 millones de espectadores de media; lideró la noche), el tercer capítulo se emite este miércoles 22 de abril, tras La revuelta, en torno a las 23.00 horas. Con una duración de 75 minutos por entrega, la de hoy acabará pasada la medianoche.
Sus guionistas, forjados en multitud de series de televisión como Aída, Los Serrano, Los hombres de Paco y Vis a vis, querían reflejar un barrio obrero con enseñanza pública; quienes residan en Madrid, en el barrio de Canillas, reconocerán sus exteriores. "Esperanza podría ser el barrio vulnerable de cualquier capital de provincia, con niños de diferentes nacionalidades que hablan otros idiomas y que se dan cita en un colegio de enseñanza pública que sale adelante con los recursos que tiene", cuentan Iván Escobar y Antonio Sánchez Olivas en conversación con El Independiente. Su anterior trabajo como dúo creativo fue Express, para la plataforma estadounidense Starzplay (ahora Lionsgate+); sus 16 episodios están disponibles en Netflix.

P.- Barrio Esperanza es una serie ambientada en un colegio. En el primer capítulo, el conflicto es el recibimiento a la protagonista. Parece que al final se encauza un poco. Entiendo que para abordar otros temas.
R.- (Iván Escobar) En el primer capítulo, Mariona Terés, nuestra Esperanza, es el vehículo; es el personaje que, tras salir de la cárcel, nos va introduciendo en el colegio; los padres y los profesores están incómodos con una exconvicta. Es nuestro vehículo narrativo. Y a partir de ahí, incluso en el primer episodio, saltamos a los problemas reales, como los niños que van a clase sin desayunar. También nos interesa mucho la comedia. Vivimos entre la comedia y la verdad.
P- Barrio Esperanza es una serie clásica, de las de toda la vida, pero es también una excepción. Hay muchas series de época y series [actuales] con personajes que tienen mucho dinero y llegan a fin de mes; aquí no. Barrio Esperanza vuelve a esa clase media que está dejando de existir; esa que no puede comprarse una casa.
R.- (Antonio Sánchez Olivas) Es un hábitat muy reconocible. Estamos hablando de problemas como la gentrificación; eso también se da en Barrio Esperanza. Partiendo de la base de que esto es una comedia, tratamos conflictos como el bullying o el uso de móviles en niños tan pequeños. Esta serie está bajada a tierra; esto es la realidad.
P.- ¿Cuán difícil es no aleccionar o sentenciar en este tipo de series?
R.- (Iván Escobar) A mí eso me preocupa mucho; esa especie de mesianismo argumentativo de buenos y malos, de pobres y ricos. Primero queremos pasárnoslo bien y hacer una comedia, y para ello tienes que usar personajes y conflictos reales, y sacarle el colmillo. Nuestra última intención era ser aleccionadores ñoños. Yo, cuando llego a las diez a casa y pongo la televisión, me lo quiero pasar bien, pero también sentirme reconocido. Si ahora hay un conflicto en las aulas sobre el uso de los móviles, quiero que eso esté presente en la serie, ¡pero también quiero reírme!
P.- Barrio Esperanza se rodó el pasado verano, pero el mundo cambia vertiginosamente cada muy poco tiempo; también el educativo. Las pantallas lo eran todo en las aulas hasta hace un año. Imagino que a la hora de escribir los guiones tendréis en cuenta el pasado, el presente e incluso el futuro, pensando en cuándo se emitirá la serie para que no caduque.
R.- (Antonio Sánchez Olivas) Hemos estado muy bien asesorados por profesionales, por maestros y maestras que están en activo en diferentes colegios. Tratamos incluso las altas capacidades; muchos de los profesores reconocen su incapacidad o su falta de formación para tratar estos temas. En la carrera de Magisterio ya sí se imparten estas asignaturas. Por eso tenemos un abanico de profesores de diferentes edades; por ejemplo, don Antonio [Mariano Peña] es un profesor a la antigua usanza, un gran defensor del 'cachete educativo', o de tirar la tiza o el borrador. El tema de la salud mental está muy presente, y nosotros hemos querido estar muy bien asesorados para no meter la pata en ningún sentido.
P.- Esperanza tiene vocación y está 'fresca'; no se va a quemar. ¿Aprovecháis esto para, a través de algún personaje, hablar de aquellos profesores que no pueden más?
R.- (Iván Escobar) Grabamos en un colegio a cuarenta grados. ¿Cómo evitar este tema si está a la orden del día? La gente, muchas veces, está quemada, no tanto con los alumnos y alumnas, sino con los padres. El chat de padres es, en sí mismo, una serie; se producen situaciones kafkianas. Muchas veces, los maestros tienen que ser psicólogos de padres y madres más que educadores de niños y niñas. La serie cambió cuando supimos que Mariona Terés iba a ser Esperanza porque es un personaje que tiene barrio. Mariona es una actriz muy particular y nos aportada verdad en cada secuencia.
P.- Estamos acostumbrados a series de adolescentes, más tirando hacia Bachillerato, muchas veces con tramas y conflictos propios de universitarios y adultos. Aquí son alumnos de quinto de Primaria; es una edad muy fértil. Algunos son más infantiles; otros ya no. Están a punto de 'eclosionar' como adolescentes.
R.- (Antonio Sánchez Olivas) Teníamos casi 80 niños de diferentes edades durante los meses de julio y agosto, trabajando durante sus vacaciones, con los padres presentes. Había muchos parones; padecimos el verano pasado dos olas de calor, a 40 grados en un colegio público sin aire acondicionado. Los propios niños, que ni se conocían, hicieron pandilla. Se daba el mismo conflicto en la realidad y en la ficción.
R.- (Iván Escobar) De repente había niños que, a los 15 días de estar rodando, llamaban maestros a los actores que hacían de profesores e incluso les traían regalos o dibujos. Para los niños no es ficción, sino realidad.
P- ¿Teníais los ocho episodios ya escritos antes de rodar o íbais escribiendo a medida que se iba grabando? ¿Pensasteis en temporada única?
R.- (Iván Escobar) Teníamos una base de uno o dos capítulos. Cuando se incorporan los actores y ponemos rostro a los personajes, tenemos que volver atrás porque hay una mutación de los personajes en función de quiénes les interpretan. Yo desconfiaría mucho de una serie de 8 capítulos que está escrita en bloques, independientemente de quién vaya a interpretarla. Hasta el último día adaptábamos las secuencias a nuestras ideas, a las de los directores Iñaki [Peñafiel] y Sandra [Gallego], a las de los actores y actrices…
Nosotros nos trasladamos directamente al colegio a trabajar durante los meses de julio y agosto; nos asignaron un aula, donde escribíamos. Muchas veces nos llegaban las propias necesidades de la serie. Escribíamos sobre la marcha; las secuencias se rodaban al día o a los dos días de ser escritas porque la serie estaba viva. Si estábamos en el set del colegio y veíamos que funcionaba algo, escribíamos una secuencia sobre la marcha.
P.- ¿Había una 'biblia'? O sea, cómo la historia va del punto A al punto C pasando por punto B. A lo mejor tuvisteis que contarle a los jefes de Globomedia o TVE cómo acaba Esperanza o cuáles serán sus conflictos.
R.- (Iván Escobar) La había, pero la educación es una especie de narrativa-río. Es como los hospitales; las tramas acuden a ti constantemente. Tú no sales a buscar las tramas en cada colegio. Nosotros somos padres. Las tramas de Barrio Esperanza están inspiradas en los colegios de nuestros hijos. Los colegios; sus conflictos, sus padres y alumnos, son infinitos.
P.- ¿Qué edades tienen vuestros hijos?
R.- (Iván Escobar) Yo tengo uno de 13 y otro de 15.
R.- (Antonio Sánchez Olivas) Yo tengo tres hijos. El mayor tiene 24, la del medio tiene 22, que está estudiando para ser maestra y está haciendo ahora las prácticas en el colegio en el que ella estudió durante toda su vida; y la pequeña tiene 16. La mediana me está dando muchas ideas, muy frescas, porque vienen de las propias clases, para la segunda temporada.
P.- Ser maestro es muy vocacional.
R.- Ella, cuando jugaba con las muñecas, las ponía en círculo, ponía una pizarra y hacía de maestra de sus muñecas.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado