La guerra en Irán está reconfigurando las cadenas de suministro del mundo. La disrupción de los flujos energéticos ya ha incrementado los precios de los combustibles y con ello, la presión inflacionista en el conjunto de la economía. Sin embargo, en España, este shock de precios no se limitará a la factura energética ni a la subida de precios generalizada de los productos por el encarecimiento de los costes del transporte. También afectará al gasto en pensiones del Estado, dado que su incremento anual depende de la inflación media del año anterior.
Así, según los escenarios de inflación media para 2026 planteados por el Banco de España —3% en el escenario central, 3,9% en el adverso y 5,9% en el más desfavorable—, la evolución de los precios a lo largo del año dependerá de la duración e intensidad del conflicto en Oriente Medio. No obstante, independientemente de qué escenario se aproxime más al que acabe sucediendo, lo que está claro es que el desembolso de la Seguridad Social superará el aumento aplicado en 2026, cuando las pensiones se revalorizaron un 2,7%, lo que supondrá un mayor esfuerzo presupuestario para el Estado.
Las estimaciones del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) indican que el gasto público previsto en 2026 por la revalorización de las pensiones contributivas, no contributivas y de clases pasivas se situará en torno a los 7.311 millones de euros. Tomando de referencia este cálculo, el incremento asociado exclusivamente a la revalorización del Índice de Precios al Consumo (IPC) para 2027 se situaría en torno a los 8.100 millones de euros en el escenario central, 10.500 millones en el adverso y hasta 16.000 millones en el más desfavorable.
En conjunto, una horquilla de entre 8.000 y 16.000 millones de euros que, además, no incorpora el efecto del aumento del número de pensionistas a lo largo de 2026, por lo que el coste final será aún mayor.
Lagarde alerta: desplazamiento a escenarios más adversos
Sobre cuál de los tres escenarios es más probable, el Banco de España mantiene que el del 3%. De hecho, coincide con la última estimación del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este martes, el FMI revisó al alza en un punto la inflación media de España para este año —la revisión más alta de todos los países desarrollados— en su informe de Perspectivas Económicas Mundiales.
No obstante, este escenario podría quedarse corto. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, alertó este viernes durante el Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI que "los riesgos para estas perspectivas (de inflación) se inclinan al alza, especialmente a corto plazo", lo que refleja una advertencia de que las perspectivas del BCE apuntan a desviaciones de la inflación hacia escenarios más adversos.
La inflación impacta con más fuerza en España
El precedente más reciente de un shock inflacionario de este tipo se encuentra en la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania. Entonces, el repunte de los precios se trasladó de forma directa al gasto en pensiones, con revalorizaciones del 2,5% en 2022, del 8,5% en 2023, del 3,8% en 2024 y del 2,8% en 2025.
De esta crisis de precios se pueden extraer dos lecciones sobre cómo afectan los shocks de oferta en el mercado español respecto del europeo. En España, los precios reaccionan con mayor intensidad y, además, su moderación posterior resulta más lenta que en el conjunto de la Unión Europea (UE), un comportamiento que ya se ha empezado a reflejar en la actual crisis.
Por el momento, el primer indicador oficial del que se dispone para evaluar el impacto en los precios que está provocando la guerra es el IPC de marzo. Si bien España partía de un nivel de inflación más elevado que la media europea, el repunte de los precios también ha sido más intenso. En España, el IPC de marzo alcanzó el 3,4%, 1,1 puntos porcentuales más que en febrero; frente al 2,6% de la zona euro y el 2,8% del conjunto de la UE, ambos con un incremento de siete décimas respecto de febrero.
Esta divergencia no es menor: cuanto mayor y más persistente sea la inflación en España respecto a Europa, mayor será también el impacto sobre la revalorización de las pensiones y, por tanto, sobre el gasto estructural del sistema. Dado que, según los datos de Ejecución Presupuestaria de la Seguridad Social, a cierre de 2025 el gasto en pensiones alcanzó los 194.814 millones de euros; sobre esta base, la guerra en Irán añadirá al menos entre 8.000 y 16.000 millones en 2027.
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