Economía

Cuáles son los acuerdos que firmó Sánchez en Argelia antes de la crisis de Ceuta

Imagen de la visita de Pedro Sánchez a Argelia
Imagen de la visita de Pedro Sánchez a Argelia | La Moncloa

La relación entre España y Argelia ha sido, durante décadas, una de las más sensibles de la política exterior española. No solo por la energía, sino por el peso del Magreb en la seguridad, la inmigración, el comercio y el tablero diplomático del sur de Europa. Por eso, cuando Pedro Sánchez intensificó el acercamiento a Argelia, el movimiento parecía formar parte de una estrategia más amplia de reposicionamiento de España en África y en el Mediterráneo, en un momento en el que la tensión con Marruecos ya estaba creciendo de fondo.

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Un acercamiento que venía de lejos

Antes de entrar en los acuerdos, conviene poner el foco en algo clave. Sánchez no improvisó su política africana. En 2021 ya había presentado la idea de convertir "esta década" en la década de España en África, con una agenda que incluía seguridad, migración ordenada, transición ecológica e impulso económico. Esa línea estratégica quedó reforzada después con la Estrategia España-África 2025-2028, presentada en 2024, que convierte al continente en una prioridad de Estado para la diplomacia española.

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En ese marco, Argelia era una pieza central. Para España, el país magrebí no solo es un socio energético; también es un actor imprescindible para entender la estabilidad del Mediterráneo occidental. De ahí que los contactos de Sánchez y su Gobierno con Argel se vieran como una apuesta por reforzar una relación histórica que había sufrido altibajos, pero que seguía teniendo un enorme valor estratégico.

Los pactos de fondo

Si hablamos de los acuerdos y compromisos que marcaron el acercamiento de Sánchez a Argelia, hay que distinguir entre lo político, lo energético y lo comercial. El eje principal fue la cooperación en gas natural, con Argelia como socio de referencia para el suministro energético español. Hace menos de 1 mes Sánchez viajó a Argel para sellar el fin de la crisis diplomática abierta en 2022 y acordar un incremento del suministro de gas a través del gasoducto Medgaz, además de abrir la puerta a contratos plurianuales e incorporar cooperación en hidrógeno verde y renovables.

Ese tipo de entendimiento se apoyaba en una lógica clara. España necesitaba diversificar y asegurar suministros, mientras que Argelia buscaba recuperar peso político y económico en Europa tras el enfriamiento bilateral. La firma de memorandos energéticos y la reactivación del diálogo al más alto nivel eran, por tanto, una forma de recomponer una relación dañada y de proteger intereses mutuos.

La clave energética

El elemento más concreto del acercamiento fue el energético. La visita del mes de julio habla de un memorando que amplía los volúmenes de gas enviados por Argelia y que refuerza el papel de España como puerta de entrada energética para Europa. También se mencionó una cooperación ligada a la transición verde, con especial atención al hidrógeno renovable y a los objetivos de descarbonización europeos.

Eso es importante porque el gas argelino ha tenido tradicionalmente una dimensión geopolítica, no solo comercial. Para España, asegurar ese flujo significa dar estabilidad a industrias, hogares y planificación energética. Para Argelia, significa recuperar una posición de privilegio en el mercado europeo. Y para ambos gobiernos, supone rebajar el riesgo de nuevas tensiones en un contexto regional muy volátil.

El vínculo con Marruecos y Ceuta

Aquí es donde aparece la parte más delicada del asunto. La crisis de Ceuta volvió a poner sobre la mesa la relación entre migración, diplomacia y presión política en el Estrecho. En este tipo de crisis, cada movimiento de España en el Magreb se interpreta también en clave marroquí. Por eso el acercamiento a Argelia, y muy especialmente la recuperación del canal político con Tebboune, tenía una lectura regional más amplia.

No puede decirse que los acuerdos con Argelia "causaran" la crisis de Ceuta, pero sí que formaban parte del mismo tablero. España estaba tratando de reconstruir sus relaciones con Argelia al mismo tiempo que intentaba mantener una relación funcional con Marruecos. Esa doble vía explica buena parte de la tensión diplomática de los últimos años y también la necesidad del Gobierno de equilibrar mensajes, intereses y alianzas.

Qué firmó exactamente Sánchez

Si lo resumimos en términos claros, los acuerdos y compromisos que marcaron el viaje y el acercamiento fueron estos:

  • Un memorando energético para ampliar el suministro de gas argelino a España.
  • La apertura a contratos plurianuales con precios vinculados al mercado ibérico.
  • Un capítulo de cooperación en hidrógeno verde y energías renovables.
  • La reactivación del diálogo político de alto nivel tras la crisis de 2022.
  • La normalización progresiva de la relación comercial y diplomática bilateral.

No se trata, por tanto, de un solo acuerdo aislado, sino de un paquete de entendimientos que mezclan energía, comercio, diplomacia y proyección estratégica. Esa es precisamente la razón por la que Argelia ha sido tan importante en la agenda exterior de Sánchez.

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